Cubanos de primera y cubanos de segunda

Michel Larrondo

22 de abril 2016 - 09:42

Ecuador/Estos, sin lugar a dudas, son días tristes en la mitad del mundo. Para donde quieras que miras, se respira dolor e inseguridad, y no es el mero sentimiento de pesar por una catástrofe que no imaginaste, es el orgullo de un país como Ecuador que no estaba preparado para algo así.

Dentro de las más de 570 víctimas mortales producto del terremoto que ocurrió el pasado sábado en Ecuador, se encuentran extranjeros de diferentes nacionalidades, incluso hasta el momento 11 cadáveres sin identificar. Algunos de ellos podrían ser cubanos. Se trata de médicos que cumplían misión internacionalista en la tierra de Eloy Alfaro, y no me refiero solo al país, sino además a la provincia natal del héroe ecuatoriano, a Manabí, donde se registraron las peores consecuencias del siniestro.

Hay cinco cubanos fallecidos en Ecuador desde hace meses e incluso años, aún sin repatriar. Son cubanos que quedaron al olvido

Me llamó mucho la atención como a los tres colaboradores de la salud, Bárbara Cruz, Leonardo Ortiz y Erick Omar Pérez, les rindieron todos los honores -más que merecidos, por cierto- y trasladaron sus restos de forma inmediata a la patria. Era lo menos que se podía esperar. El régimen cubano, incluida su embajada en este país, no decepcionó y fue extremadamente eficiente repatriando los cuerpos. Fue entonces que me comenzó a dar vueltas en la cabeza una idea, una idea de esas que si no la dices puede convertirse en frustración, y me pregunté: ¿Acaso no son cubanos Mayara Albite, Andrio Valoria, Rafael Suárez, Bélgica Rodríguez y una quinta persona sin identificar en una morgue de Quito? Sí, hay cinco cubanos fallecidos en Ecuador desde hace meses e incluso años, aún sin repatriar. Son cubanos que quedaron al olvido, hijos de madres que, sin recursos económicos, solicitaron a diferentes instancias de la Isla que les ayudaran y nunca se les dio una solución precisa. Ese es el caso de la madre de Mayara, chica que decidió terminar con su vida el año pasado, pues sufría depresión, y aún su cuerpo se encuentra en Quito. No es de mi conocimiento que la embajada cubana en la mitad del mundo se haya interesado por estos hijos de la patria. Si lo han hecho, ha sido de una manera poco pragmática, porque lo real es que esos hijos de nuestra madre común aún no descansan donde deberían estar, han sido olvidados por quien se supone podría hacer mucho más.

La solución no es echarse las culpas como niños, tampoco es llegar a la falta de diplomacia, como le ocurrió a un amigo, Abel, que tuvo la valentía de escribirle electrónicamente al consulado y reclamarles al respecto. Por cierto, la respuesta que le dieron fue totalmente fuera de lugar, llamando la atención que pueden demorar hasta meses en responder cuando necesitas un trámite.

La solución a este problema hubiera sido relativamente fácil, utilizando el vuelo que trasladó a los tres doctores fallecidos en un abrir y cerrar de ojos, incluso en días venideros podría existir una nueva solución, en caso de que trágicamente (y ojalá no sea así) sea necesario repatriar a alguien más, que haya salido bajo el abrigo del Gobierno. Pero todos, ustedes y nosotros, sabemos que no será así. La filosofía del régimen que impera en nuestra patria no reconoce lo externo y desde que salimos de la Isla por nuestra cuenta dejaron de vernos como cubanos, si es que alguna vez nos vieron así. Resulta desgarrante pensar en lo sucedido. Existen terremotos individuales que suelen ser más crueles, pues destrozan de a poco el alma.

No podemos achacarle todo el problema a la embajada, cuando la indolencia de casi toda la comunidad cubana en Ecuador tiene su parte en este asunto

En cuanto a repartir responsabilidades, no podemos achacarle todo el problema a la embajada, cuando la indolencia de casi toda la comunidad cubana en Ecuador tiene su parte en este asunto. No hemos sido capaces como pueblo de ver los problemas de alguien más, nos preocupa prosperar, salir adelante y no nos detenemos a pensar que existen hermanos abandonados de una forma absurda. No levantamos la voz para otra cosa que no sea nuestro propio bienestar; desde hace mucho tiempo debíamos haber protestado por nuestra gente, por nuestros propios derechos, y obligar al régimen a que nos respete, y no lo hemos sabido hacer.

La actuación de la embajada cubana siempre ha dejado mucho que desear, nunca ha velado por los asuntos de los cubanos en el ámbito social, solo se dedica a recaudar fondos en trámites, prestando servicios muy útiles, pero que sin lugar a dudas generan ingresos palpables. Deben ser el lugar de socorro de la comunidad nuestra donde quiera que esté. Deben cumplir la misión de ser un punto seguro, un pedazo de la patria en el país ajeno, y eso nunca lo han logrado ser. No son esos cinco cubanos fallecidos los olvidados en esta ocasión, son todos los cubanos que decidieron ser libres y escapar de sus fauces, somos todos nosotros, los verdaderos hijos del olvido.

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Nota de la Redacción: Michel Larrondo es un médico cubano que reside en Ecuador.

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