Los ataques sónicos empezaron con Fidel Castro

a muerte de Fidel Castro no trae libertad para el pueblo cubano. (EFE)
Fidel Castro era la única persona que podía dar ordenes sin consultar a su hermano menor, Raúl. (EFE)

Sigue el misterio alrededor de los llamados "ataques sónicos" perpetrados en Cuba contra diplomáticos norteamericanos y canadienses, causantes de una crisis diplomática importante entre el Gobierno norteamericano y la dictadura cubana de Raúl Castro. Ahora Cuba sugiere que dichos ataques pertenecen a la "ciencia ficción", aunque no los niegan categóricamente.

El análisis lo haré sobre la base de la siguiente pista: ¿quién se beneficiaría de la crisis que estos ataques provocarían? Con esta premisa deducimos que hay dos sectores que tomarían ventaja de la crisis en desarrollo: por un lado, el sector más anticomunista del exilio anticastrista en Estados Unidos, y por otro el sector más conservador dentro de los comunistas cubanos.

Hay terceros países probablemente envueltos en la trama, como China o Rusia; pero concentremos el análisis en los sectores más cercanos al "problema cubano" sin descartar otra posibilidad, aunque la lógica indica que el interés por estos ataques debe provenir de los actores internacionales.

La Cuba oficial sugiere que la CIA podría ser la causante de los ataques, pero ¿qué intereses tendría ese organismo por encima de los intereses de su país? Pudiera ser, pero parece poco probable. El exilio cubano pudiera ser el causante, pero, ¿tiene el exilio poder suficiente como para, desde el exterior, ejecutar semejante operación? Es improbable.

Los sectores comunistas dentro de Cuba interesados en descarrilar las relaciones con EE UU parecen ser los más indicados para organizar una operación de este tipo

Los sectores comunistas dentro de Cuba interesados en descarrilar las relaciones con EE UU parecen ser los más indicados para organizar una operación de este tipo, incluso porque cuentan con todos los medios y están actuando en su país. Como estos ataques comenzaron durante la administración Obama —y cuando aún Fidel Castro vivía— parece muy probable que haya sido el que orientó los ataques por las razones siguientes: nadie, fuera del fallecido dictador, pudiera haber dado esa orden sin consultar con Raúl Castro, o incluso, consultándolo. Nadie, aparte del dictador retirado, estuvo personalmente más interesado en frustrar el acercamiento con EE UU, como lo hizo constar por escrito y fue público y notorio.

Así las cosas, la dictadura de Raúl Castro no tiene ahora como salir del problema. Falla si dice la verdad y falla —como lo está haciendo ahora— si no la dice. No hay otra hipótesis con más fuerza que explique semejante misterio. Es sabido de la ascendencia del fallecido dictador comandando un cuerpo especial de seguridad que le era fiel y muy probablemente fueron ellos, bajo sus órdenes, quienes ejecutaron los ataques, para provocar la situación de alejamiento entre ambos países, contradiciendo a su hermano.

Nadie más que Fidel Castro –ni la CIA, ni el exilio cubano, ni Rusia o China– puede estar más satisfecho, disfrutando desde su tumba del actual alejamiento entre Cuba y EE UU.

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