Un comentario más sobre el artículo 'Sacudir la palanca de las inversiones turísticas'

La manzana de Gómez. (14ymedio)
La manzana de Gómez donde se ubicará el hotel que construye el grupo Bouygues. (14ymedio)

Acabo de leer el extenso, confuso, torpe e indignante artículo Sacudir la palanca de las inversiones turísticas publicado en el periódico Juventud Rebelde el día 15 de este mes y reproducido en Cubadebate en el cual se intenta –por supuesto que infructuosamente– justificar la contratación de cientos de obreros indios en la construcción de varios hoteles destinados a turismo.

Como ya circulan en correos electrónicos muchos comentarios –tan airados como el mío– sobre este artículo, no me detendré en detallar punto por punto su contenido. Pero sí quiero llamar la atención sobre unos datos que se infieren del mismo, así como de una flagrante contradicción que encierra.

Por una parte leemos: El ingeniero civil Bladimir Ayra Estrada, vicepresidente de la Asociación Económica Internacional Arcos BBI, quien atesora más de 20 años de experiencia en la construcción de hoteles, precisó que existen problemas con la retención de la fuerza de trabajo, debido, fundamentalmente, a que los salarios todavía no son competitivos comparados con el mismo oficio en otras formas de gestión no estatales. Es decir, que según este ingeniero, a los obreros cubanos no se les paga un "salario competitivo" por una razón burocrática: "Todavía no están en vigor las medidas para las nuevas formas de pago".

Sin embargo, un poco más adelante el propio ingeniero Ayra Estrada nos dice algo muy distinto: "Estos monitores-operarios asiáticos se distinguen por ser muy disciplinados en el aprovechamiento de la jornada y los procesos productivos. Cuando esta cualidad falta en los constructores nuestros, se afecta la productividad, y por tanto no se obtienen los salarios que ellos pudieran cobrar".

A los obreros cubanos no se les puede pagar más porque sencillamente no se lo merecen. Me imagino que el Sindicato Nacional de la Construcción se pronuncie contra este insulto a sus trabajadores

Es decir, a los obreros cubanos no se les puede pagar más porque sencillamente no se lo merecen, son "indisciplinados y no aprovechan la jornada y los procesos productivos". Me imagino que el Sindicato Nacional de la Construcción se pronuncie contra este insulto a sus trabajadores.

Como casi siempre sucede –por no decir siempre- en nuestra prensa nacional son más las cosas que no se dicen que las que se dicen. ¿Quiénes construyeron (y con un terminado exquisito) La Habana Vieja, el Palacio Presidencial –hoy Museo de la Revolución–, el Capitolio, el Hotel Nacional, el Habana Hilton –hoy Habana Libre–, el FOCSA, las decenas de hoteles turísticos recientemente construidos, etcétera? ¿Por qué las empresas constructoras estatales no pagan lo mismo que las no estatales? ¿Por qué es preferible pagar "salarios competitivos" a obreros extranjeros que a cubanos? ¿Por qué, si las empresas constructoras cubanas cuentan con más de 20 años de experiencia no han sido capaces de formar obreros calificados y eficientes? Y, finalmente, ¿cuántos son los obreros indios contratados por las empresas constructoras cubanas y cuánto gana al mes cada obrero indio?

Si esto no es un delito debería serlo. Lo que es seguro que constituye una vergüenza para todos los cubanos

A la periodista autora del artículo de marras, no le pareció necesario hacer estas preguntas.

Yo no sé si será verdad, pero tengo entendido que cada obrero indio gana 1.600 dólares mensuales y deben de ser cientos, ya que según el referido artículo en un hotel de Varadero trabajan "126 obreros indios".

Pongamos que, por lo bajito, sean 300 los obreros indios contratados. A 1.600 por obrero serían 480.000 (¡¡¡cuatrocientos ochenta mil!!!) dólares al mes que se van por el tragante de la economía nacional.

¿Qué es peor para esta economía nuestra, que los dueños de paladares compren alguna mercancías en el mercado negro (no sé dónde coño las van a comprar si en Cuba no existe un mercado mayorista), o que el Estado se gaste cientos de miles de dólares mensuales –y por tiempo indefinido- en contratos a obreros extranjeros (sean estos indios o cowboys)?

Si esto no es un delito debería serlo. Lo que es seguro que constituye una vergüenza para todos los cubanos. Y si indignante es que esto ocurra, más indignante resulta que nuestra prensa nacional trate de justificarlo.

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