¡No regales tu vida a estos cabrones, compadre!

Carlos Amel, uno de los activistas en huelga de hambre. (Twitter/Unpacu)
Carlos Amel está a punto de cumplir un mes en huelga de hambre. (Twitter/Unpacu)

Creo que debo decir en este momento lo que pienso de la situación de los seres humanos que están en huelga de hambre, especialmente de mi amigo Carlos Amel.

En Somos+, siendo respetuosos de las decisiones que ellos tomaron, les enviamos en su momento nuestros mensajes de solidaridad. No porque creamos que la huelga de hambre funcione como método para lograr nada hoy en Cuba, sino, porque nos pareció siempre injusto que la gente de a pie no supiera lo que estaba pasando y los motivos de estas decisiones extremas.

Morir por reclamar cosas a un sistema cruel y despiadado que ganaría más con su muerte que con su vida

Hoy, quiero expresar mi criterio personal, como amigo. Esta no es una declaración oficial del Presidente de Somos+, es la opinión de Eliecer Ávila.

Me muero de dolor cuando veo las imágenes de Carlos, un joven inteligente, padre de dos hermosos hijos y con un futuro por delante, que está en riesgo de sufrir traumas irreversibles, e incluso de morir, por reclamar cosas a un sistema cruel y despiadado que ganaría más con su muerte que con su vida.

Si Carlos fuera miembro de mi organización no le hubiera permitido hacer algo así o, por lo menos, hubiera hecho hasta lo imposible por disuadirlo. Creo que hay muchísimas maneras más eficaces de generar presión, más cuando en teoría se cuenta con miles de activistas en todo el país, como para tener que depender simplemente de la salud, y hasta la muerte, de estos jóvenes para poder avanzar.

Yo no considero el sacrificio de la vida de alguien como un "costo natural" de ninguna batalla política, al contrario, alentar una actitud como esta me parece un crimen, y mucho más hacerlo desde la abundancia de las mesas de muchos que hoy encienden Facebook con mensajes como: "La muerte de estos patriotas abonará el camino de la libertad". Eso es cínico.

No veo cómo puede ayudar en algo la muerte de los líderes que deben motivar a la gente e impulsar los cambios. Siento desde hace días la necesidad de decirlo aunque para algunos no sea correcto políticamente. Hoy no me pude aguantar más.

Nuestra lucha es por la vida, por la familia, por el futuro, por nuestros hijos. Todo eso pierde sentido si nos morimos.

No veo cómo puede ayudar en algo la muerte de los líderes que deben motivar a la gente e impulsar los cambios

Nada material vale que Carlos Amel y cualquiera de los otros deje de respirar. Yo daría con gusto todo cuanto poseo porque un hombre como él viviera y viviera mucho, porque la nación lo necesitará cada vez más. Ya en el pasado muchos patriotas, con sus presiones, empujaron a la muerte a nuestros mejores hombres. Yo no formaré parte del club de los que aceptan o promueven un acto tan horrendo que más que aportar alguna ganancia política, mancharía eternamente no solo nuestra historia, sino nuestras conciencias.

Carlos, amigo, yo quiero asistir a tu valiosa participación en la vida política, no a tu funeral.

¡No le regales tu vida a estos cabrones, compadre!

Te quiero y te respeto siempre.

Eliécer Ávila

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