Galenos cubanos entran a rastras a la autopista de la información

Su nombre en este artículo será Paula, porque esta joven doctora pinareña teme que una crítica sobre el acceso a internet que le ha proporcionado el Ministerio de Salud Pública derive en la cancelación del servicio. No obstante, conversa acerca de las expectativas que generó entre sus colegas y los problemas técnicos que ahora experimenta.

Cuando a finales de septiembre Paula fue citada a la dirección del centro de salud donde labora, pensó que se trataba de otra orientación a cumplir o alguna tarea urgente que debería realizar. No podía imaginar que le anunciarían su entrada a la gran telaraña mundial a través de una conexión con el servidor Infomed. Días después evoca con cierta sorna: "¡Qué ilusa fui!".

"En unos días los compañeros de Etecsa irán por tu casa para instalar internet", le dijo con mucho misterio, el director. Los ojos de la beneficiada brillaron, especialmente después de escuchar que el servicio era gratuito. Sin embargo, la ilusión fue pasando cuando supo que se trataba de solo 25 horas mensuales de navegación.

"A grandes expectativas, grandes decepciones". El desencanto viene dado por la extrema lentitud del servicio

El director la despidió en la puerta con un: "¡Felicidades, compañera!", a lo que agregó de inmediato: "Esperamos que sepa utilizar correctamente este servicio que le brinda la Revolución". De los detalles técnicos se enteraría más tarde, cuando quedó instalado en su casa el ansiado acceso a la red de redes.

"Me hizo tantas ilusiones", cuenta la doctora. "Estar conectada al mundo, chatear con amistades, buscar bibliografías, leer lo que se publica, estar al tanto de lo que ocurre en el mundo, en fin, salir de la caverna", dice aún emocionada, aunque desde el principio le llamó la atención la poca información publicada sobre el nuevo servicio.

"Esto ha sido casi en secreto, como si de una operación de inteligencia se tratara", narra Paula, quien no acaba de entender el por qué si "los medios nacionales publican notas sobre los puntos de wifi recién abiertos por todo el país, no mencionan para nada que los médicos cubanos al fin tenemos acceso a internet en nuestros hogares".

"Hace unos días, quise cambiar mi foto del perfil en Facebook: me bañé y comí y todavía estaba cargando. Tuve que desistir"

El secretismo no solo ha rodeado la conectividad de los galenos desde sus casas. También en reuniones en centros hospitalarios pinareños se ha pedido no difundir públicamente las numerosas quejas que ya comienza a generar la poca velocidad de conexión. "Nuestra internet es mala, pero es nuestra internet", ironiza la joven. "A grandes expectativas, grandes decepciones". El desencanto viene dado por la extrema lentitud del servicio. "Si vas a descargar un libro, ponte cómodo en la silla y que no se te ocurra subir o bajar imágenes. Hace unos días, quise cambiar mi foto del perfil en Facebook: me bañé y comí y todavía estaba cargando. Tuve que desistir", narra.

Paula cree que el secretismo que ha rodeado este importante acontecimiento tiene una explicación: "El servicio es de tan mala calidad que no se atreven a ofrecerlo como un logro". No obstante, se siente más afortunada que quienes "tienen que pagar dos pesos convertibles por una hora de conexión" en la red wifi de la ciudad. Para esta joven profesional de Salud Pública, al igual que para muchos de sus colegas, estos primeros días de octubre quedarán como un momento que recordarán toda la vida. "Entramos a la autopista de la información, a rastras, pero entramos".

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