Aceptar o perder

Reconocer legalmente lo que ya eran hechos que prosperaban en la sombra, no es lo mismo que permitir o aprobar. El empujón de lo inevitable está marcando las últimas medidas del gobierno cubano, pero éstas no logran aplacar nuestra voracidad de apertura. No se trata de que cada semana nos arrojen un trozo de lo que ya estábamos degustando en la ilegalidad, sino que lo ofrecido sea una verdadera dosis de libertad ciudadana. Más allá de que nos consientan en esas “travesuras” que hacíamos sin permiso, estamos pidiendo que nos entreguen lo nuestro, todo aquello que nos han vedado durante décadas.

Ya estaba aceitado el mecanismo de capturar a los turistas y convencerlos de que hicieran un contrato de telefonía móvil para dejarlo en nuestras manos, y los engendros de PC -armados con piezas del mercado negro- formaban parte de la decoración doméstica. Así que, estos nuevos permisos son los frutos de nuestro agónico empujar, no una dádiva de nadie. Aguardamos entonces, un verdadero corrimiento de los límites, un gesto que no sea la tácita aceptación de quien no puede evitar nuestro atrevimiento.

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Yoani Sánchez

Soy licenciada en Filología, amante de la tecnología, la literatura y el periodismo. Vivo en La Habana y trato cada ... []

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