Inscrito en el hipotálamo

bodega

Después de cinco intentos de salida ilegal, Carlos ha encontrado un camino que no tiene el peligro de los tiburones y la insolación. Se va de Cuba a través de uno de esos pocos países que todavía no exige visa a mis compatriotas. Por esa misma vía, miles de jóvenes han salido en los últimos meses, después de comprender que el anunciado proceso de “cambios” ha sido otra tomadura de pelo hecha desde el poder. Este balsero reincidente tiene más de treinta años y lleva al menos un tercio de su vida con los ojos puesto al otro lado del mar. Si todo sale bien, estará mirando a la Isla en la distancia en un par de meses.

Cada año me encuentro en el doloroso escenario de rehacer mi grupo de amistades, pues al decir de Wendy Guerra “todos se van”. Incluso aquellos que proyectaban envejecer en esta tierra o exhibían unas entradas económicas que les permitían vivir cómodamente. Hasta un amigo que parecía tener -como yo- la intención de encender el Morro una vez que todos se fueran y lo dejaran apagado, nos ha contado que se larga. Vino ayer a casa y en un susurro –como quien teme que el apartamento esté plagado de micrófonos- nos dijo “no aguanto más”. La frase se la he escuchado a tantos que ya se ha convertido en un lugar común en nuestras conversaciones.

Éste otro que se va tiene un buen apartamento, un trabajo que le da jugosos dividendos y una vida pública intensa. Tomó la decisión de emigrar por motivos muy diferentes a los de Carlos, pero ambos coinciden en que no quieren que sus hijos nazcan en Cuba. Mientras uno vive en la deteriorada casa de su abuela, el otro duerme cada noche con la climatización a menos de 20 grados. Sus condiciones de vida son tan diferentes y sus aspiraciones tan alejadas que sólo me cabe pensar que el imperativo de emigrar nos llega desde el hipotálamo. Es como un tirón que viene de adentro, un llamado del  instinto de conservación que nos dice: “salva a los tuyos, llévatelos de aquí”.

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Yoani Sánchez

Soy licenciada en Filología, amante de la tecnología, la literatura y el periodismo. Vivo en La Habana y trato cada ... []

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