Movimiento inusual

Desde el piso catorce donde vivo –nada que ver con una torre de marfil- puedo ver la avenida de Rancho Boyeros que conduce al aeropuerto. Hace un par de semanas hay un inusual movimiento de ómnibus nuevos. Un hormigueo azul y rojo ha venido a cambiar el paisaje frente a la mole de concreto que es mi casa. En las paradas, los pesimistas se preguntan cuánto tiempo podrán contar con el transporte urbano; mientras los taxis privados ven decrecer sus clientes ante la avalancha de las estrenadas guaguas. Un inverosímil papel con el horario de cada ruta, genera risas entre los escépticos habaneros.

La expectativa me ha hecho poner en hibernación mi bicicleta. He vuelto a usar el transporte público, ante la tentación de los nuevos ómnibus que circulan. Sin embargo, mi combustible humano -ese que necesito para pedalear- me parece más estable que estos “programas de recuperación”.

Por si acaso, mantengo a mano el manubrio y el sillín.

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Yoani Sánchez

Soy licenciada en Filología, amante de la tecnología, la literatura y el periodismo. Vivo en La Habana y trato cada ... []

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