Salir del armario

Mi amigo Miguel, gay y contestatario, se siente esperanzado con las nuevas medidas impulsadas por Mariela Castro, que le permitirán acceder a una cirugía de cambio de sexo. Sueña con tener un carné de identidad que diga que es “ella” y no “él” y con ser tratado como la mujer que se siente. Sabe, sin embargo, que tendrá que esperar mucho más para afiliarse legalmente a un partido socialdemócrata, para manifestarse con un cartel por sus derechos laborales o para votar -en elecciones directas- por otro presidente.

Con su nuevo nombre, que desde hace años tiene decidido que será Olivia, no se librará del todo de la intolerancia. Quizás llegue a ser aceptado en su diferencia, siempre que está sea “de preferencia sexual” y no de “tendencia ideológica”. Salir del armario de sus opiniones políticas le llevará más tiempo y le recordarán, en su debido momento, que esta Revolución le ha permitido el sueño de su transexualidad.

No entiendo muy bien como se puede convocar a la tolerancia parcelada e inconclusa. Cómo se puede estar a la avanzada en el tema de los matrimonios entre homosexuales y no permitir –por otro lado- que nos “casemos” con otra tendencia política o doctrina social. Todos los miles de cubanos encerrados en sus armarios de doble moral, reprimiéndose sus verdaderas opiniones –como si de un gesto afeminado se tratara- están esperando porque una Mariela Castro diga públicamente: “A estos también hay que aceptarlos y tolerarlos en su diferencia”. Miguel será entonces la mujer socialdemócrata que siempre ha soñado.

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Yoani Sánchez

Soy licenciada en Filología, amante de la tecnología, la literatura y el periodismo. Vivo en La Habana y trato cada ... []

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