La obstinada silla vacía

El 24 de diciembre escribí un post titulado “Una silla vacía”, donde contaba la quinta Navidad que celebrábamos sin la presencia de Adolfo Fernández Saínz, preso desde la primavera negra del 2003. Hoy, la mesa sigue puesta, la familia esperando, mi hijo me hace preguntas, cada vez más incómodas, sobre cuándo volverá Adolfo, mientras Julita -su esposa- recorre cientos de kilómetros para visitarlo cada tres meses.

Ya no es fin de año, pero han llegados las Pascuas y detrás de mi puerta hay una fina hoja de palmera, que anuncia un “resurgir”. Espero que pronto no haya mesas incompletas en esta Isla. Que nadie se merezca la certera frase, que me lanzó mi pequeño Teo, cuando supo de las detenciones:

“Entonces, ustedes siguen libres porque son un poco cobardes”.

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Yoani Sánchez

Soy licenciada en Filología, amante de la tecnología, la literatura y el periodismo. Vivo en La Habana y trato cada ... []

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