La receta del pan

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Cada día constato que nos han robado la fórmula y el arte de hacer el pan, nuestro pan… y no lo digo en el sentido metafórico de “hacer el amor” que tiene en Cuba esa expresión, sino en el llano y directo significado de confeccionar el alimento universal, el pan nuestro de cada día… esa milenaria combinación de harina, agua, levadura y fuego.

En cuál recodo de estos años se quedó el pan de mi infancia, con cuya masa podía formar muñequitos y hacer bolitas. Nadie va a convencerme de que este producto ingrávido, que apenas pesa, blancuzco, destructor de las encías y productor de una boronilla arenosa y seca que ensucia toda la ropa, es un pan. Dónde quedó el pan macizo, que al comer una rodaja uno se sentía lleno, que se podía mojar con los frijoles negros y embadurnar de mantequilla, sin el temor que se partiera en pedazos como le ocurre a esta “piedra de siforé” que acabo de comprar.

Evidentemente esto que tengo ahora sobre mi mesa no está hecho para que el paladar lo disfrute, pues en una sociedad como ésta intentar darle un gusto a los sentidos es una debilidad pequeñoburguesa contra la que hay que luchar. Ná, que revolucionario que es revolucionario se come el pan como esté sin quejarse tanto.

Este pan –que usted puede admirar en la foto- parece gritarnos lo que ya todos sabemos: que la eliminación del panadero privado –ese que en cada barrio todos conocían y tenía su “especialidad de la casa” y su “toque secreto”- nos condujo a esta estatalización infuncional, insípida, ineficaz, que nos ha ido haciendo olvidar poco a poco lo que es un verdadero pan.

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Yoani Sánchez

Soy licenciada en Filología, amante de la tecnología, la literatura y el periodismo. Vivo en La Habana y trato cada ... []

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