Otra vez septiembre

cruz

Agosto nos deja agotados, después de un junio muy húmedo y un julio achicharrante. El consumo eléctrico se eleva y para dormir nos ponemos frente al ventilador que nos arrulla -toda la madrugada- con su zumbido. El calor hace aflorar la intolerancia y emergen las críticas en cada esquina. Eso lo saben bien quienes “desde allá arriba” le temen también al octavo mes del año. Por eso abren kioscos con ron barato en los barrios más poblados y evitan cortar la electricidad en las zonas conflictivas de la ciudad. De todas formas, la tensión se palpaba en el aire, no sólo por la temperatura sino por la crisis que disparó los temores y las estrecheces. He estado contando los días que faltaban para que terminara agosto, esperanzada de que con su final nos llegaría también el alivio.

Bajo esa sensación de hartazgo ha comenzado septiembre, con su carga de rutina. Mi hijo salió temprano para la escuela y a media mañana me hice la misma pregunta que el curso anterior: ¿cómo encontrar algo para llevarle de almuerzo? La maestra les anunció que volverán las movilizaciones al campo –en compensación, me imagino, a la paulatina extinción de las becas- y que ahora las aulas tendrán cuarenta alumnos pues no hay suficientes profesores. También se ha hecho más complicado el transporte público desde hace un par de días por todos los estudiantes y trabajadores que se reincorporan de sus vacaciones. Afortunadamente, ningún huracán ha sacudido este principio de mes, como hace un año hicieron Ike y Gustav.

Todos los proyectos aplazados deberían comenzar este septiembre, incluso aquellas nuevas medidas anunciadas –aunque no sustantivadas- durante la última sesión de la Asamblea Nacional. Como escolares aplicados así tendrían que hacer nuestros políticos: sacarle punta a los lápices, forrar las libretas y ponerse a trabajar en busca de soluciones a la montaña de problemas que nos rodean. Lástima que sepan de antemano que no tendrán que someterse a examen, que no serán calificados de mal, regular o bien, con un voto dejado en una urna. Qué pena que no podamos tomar el creyón rojo de la reprobación y hacer una enorme marca en la hoja de su gestión administrativa. Así, se han ido promoviendo ellos mismos año tras año, comenzando cada septiembre un curso donde nadie tiene derecho a suspenderlos.

* Septiembre también me ha traído algunas sorpresas. Desde el pasado viernes es imposible conectarse a Voces Cubanas desde la Isla. Le han aplicado a VC el mismo filtro ralentizador que ya han usado para impedir la conexión a desdecuba.com de los usuarios que se conectan dentro de Cuba, a muy baja velocidad.


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Yoani Sánchez

Soy licenciada en Filología, amante de la tecnología, la literatura y el periodismo. Vivo en La Habana y trato cada ... []

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