'Antigonón', una mirada novedosa sobre los mitos de la revolución cubana

Un pase de 'Antigonón, un contingente épico'. (Facebook)
Un pase de 'Antigonón, un contingente épico'. (Facebook)

(EFE).-La cruda realidad empapa Antigonón, un contingente épico, del dramaturgo Rogelio Orizondo, que con su mirada alternativa a los mitos de la Revolución cubana es uno de los éxitos del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA) 2015.

"Es como contar nuestras propias antígonas, que no es una, sino un contingente. Es sobre el dolor de toda una generación, el dolor de enfrentarse a una historia que te han contado de muchas maneras y en la que uno no sabe realmente qué punto de vista tomar", explica a Efe Orizondo.

La obra, una mezcla del mito de Antígona con dos poemas de José Martí, se gestó en 2012 como trabajo de graduación del joven dramaturgo y dos actrices, Giselda Calero y Daysi Forcade, en el seno del Instituto Superior de Arte cubano.

La obra, una mezcla del mito de Antígona con dos poemas de José Martí, se gestó en 2012 como trabajo de graduación de un dramaturgo y dos actrices

Carlos Díaz (La Habana, 1955), primero como tutor y luego como director escénico, transformó aquel experimento académico en una obra que ha logrado un importante reconocimiento, tanto en Cuba como en Europa.

Ese diálogo entre una de las figuras más reputadas de la escena cubana -Díaz fue Premio Nacional de Teatro 2015- y las nuevas generaciones teatrales habaneras ha dado una visibilidad hasta ahora inalcanzable para los jóvenes artistas.

En Antigonón, cinco actores de entre 23 y 32 años, de pie en una tribuna, escupen un texto que es "como un cuchillo, como una daga en medio de un montaje de estética carnavalesca orquestado por Díaz", precisa Jarlys Ramírez, uno de los interpretes

"Viene a ser la síntesis de una generación que creció después de la caída del muro en Cuba. Es una generación de jóvenes actores, dramaturgos, diseñadores... que vienen a enfrentarse a la realidad, la absorben y la diseminan desde una perspectiva más desenmascarada, más realista y consecuente", puntualiza el actor.

Es, añade Ramírez, "una generación bastante frustrada, de necesidad, de esperanzas, de sueños..." a la que ya no le vale con "mitificar" el discurso "de la historia de la patria" y se mueve, igual que Antígona, en la disyuntiva de "vivir con lo enterrado o enterrar lo vivido".

Orizondo apunta que ofrece una visión de la Revolución que contrasta con la "imagen romántica" que persiste en Argentina y en otros países

En Antigonón, la figura de Francisco "Panchito" Gómez Toro (1876-1896), un teniente del Ejército Libertador de Cuba que se suicidó tras caer muerto en el campo de batalla su general, Antonio Maceo, alterna con la realidad que viven los cubanos de a pie tras medio siglo de Revolución.

"En Cuba la gente se ha sentido muy identificada, sobre todo los jóvenes", detalla la actriz Yaikenis Rojas.

Pese a ser "muy cubana", la obra agotó rápidamente las entradas para sus presentaciones en Buenos Aires y la compañía ha añadido dos nuevas funciones, en el teatro El Cubo, los días 8 y 10 de octubre.

No obstante, Orizondo apunta que ofrece una visión de la Revolución que contrasta con la "imagen romántica" que persiste en Argentina y en otros países, y considera que supone un reto que puede provocar a los espectadores.

"Lo importante es que la gente tenga una experiencia, que no pase inadvertida", subraya.

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