Argentina abre el festival de cine de La Habana con 'El Clan'

Un hombre barre compulsivamente la vereda de su casa. Con el ruido de la escoba tapa los gritos de auxilio que salen desde su sótano. La escena, entre cotidiana y estremecedora, forma parte de la película argentina El Clan (2015), que esta noche inaugura la edición 37 del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. La cinta le ha valido a su director, Pablo Trapero, el León de Plata en el Festival de Venecia, entre otros reconocimientos.

La historia de la familia Puccio, que entre 1982 y 1985 secuestró a cuatro personas y asesinó a tres de ellas, sigue fascinando a la sociedad argentina. De ahí que su llegada a la pantalla grande se haya convertido en todo un fenómeno social y superado las dos millones de entradas en un mes en Argentina.

Cuando esta noche los cinéfilos cubanos y los invitados extranjeros asistan al teatro Karl Marx se encontrarán con un filme que ha sido elegido para representar a su país en la carrera por los premios Oscar y también en el camino hacia el Goya.

En la película, de cuidada factura, el personaje protagónico de Arquímedes Puccio está interpretado por un rostro muy familiar para los televidentes de la Isla.

Se trata del carismático Guillermo Francella, actor, humorista y comediante que ha hecho reír a millones de cubanos a través del programa Poné a Francella, pero esta vez, su simpático desenfado se convierte en frialdad y los expresivos ojos del intérprete se transforman en la mirada calculadora de un criminal al que no le tiembla la mano para ordenar matar.

La proyección de El Clan repite el protagonismo del cine argentino, que inauguró también, con Relatos salvajes, la edición anterior del más importante evento cinematográfico de Cuba

Francella encarna a un ex militar argentino que junto a varios secuaces, se dedicó a secuestrar a personas adineradas para exigir cuantiosas cifras como pago del rescate. Tras su fachada de tranquilo y atento padre de familia se esconde un asesino que involucró a varios de sus hijos en la maquinaria perversa del rapto, la extorsión y la muerte.

La proyección de El Clan repite el protagonismo del cine argentino, que inauguró también, con Relatos salvajes, la edición anterior del más importante evento cinematográfico de Cuba. La presencia del país suramericano es bienvenida por el público local, pero hace más evidente la polémica que rodea a la producción nacional, que este año concursará con nueve largometrajes de ficción, cinco de ellos producidos de manera independiente y cuatro bajo la gestión del ICAIC.

La elección de una película cubana para la primera noche del Festival hubiera tocado sensibilidades que parecen a flor de piel en los últimos meses. Tanto si se elegía una de las producciones realizadas desde la institución o desde el sector independiente. En medio de una acalorada discusión sobre una ley de cine, liderada por el grupo de cineastas reunidos en el G-20, los organizadores del Festival han optado por la salomónica decisión de comenzar la cita con una película extranjera.

Los buenos momentos del séptimo arte están garantizados en esta edición, en la que se proyectarán 444 filmes, de los cuales 341 son latinoamericanos. En la competencia hacia el Coral se han registrado 23 largos de ficción, 22 cortometrajes, 21 óperas primas, 36 documentales, 33 animados, 24 guiones inéditos y 24 carteles.

Hasta el 13 de diciembre, los cubanos podrán darse un verdadero banquete de buen cine en la salas del Chaplin, 23 y 12, La Rampa, Riviera, Acapulco, Yara y el Multicine Infanta. Para quienes no consigan entradas para la proyección inaugural, los próximos días también podrá verse al tenebroso clan de los Puccio. Una historia que impacta por su frío horror y sus excelentes actuaciones.

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