Cineastas reafirman sus exigencias

Juan Carlos Cremata durante la reunión del G20 el pasado sábado con una camiseta en la que pone "censurado". (Luz Escobar/14ymedio)
Una reunión del G-20 en el centro cultural Fresa y Chocolate, en la que participó el censurado director de cine Juan Carlos Cremata. (14ymedio)

A tres años de la primera reunión del G-20, los cineastas que demandan una ley de cine siguen a la espera de una respuesta institucional que satisfaga sus requerimientos. Esta semana han hecho pública una carta en la que reafirman sus exigencias de un mayor reconocimiento para el creador audiovisual y la legalización de las productoras independientes, entre otros beneficios.

Ignorado por los medios oficiales y mal visto por las autoridades que deben dar curso a estas demandas, el grupo también se ha transformado a lo largo de estos tres años de existencia. Por agotamiento, cansancio o responsabilidad con otros compromisos, donde antiguamente figuraban 22 nombres, ahora solo quedan ocho miembros.

Sin embargo, quienes se mantienen en la agrupación independiente consideran que solo unidos podrán cumplir el objetivo de hacer valer las expectativas de los cineastas y “encaminar de modo práctico las propuestas de todos”, dicen en la carta. Vislumbran que así se podrá “enfrentar las tareas que se avecinan con rapidez, eficacia y responsabilidad”.

Por agotamiento, cansancio o responsabilidad con otros compromisos, donde antiguamente figuraban 22 nombres, ahora solo quedan ocho miembros

Los creadores dejan claro que el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) no debe desaparecer, pero sí transformarse. El grupo reconoce a la institución como “rectora de la actividad cinematográfica del país”, aunque matiza al decir que “el ICAIC somos todos”.

El plato fuerte de sus demandas es la creación de una nueva ley de cine para dar una “coherencia cultural y legal a todo el sistema cinematográfico y audiovisual del país”.

En declaraciones anteriores los realizadores han subrayado la urgencia de buscar un mejor ordenamiento y regulación de relaciones financieras, bancarias y tributarias para realizar su labor de manera “transparente y eficiente”, en un contexto en el que los productores no vinculados al ICAIC trabajan sin cobertura legal ni apoyo institucional.

Los cineastas ven como un rayo de esperanza el uso de la palabra “cine” en uno de los nuevos lineamientos surgidos del VII Congreso del Partido Comunista. Además, los comentarios en torno al concepto de las nuevas formas de gestión económica, hechos por Raúl Castro en el cónclave partidista, han alimentado la ilusión de que los creadores audiovisuales podrían estar incluidos.

El documento que ha circulado esta semana por correo electrónico hace un resumen de estos tres años y asegura que en el camino recorrido han “encontrado apoyo y tropezado con incomprensiones”. “No se han concretado” los objetivos que dieron pie a la creación del G-20, constatan los autores.

Han “encontrado apoyo y tropezado con incomprensiones”. “No se han concretado” los objetivos que dieron pie a la creación del G-20

Al frente de la misión de superar las incomprensiones y multiplicar el apoyo alrededor de las demandas de los cineastas, se mantienen Manuel Pérez Paredes y Fernando Pérez, ambos merecedores del Premio Nacional de Cine, Jorge Luis Sánchez, Magda González Grau, Dean Luis Reyes, Pedro Luis Rodríguez y Mijaíl Rodríguez.

El grupo enfatiza en su misiva que continuará “fiel a sus principios y sus objetivos fundacionales”. También da a conocer que retomarán las “asambleas y los intercambios entre creadores de tres generaciones”, lo que califica como “una de las más legítimas conquistas de estos tres años”. Esas reuniones tienen lugar en el Centro Cultural Fresa y Chocolate, en La Habana.

La actual legislación sobre cine data de 1959, cuando se fundó el ICAIC, pero la irrupción de las nuevas tecnologías, la aparición de productoras independientes y los problemas económicos por los que atraviesa el ICAIC, junto a los sonados casos de censura institucional, han resquebrajado la normativa.

"La única posibilidad que tiene el cine cubano de superar su actual pobreza ética y estética es una Ley de Cine con todos y para el bien de todos", comentó el director Kiki Álvarez en declaraciones a 14ymedio. "Lo otro, los debates coyunturales, son desvíos, dilaciones que ya nunca se sabe a quién favorecen", agregó.

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