“Portándose bien, poco se ha logrado”

Entrevista a Pavel Giroud

El director de cine Pavel Giroud. (Cortesía)
El director de cine Pavel Giroud. (Cortesía)

Haber nacido en medio del Quinquenio Gris y pasar sus años infantiles en una Cuba bajo el pesado abrigo soviético sin duda ha marcado en algo la filmografía de Pavel Giroud. En sus películas y documentales se asoma siempre un reflejo de ese país perdido en el pasado y de una actualidad bien alejada de aquellos sueños nacionales.

Sin embargo, el sello característico de la obra de este graduado de diseño que posteriormente estudió en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños es el intento de superar su propio trabajo. Con cada nueva entrega pareciera que quiere resaltar sobre la anterior, competir contra él mismo. Parte de sus obsesiones como creador, de los planes inmediatos y sus desengaños, las enumera en esta entrevista que respondió por correo electrónico para los lectores de 14ymedio.

Pregunta. Anunció que estaba listo el largometraje El acompañante. ¿Puede decirnos algo sobre la película y su estreno?

Respuesta. Conté la película a alguien y me dijo: "¡Ah, una película de sida!", como si ya el SIDA fuera un género dentro del cine. Y es que en realidad hay varios filmes que se acercan al tema, pero aseguro que esta no se parece a ninguna, y justo porque el fenómeno en Cuba tiene matices muy particulares. No fueron gays los primeros casos, sino héroes internacionalistas. Otra diferencia que generó polémica fue la del sistema de control de propagación: los enfermos ingresaban obligatoriamente en un sanatorio, que en inicio era bajo régimen militar.

Los que critican este sistema alegan que los privaban de su libertad, lo cual es cierto. Los que lo defienden plantean que Cuba fue el único país del mundo, que tomó una acción inmediata para controlar la expansión de la epidemia, que ahí tenían alimentación adecuada y el mejor tratamiento posible gratuito. También cierto. Sobre todo cuando se analiza que por ejemplo en Estados Unidos, bajo el mandato del –para muchos– mejor presidente de la historia, Ronald Reagan, hubo más de 20.000 fallecidos antes de la primera ayuda gubernamental.

Como en todo lo referente a Cuba, es un tema en el que no logramos encontrar los tonos de grises. De modo que me centré en la parte humana. No es una historia condenatoria, aunque la verdad duela a muchos. Digamos que ese es el escenario de la película. El acompañante es la historia de dos hombres que están ahí por razones diferentes, pero un objetivo común: escapar del destino que les ha sido impuesto.

"Rodamos en una finca hermosa que fungió desde siempre como centro de investigaciones botánicas, donde por cierto nació Italo Calvino, porque su padre lo dirigió durante un tiempo"

Uno es un paciente, héroe internacionalista que contrajo el virus en África y el otro, su acompañante,de los que vigilaban a los pacientes en su único día de pase semanal. Se trata de un boxeador sancionado por dopaje, que ve en esa nueva labor la posibilidad de regenerarse socialmente. La película tendrá su premier mundial en el Festival de Cine de Busan, pero estoy loco por enfrentarla al público cubano, lo cual ocurrirá en diciembre, durante el Festival de La Habana.

P. ¿Cuán difícil fue recrear la atmósfera del sanatorio Los Cocos y el ambiente donde convivieron tantos enfermos de VIH? ¿Cómo logró esa compleja ambientación?

R. Parecía lo más difícil y no fue así. Encontramos un sitio muy parecido a Los Cocos, también en Santiago de las Vegas y con más posibilidades para la puesta en escena que el propio sanatorio. Una finca hermosa que fungió desde siempre como centro de investigaciones botánicas, donde por cierto nació Italo Calvino, porque su padre lo dirigió durante un tiempo. Se hicieron algunas reconstrucciones de elementos que identifican a Los Cocos, como la escultura de La Matilde, tejas escenográficas y dos o tres cosas más. Llevé a expacientes y familiares de estos a nuestro sanatorio y dijeron sentir las mismas sensaciones. La ambientación de la época, en general, está dada a través de los objetos, algo que los nostálgicos de la era CAME disfrutarán mucho, y también el vestuario.

P. Para la selección del protagonista del filme se manejaron varios nombres ¿Cómo logró decidirse finalmente y qué buscaba en el actor que encarnaría al personaje principal?

R. Yo estuve buscando a mi protagonista durante mucho tiempo. Me pasaba que cuando me gustaba el actor a nivel histriónico, su físico no era el adecuado. Por ejemplo, Emán Xor Oña, gran actor, con quien llegué a filmar un teaser, hubiera sido el Horacio ideal, pero no parece un hombre de 30 años. Estuve pensándome mucho tiempo que fuera él, pero el cine no es el teatro y se puede engañar hasta un punto.

Pasé otro tiempo buscando y comenzamos a explorar fuera de Cuba y llega Lázaro Ramos, el actor brasileño a quien conocía de Madame Satá y otras películas. Un actor magno. Se leyó el guión y se involucró de inmediato. Lázaro también nos daba la posibilidad de lograr financiamiento desde Brasil, donde es un actor con mucho alcance, pero justo cuando estaba a punto de empezar la preproducción, le surge un problema familiar serio que le impedía entrenar como boxeador y como cubano. O sea, podía incorporarse a la película desde cero y tras una conversación valoramos que arriesgarnos de ese modo iba a perjudicarlo a él y a la película. Al irse Lázaro, se fue también el financiamiento de Brasil. Y ahí apareció Yotuel.

"La anterior presidencia del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) no veía con buenos ojos mi película y no facilitó las cosas para acceder a fondos"

Tras el primer Skype que tuvimos, lo decidí. Tuvo apenas un mes para prepararse como boxeador y llegó al punto que podía pelear con cualquiera. Ojalá y todos los actores tuvieran su entrega, disciplina y buena vibra. En el plano actoral no diré nada porque todos me preguntan "¿qué tal Yotuel?" y yo les contesto: "ve a ver la película y me dirás tú". Su contraparte es Armando Miguel, ya conocido por las películas Melaza, Conducta, La emboscada y por apariciones en la televisión. Estoy muy orgulloso de mis protagonistas y del resto de los actores.

P. Solicitó fondos internacionales de Ibermedia pero tuvo que hacerlo desde Panamá. Resulta un poco absurdo que un cineasta cubano no logré algo así desde la Isla. ¿No le parece?

R. De eso se encargan los productores. Ellos son los que buscan ventanas abiertas cuando se cierran las puertas y debo decir que tengo muy buenos productores, de esos que se comprometen a fondo y le duele todo tanto como a ti. La anterior presidencia del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) no veía con buenos ojos mi película y no facilitó las cosas para acceder a fondos, por lo que se experimentaron variantes. Si el instituto de cine de tu país no certifica tu película no tienes opciones de acceder a muchos fondos de ayuda, como por ejemplo Ibermedia.

Una manera menos obvia de censura o castigo es ese tipo de maniobra. Se suma a eso que las productoras como empresas, no existen, lo cual nos coloca en una posición de desventaja en el mundo. Las posibilidades se reducen al mínimo. Ahora, con la nueva presidencia del ICAIC, se logró que todo se ejecutara de una manera lógica y funcional. Debo decir que pese a ser una cinta independiente, este ICAIC facilitó y colaboró en nuestro proyecto de la manera natural. Una prueba de que lo raro, puede convertirse en común, con un simple gesto y una cuota de valentía.

P. ¿Cómo ha sido el camino recorrido por el documental Otra pintura parcial sobre la censura al documental PM? ¿Se presentará en las salas cubanas?

R. En estos años de aparente inercia a causa de la invisibilidad mediática, he trabajado en muchos proyectos. Más que nunca. Muchos de estos tienen la estatura de Otra pintura parcial. Son documentales por encargo, cuya pretensión no es tanto crearles una ruta en festivales sino venderlos a televisoras, y el terreno de las ventas no es el mío. Los hago con profesionalidad volcada y los entrego. En este caso es un encargo de Mario Bondanini, productor suizo enamorado de Cuba, para quien he realizado otras obras. Fue programado en el pasado Festival de La Habana en una sección paralela.

No trata precisamente de la censura del documental PM, creó un vínculo con eso y generó un pretexto para justificar este. Querían el documental sobre la noche habanera y por más que quisimos, nos quedamos a medias. En el informe que se hizo justificando la censura de PM, se decía, entre otras cosas, que se prohibía su exhibición por mostrar una pintura parcial de la noche habanera. Pues yo hice otra, también parcial. Creo que si juntas todo lo parcial, puedes tener una idea más general de cualquier fenómeno.

Aun así, es mi trabajo más visceral. Tiene la voluntad de mostrar las cosas sin maquillaje. En muchos sitios tuvimos que rodar con celulares. A veces hasta las prostitutas de los lugares eran las operadoras de cámara, porque el staff era sospechoso. Creo que el mayor encanto del documental está en su autenticidad y el desparpajo con que está asumido.

P. ¿Y la próxima película en qué fase se encuentra?

R. Estoy desarrollando varios proyectos en lo que arranca el recorrido de El acompañante. También terminé una colaboración como codirector en la película documental Playing Lecuona, que se estrena por estos días en el Festival de Montreal, antes fue vista en una presentación especial en el Festival de Miami y fue muy bien recibida, según me contaron. También es un encargo. Solo que Playing... está vinculado a una de mis grandes pasiones, que es el jazz. Si tocan a tu puerta y te ofrecen dirigir a Chucho Valdés, a Michel Camilo y a Gonzalo Rubalcaba y que estos estarán acompañados por Raimundo Amador, Ana Belén, Omara Portuondo, Los muñequitos de Matanzas, y que para colmo, versionarán la música de Lecuona en un homenaje musical a él, pues es un regalo, más que un trabajo.

"Solo en esos momentos de ebullición, donde no hay que convocar, sino que la gente se une apasionadamente por un objetivo común, es que se logra romper con el estado de confort ajeno que da origen a la inercia"

Disfruté mucho el proceso de filmación, mucho. Nunca antes me había emocionado tanto mientras rodaba y eso ocurrió cada vez que estos monstruos se sentaron al piano. Luego, el material escapó un poco de mis manos, por lógica. Su creador, codirector y productor, el español Juanma Villar tiene su propia visión y concepto desde que lo generó. Entendí cuál era mi papel y si bien fui muy libre a la hora de rodar, por primera vez no tuve el control creativo en el montaje y la postproducción, pero uno ha de aprender a asumir cada papel con la humildad que supone y vale la pena plegarse a otros puntos de vista si la recompensa son esas emociones.

P. Exigir la creación de una ley de cine en Cuba, ¿portándose bien o portándose mal?

R. Bueno. Ya se ha visto que portándose bien poco se ha logrado. Cuando dimos el golpe en la mesa, nos hicieron caso. Cuando nos sentamos en esa mesa a dialogar, caímos en una escena en la que los dialogantes tienen más oficio. Al sentirme con poca capacidad para ese tipo de diálogo, preferí salirme de la avanzada. También venían dos grandes proyectos a los que tenía que entregarme en cuerpo y alma.

Fui el primero que se paró en aquella reunión y dijo que a mi juicio el ICAIC debía dejar de producir y convertirse en verdadero instituto de cine: representarnos, promocionarnos y protegernos; crear políticas de exhibición, de preservación del patrimonio y una larga lista de funciones afines a cualquier instituto, y dejar la producción en manos de los independientes. Aquella vez sonó a terrorismo, pero hoy día es la tendencia de pensamiento que predomina, porque cada vez son menos los que dependen del ICAIC para lograr beneficios personales.

Creo que aún siguen manejando un esquema que hice junto a otros miembros del grupo, que mostraba como creímos debería funcionar el sistema de la industria cinematográfica cubana. Le llaman "el mapa de Pavel". Creo que perdimos una gran oportunidad. Solo en esos momentos de ebullición, donde no hay que convocar, sino que la gente se une apasionadamente por un objetivo común, es que se logra romper con el estado de confort ajeno que da origen a la inercia.

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