Rafael Alcides abandona la UNEAC

El poeta Rafael Alcides Pérez presentó el pasado lunes su renuncia a pertenecer a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) motivado por las dificultades de que sus libros editados en el extranjero entren en la Isla, "lo que es igual a prohibirme como autor", lamenta Alcides.

El poeta ha hecho pública la carta que dirigió a Miguel Barnet, presidente de la UNEAC, y en la que presenta su renuncia para evitar especulaciones y malas interpretaciones.

Junto con su renuncia, Alcides devuelve la Medalla Conmemorativa del 50 aniversario de la UNEAC que le pertenece como fundador de la institución oficialista.

La carta finaliza con una despedida en la que se deja ver el desencanto ideológico de uno de los más importantes poetas de la Generación de los 50. "Entre esos recuerdos, el de los buenos amigos hallados en la Unión de entonces, tesoros de mi juventud, lo que de aquel gran sueño fracasado me queda, figuras a las que quiero aunque no piensen como yo y que me quieren aunque no se atrevan a visitarme."

Nacido en Barrancas en 1933, Rafael Alcides publicó con éxito unos 60 libros, como Himnos de montaña o La pata de palo. Cuando en los 80, el poeta se despojó de ideología y abrió el abanico hacia temas menos políticos [Agradecido como un perro, 1983; Y se mueren y vuelven y se mueren, 1988; Noche en el recuerdo, 1989; Nadie, 1993] comenzó a ser desplazado desde el poder. Sus libros editados en España habían sido retenidos varias veces en la aduana en los últimos meses.


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