Un Werner Herzog locuaz comparte anécdotas con el público de la Cinemateca

Werner Herzog en la Cinemateca de Cuba este sábado
Werner Herzog en la Cinemateca de Cuba este sábado

Locuaz y muy cercano. Así se mostró Werner Herzog este sábado en el cine 23 y 12 del Vedado habanero. El cineasta alemán llegó a una sala repleta de gente que lo recibió con una cerrada ovación tras la proyección de su largometraje Signos de vida (1968).

La mayoría de los asistentes eran jóvenes estudiantes de cine, pero también se veían diseminados en las butacas, varios críticos, directores de teatro y cinéfilos que esperaban al reconocido creador alemán para una charla informal.

Durante poco más de una hora, Herzog respondió preguntas y mezcló anécdotas con reflexiones. El director ofreció detalles sobre el taller que realiza en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV), donde los estudiantes deben concluir un filme tras diez jornadas de intenso trabajo.

El director ofreció detalles sobre el taller que realiza en la Escuela de San Antonio de los Baños, donde los estudiantes deben concluir un filme tras diez jornadas de intenso trabajo

En una sala en penumbra, el cineasta evocó su formación autodidacta, una experiencia que comparte con los alumnos a los que estimula para que aprendan "haciendo las cosas".

Herzog recordó, en respuesta a una pregunta sobre la financiación de sus primeras películas, que presentó sus ideas a varias cadenas de televisión y distintos financistas pero que "siempre las rechazaron" y lo sintió como "algo muy humillante". Sin embargo, con esos desplantes aprendió la gran lección de su vida: "ser autónomo". De manera que comenzó a trabajar "de noche en una fábrica como soldador" y estudiar durante el día.

"Mi consejo es que, si tienes un cuerpo capaz y eres una persona joven, salgas y busques tu dinero. Con menos de 10.000 dólares puedes hacer una película de ficción", explicó. "Así que, por favor, sin quejas".

El realizador germano recomendó, no obstante, no ganarse el dinero "sentado en una oficina" porque siempre es mejor salir "allá afuera, donde hay vida real" e invitó a trabajar "como guardia a la entrada de un club de strippers o de un manicomio" porque "ahí es donde se aprende a ser cineasta".

Interrogado sobre la difícil tarea de lograr una buena comunicación con el elenco, el artista alemán declaró que "trabajar con los actores siempre es como la primera vez" porque en cada ocasión "hay un lenguaje diferente para hablar con cada uno".

Herzog aprovechó para rechazar el método del Actors Studio [EE UU], a la que considera "una academia muy ridícula para enseñar actuación" y de cuyos graduados opina que "quedan descalificados para actuar en el cine".

Un cinéfilo, presente en la sala, describió a los personajes del director como locos o anormales, pero Herzog ironizó respondiendo que, por ejemplo, el protagonista de Fitzcarraldo (1982) "es el único que no está loco, pero el resto del mundo está deforme". El personaje tiene una "gran visión de la ópera en medio de la selva" y aunque "sea un sueño febril, es gran cine", afirmó.

Herzog tuvo un recuerdo para el intérprete autodidacta Bruno S, su actor fetiche, fallecido en 2010

Entre risas, el creador contó cómo vaticinó su productor el final de su carrera como cineasta "Me dijo que me iban a meter en una camisa de fuerza... ese momento aún no ha llegado y lo sigo esperando".

Herzog tuvo un recuerdo para el intérprete autodidacta Bruno S, su actor fetiche, fallecido en 2010, y recordó que nadie había sido con él "tan profundo ni tan trágico" y ni nadie le había tocado "en el corazón tan profundo".

Las visita de Herzog llega en un momento en que los cineastas cubanos exigen más autonomía y las productoras independientes demandan ser reconocidas legalmente. Además, la petición una nueva ley de cine de un grupo de creadores sigue sin respuesta.

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