La arquitecta del Callejón de los milagros denuncia que su proyecto "fue mutilado deliberadamente"

Ana Cristina Rodríguez afirma que no se ha alcanzado el nivel estético ni la calidad estructural previstas

Callejón de los Milagros en la ciudad de Camagüey. (14ymedio)
La obra se declaró terminada con poco más de un 50% de las instalaciones previstas y la decoración tampoco ha alcanzado la totalidad de sus elementos. (14ymedio)

Un olvidado espacio entre los cines Encanto y Casablanca ha cobrado vida y aportado a la ciudad de Camagüey un nuevo lugar para el esparcimiento. Sin embargo, el proyecto, que inicialmente se llamó Paseo entre cines, y fue concebido por la arquitecta Ana Cristina Rodríguez, cambió durante la realización su nombre a Callejón de los milagros y no alcanzó el nivel estético ni funcional de la idea original. Un año y medio después de la inauguración de las primeras instalaciones, la arquitecta lamenta que su proyecto fuera "mutilado deliberadamente".

La obra se declaró terminada con poco más de un 50% de las instalaciones previstas y la decoración tampoco ha alcanzado la totalidad de sus elementos. No obstante, los transeúntes han hecho suyo el hasta hace poco despersonalizado paso entre las dos salas cinematográficas. Para Rodríguez la decepción es grande y considera que el resultado es una deformación del proyecto y que las presiones para entregar las obras por el 500 aniversario de la villa, celebrado en 2014, conspiraron contra la calidad.

La arquitecta también señala que "el personal que trabajó no estaba calificado, fueron presos, personas que no saben ni poner un ladrillo"

Con anterioridad, en el espacio entre el Encanto y el Casablanca existía un pequeño patio, cerrado con una edificación estilo nave donde radicaban algunas oficinas del Centro provincial del Cine. La poca iluminación y la desidia lo convirtieron en un baño público que inundaba las cercanías con su mal olor.

La arquitecta explica el valor del lugar por estar enclavado "dentro del centro histórico camagüeyano que es hoy una joya del patrimonio cubano y latinoamericano". Con su trabajo buscaba reanimar la zona "que se encontraba deteriorada" y "mejorar la calidad de vida de los habitantes", además de darles "la posibilidad de creación de nuevos ingresos".

Como ejemplo de la tergiversación de su idea, menciona una de las áreas principales, pensada como un pequeño parque organizado a la sombra de un árbol, que constituirá un espacio de recreación sin la necesidad de consumir las ofertas de los distintos establecimientos. Sin embargo, la planta fue sustituida por una escultura de poco más de 1,5 metros de alto y "hoy es imposible estar allí con el sol", asegura.

Los problemas no se limitan al tema estético. Aún más graves resultan los estructurales que ya han comenzado a aparecer, como los salideros de agua, filtraciones o deficiencias acústicas, debido a ineficiencias en la construcción. "El proyecto se quedó en el papel", se queja Rodríguez. Tras la propuesta "vinieron los apuros y no se respetó lo proyectado, fue una locura". Y agrega: "Llegaba un día y al otro día ya todo estaba fundido y yo no sabía lo que había pasado".

Callejón de los Milagros en la ciudad de Camagüey. (14ymedio)
Callejón de los Milagros en la ciudad de Camagüey. (14ymedio)

La arquitecta también señala que "el personal que trabajó no estaba calificado, fueron presos, personas que no saben ni poner un ladrillo". Para la especialista, parte del problema está en que "en Cuba no hay derecho de autor para los arquitectos". Cree que si fuera en otra parte del mundo "hubiera podido demandar a alguien porque el proyecto realizado, aprobado por el cliente y presentado incluso ante el primer secretario del Partido Comunista de la provincia fue mutilado deliberadamente".

El resultado de esta suma de apuros y errores es la inauguración de un espacio que es solo una vaga imagen de lo ideado por Rodríguez. La arquitecta se alarma de que, a pesar de tantos errores, "es lo mejor que tiene la ciudad para ofrecer en eventos nacionales e internacionales".

"Si el rostro de la arquitectura cubana tiene hoy un aspecto inacabado, tenemos que agradecérselo a fenómenos de esta naturaleza", apunta, aunque reconoce que "las personas que transitan las calles comparan el resultado final con el estado anterior del lugar y se sienten beneficiadas".

Sin embargo, se pregunta: "¿Dónde queda la labor del gusto estético y de la nueva óptica contemporánea necesaria en nuestros espacios públicos?". Ella misma responde: "Seremos estrictamente juzgados por otras generaciones, sin oportunidad de disculpas, como unos tremendos chapuceros".

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