“Todos los artistas somos deudores de Lennon”

Danilo López Garcés, artífice de la exposición anual en homenaje a John Lennon en Holguín. (Donate/14ymedio)
Danilo López Garcés, artífice de la exposición anual en homenaje a John Lennon en Holguín. (Donate/14ymedio)

Desde finales de la década de los noventa, cada 8 de diciembre, el curador holguinero Danilo López Garcés presenta una exposición en homenaje al músico inglés John Lennon. Licenciado en Historia del Arte, la primera muestra organizada por este joven se tituló El que no llora no ama, porque asegura entender "el arte como un sufrimiento" como lo hacía el autor de Help!

López Garcés ha conversado con 14ymedio sobre las motivaciones y vicisitudes para mantener este homenaje al miembro de The Beatles a pesar de las incomprensiones burocráticas.

Pregunta. ¿Cómo se inició este recordatorio a John Lennon?

Respuesta. Comencé en 1998, con la obra de ocho artistas, y cada año hemos tenido un pie forzado. Primero he debido "enamorar" a cada pintor con la idea. Le sugiero algo transgresor, rebelde, pero sin que discrepe de su discurso habitual. Ellos aceptan, porque todos los artistas somos deudores de Lennon, de una manera u otra.

P. ¿Cuál ha sido su papel en estas exposiciones?

R. El trabajo del curador es una labor de acompañamiento y seguimiento de la producción. Porque la institución cultural estatal queda muchas veces a la zaga de lo que está haciendo el artista. Nos toca a nosotros ir en busca de esa producción.

P. ¿Fue difícil concretar aquella primera muestra de hace 17 años?

R. Estaba prevista inaugurarla en la sala pequeña del Centro de Artes Plásticas, pero finalmente no se realizó en el lugar. En esa decisión influyó la opinión oficial, que no fue del todo propiciatoria. Los directivos de turno me sugirieron cambiar algunas obras porque quizás eran un detonante y porque juntas funcionaban como algo "muy explosivo".

La directora del Centro me dijo que algunas piezas eran un "desafío para la opinión". Así que preferí hacerla en una casa familiar donde no hubo ningún tipo de protesta civil, ni alegato, ni proclama, porque yo no iba a utilizar a Lennon como punta de lanza de ninguna guerrilla personal. Fue en aquellos años cuando todavía no se había inaugurado la estatua de Lennon en La Habana y la mentalidad era más pacata.

P. ¿Ahí terminaron los obstáculos?

R. Otro año fue crítico porque nombré a la muestra Desacato y la directora del Centro en aquel entonces, cuyo mandato fue efímero por su incapacidad, no me prestó el apoyo a nivel institucional. Así que tuve limitaciones con la promoción. Sostener un proyecto curatorial como este durante tantos años es muy difícil, más sin apoyo oficial.

P. ¿Y este año ha llegado finalmente al Centro de Artes Plásticas de la ciudad de Holguín?

R. Después de tantos años la nueva dirección me ha llamado como curador invitado. La muestra, bajo el título de El submarino amarillo, estará hasta el 10 de enero y la integran treinta obras de 22 artistas que emplearon diversas técnicas. En este lugar hay un lucernario de tejas amarillas que crean un ambiente de calidez al interior del edificio y la pared con un exceso de humedad, con un musgo, que da la idea de un submarino.

Al principio, estaba un poco sorprendido con un cierto desconcierto por historias pasadas, de malas experiencias vividas con la institución. Ahora, percibo en este lugar signos de cambios.

P. ¿Qué le recomienda al espectador que se acerque a la exposición?

R. Me gustaría que llegue desinhibido, con su propia historia personal. Que venga a develar el misterio que fue John Lennon y a descubrirlo en las obras.

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