Los cineastas unen sus voces para reclamar una nueva Ley de Cine

El Cine 23 y 12, en el Vedado, cuenta con tecnología de proyección digital, pero no puede reproducir formato de alta definición en DCP. (14ymedio)
El Cine 23 y 12, en el Vedado. (14ymedio)

El grupo G-20, que lleva más de dos años pidiendo una Ley de Cine para Cuba, ha lanzado este lunes a través de un correo electrónico una convocatoria de la Asamblea de Cineastas para una reunión en la que debatir, aprobar y firmar el documento Hacia una nueva Ley de Cine. Por años, la implementación de una normativa que amplíe la autonomía de los productores y directores ha sido una constante en planteamientos dentro y fuera de las instituciones cinematográficas cubanas.

El objetivo del encuentro, que se celebrará el próximo sábado a las tres de la tarde en el Centro Cultural Cinematográfico Fresa y Chocolate de La Habana, es aprobar un documento que se entregará al "Ministerio de Cultura, al Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y a demás organismos del Estado". En febrero pasado los cineastas agrupados en el G-20 habían anunciado la terminación del documento base y su posible presentación también al Partido Comunista de Cuba (PCC).

El texto es fruto de numerosas asambleas que sesionaron durante varios sábados y reúne al menos tres grupos de pedido para abordar la implementación de una ley que regule la actividad, la aceptación de una figura jurídica para el creador audiovisual y la creación de un fondo que ayude a fomentar la industria cinematográfica.

El borrador de este texto plantea que "en medio de las cambiantes y complejas circunstancias del país, la promulgación de una Ley de Cine es una urgencia, una necesidad". Los cineastas sostienen que "la falta de reconocimiento y normativas obliga a que transcurran de modo invisible o paralelo con los riesgos y perjuicios que de ello se deriva para el Estado, las productoras y las personas".

El documento recoge los beneficios que tendrán tanto el Estado como los realizadores y productores de cine en el país. También se abordan temáticas como la distribución, la exhibición o el delicado tema de las coproducciones.

El texto es fruto de numerosas asambleas y reúne al menos tres grupos de pedido

Entre los beneficios para el Estado, se destaca que este marco legal permitiría "implementar una estrategia que integre a todos los creadores e instituciones en un sistema donde el ICAIC sea el centro desde el que se modele y equilibre la política cultural que abarque a todos los actores involucrados en este proceso arte-industria-público".

En cuanto a los realizadores, se señala que ellos podrían finalmente encontrar "el ordenamiento y la regulación de relaciones financieras, bancarias y tributarias que permitan realizar la actividad de manera transparente y más eficiente, de acuerdo con las normas del país e internacionales en relación con las formas de pago y circulación de flujos monetarios".

El cineasta cubano Miguel Coyula, sin embargo, apunta que le parece "absurdo que tengan que pagar impuestos los que hacen cine no comercial, con presupuesto mínimo". En julio pasado, el director de cine aseguró en una entrevista para 14ymedio que en relación a una nueva normativa que regule la escena cinematográfica el preferiría "más cine y menos leyes".

La actual legislación sobre cine data de 1959, cuando se fundó el ICAIC, pero la aparición de productoras independientes, los problemas económicos por los que atraviesan las instituciones oficiales y los frecuentes casos de censura institucional, han puesto en jaque la normativa.

"La única posibilidad que tiene el cine cubano de superar su actual pobreza ética y estética es una Ley de Cine con todos y para el bien de todos", argumentó este lunes el director Kiki Álvarez en declaraciones a este diario. "Lo otro, los debates coyunturales, son desvíos, dilaciones que ya nunca se sabe a quién favorecen", agregó.

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