El circuito alternativo de la Bienal de La Habana

Fragmento del cartel de la exposición en Fanguito Estudio.
Fragmento del cartel de la exposición en Fanguito Estudio.

La Bienal de La Habana es como una cebolla de varias capas, unas dentro de otras. La más visible de esas partes transcurrirá bajo los focos de la prensa oficial, en las galerías estatales y en los espacios públicos con las grandes instalaciones que quedarán por años en nuestra memoria. Sin embargo, hay una Bienal que fluye en paralelo y sin apenas cobertura de prensa, pero con obras y exposiciones tan sugerentes que merecerían los titulares de los periódicos y la atención del público. Es el circuito alternativo que rodea a la más importante cita del arte cubano, un entramado de espacios privados donde la plástica late y lucha por abrirse camino.

Dentro de esa cosmogonía de galerías independientes, Cristo Salvador destaca no sólo por su nombre –más cercano a un templo religioso que a un espacio creativo– sino por proponerse sanar y rescatar esa creatividad tan apagada por la censura y el mercantilismo. Con el sugerente título de Soberanía (post-zona), se inaugura en ese espacio el próximo 25 de mayo una muestra que incluye a artistas cubanos entre los que se encuentran Odey Curbelo, Ernesto Leal y Ezequiel O. Suárez, acompañados de los daneses Anders Brinch y John Stahn.

Ubicada en la capitalina barriada del Vedado, la galería Cristo Salvador es coordinada, entre otros, por Otari Oliva, un graduado de la escuela de San Alejandro marcado por la experiencia de compartir sangre cubana y georgiana. Una rara avis desde el punto de vista artístico y conceptual, cuya singularidad ha logrado transmitir a este espacio alternativo, que se caracteriza además por ser sin fines de lucro en medio de un contexto donde las subastas y la venta de arte se ha convertido para muchos en fin y objetivo para la creación.

Dentro de las galerías independientes, destacan Cristo Salvador y Fanguito Estudio

La propuesta de Fanguito Estudio también se inscribe en el perímetro no oficial de la Bienal de La Habana. Marcada por los anuncios del pasado 17 de diciembre sobre el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, la exposición Cool War: Game Art Across the Straits propone un acercamiento a las tecnologías de guerra que estructuran los juegos videos, como metáfora del enfrentamiento anterior entre ambos países. La muestra incluye una recreación virtual de Rodolfo Peraza del interior y terreno circundante del Presidio Modelo en la Isla de la Juventud. Aún en proceso, el trabajo permitirá a los jugadores de este particular juego adoptar el rol de vigilante, preso, sacerdote o doctora, según prefieran.

Se suma a la propuesta de Peraza en el Fanguito Estudio el material audiovisual del estadounidense Kristopher Tanksley, un gamer que en Untitled Rewell Altunaga filma desde una cámara externa las varias etapas de un juego de computadora. Mientras, el cubano Yonlay Cabrera ha creado un Sokobanun, el clásico rompecabezas inventado en Japón y que se juega también frente a un ordenador. En este caso los jugadores manejarán cajas que se basan en los elevados por cientos de ganancias que obtienen las tiendas de la cadena CIMEX. La muestra es una magnífica oportunidad para mezclar arte y tecnología, y reflexionar sobre ese mundo virtual que en muchas situaciones pasa a ser más real que la propia vida.

Por su parte, la artista Tania Bruguera también ha propuesto para el 20 de mayo, a partir de las diez de la mañana, una lectura ininterrumpida de un texto de Hannah Arendt. La obra será “la primera sesión del proceso fundacional del Instituto Internacional de Artivismo” que llevará el nombre de la filósofa alemana nacionalizada estadounidense. Según se explica en un comunicado de prensa, el instituto “propone aportar una plataforma desde la cual se puedan llevar a cabo investigaciones en el orden teórico-práctico para un arte socialmente comprometido y para un momento político determinado”. Las puertas de la sede de la nueva entidad en la calle Tejadillo 214 estarán abiertas al público durante toda la lectura.

Tania Bruguera le da voz a Arendt, por tratarse "de una creadora que ha estudiado profundamente el totalitarismo"

Bruguera se encuentra sin poder salir de Cuba desde que el pasado 30 de diciembre intentara realizar una performance en la Plaza de la Revolución, con micrófonos abiertos para que cada quien pudiera expresar en un minuto de libertad cualquier idea, opinión o propuesta. La obra artística desató una extensa represión y abrió un proceso judicial en el que la artista todavía está inmersa. No obstante, ha querido darle voz a Arendt, a quien considera “muy importante para el contexto cubano, porque se trata de una creadora que ha estudiado profundamente el totalitarismo”.

El maestro de la plástica Pedro Pablo Oliva, estará también en este circuito alternativo desde su estudio La Mina de la Habana Vieja. La muestra incluye piezas de Utopías y disidencias, la conspicua exposición que le valió un golpe de censura en el Museo de Arte de Pinar del Río en septiembre pasado. Abierta al público a partir de este miércoles, la exposición incluirá también obras de Esculturas Recientes, una de sus últimas creaciones artísticas.

Las propuestas independientes van más allá de lo planteado por Otari Oliva, Peraza, Bruguera y el maestro Pedro Pablo, pero en estos cuatro espacios se evidencia la vitalidad y audacia de las muestras que corren en paralelo a la Bienal. Una capa de la cebolla que sólo encontrarán los que se propongan salir del circuito más comercial y predecible.

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