El hip hop es también de mujeres

Un grupo de jóvenes espera el inicio del concierto de La Conchita. (Ricardo Fernández)
Un grupo de jóvenes espera el inicio del concierto de La Conchita. (Ricardo Fernández)

Agrupaciones de mujeres y solistas extranjeras fueron las protagonistas del I Festival Internacional de Rap Femenino, que se celebró en Pinar del Río del 1 al 4 de septiembre en el marco de la XIV edición del Festival Pinar Hip Hop, un género tradicionalmente dominado por los hombres. El evento levantó entusiamo entre el público, pese a la falta de promoción y los problemas de la organización de la cita.

El hip hop, un género musical nacido a mediados de los ochenta entra la comunidad afroamericana estadounidense, en sus comienzos fue competencia exclusiva de hombres. A menudo las letras de las canciones asumían tonos violentos contra las mujeres, consideradas como meros objetos sexuales. Sin embargo, poco a poco han ido imponiéndose también voces femeninas.

El festival, que tradicionalmente se celebra en estas fechas, incluyó talleres, conferencias y exposiciones, además de los esperados conciertos que se realizaron en las áreas exteriores del Teatro Milanés (La Piscuala) y en la Plaza de la Revolución. Entre las invitadas estuvieron las Mc (Maestras de ceremonias, como se conoce a los intérpretes del género) Luana Hansen y Drinka, de Brasil.

Las conferencias y talleres que se realizaron en la Casa del Joven Creador llevaron la marca de la escasa asistencia de público por la deficiente promoción. El viernes, Tanya L. Saunders, del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Florida, dio una conferencia sobre el activismo de la mujer en el hip hop. El sábado en la mañana, Nany Guerrero, una de las dos mexicanas que vinieron en representación del proyecto Las Hijas del Rap, impartió un taller de hip hop dance, donde los jóvenes bailarines aficionados del grupo pinareño Triarte aprendieron pasos y estilos de baile.

El evento levantó entusiamo entre el público, pese a la falta de promoción y los problemas de la organización de la cita

Guerrero, maestra de danza en el Conservatorio de Yucatán, México, resumió tres estilos: el wabbing, que se baila fluido, como transportando una pelota imaginaria a través del cuerpo; el tutting, que imita las formas geométricas corporales de los jeroglíficos egipcios; y el popping, basado en la contracción de los músculos al ritmo de la música. La experta enseñó también formas simples de trabajo en grupo, que tuvieron una gran aceptación entre el público, que con risas y aplausos, apoyó a los jóvenes.

A pesar de la alta calidad de los invitados, lo que caracterizó al evento fueron los problemas organizativos y la falta de apego al programa. Desde el principio, los atrasos en el horario de inicio de cada actividad fueron restando espacio a importantes talleres que no se pudieron realizar, por ejemplo un taller sobre el diseño y el hip hop, la proyección de audiovisuales presentados por Michelle Siveira y el conversatorio con Las hijas del Rap sobre su trabajo como colectivo independiente.

Ninguno de los conciertos se suspendió, pero, debido a los reajustes de última hora, muchos de los interesados no asistieron a la cita. "El viernes por la tarde, me paré frente al Milanés para avisar de que el concierto no se daría, como se había anunciado, en la Piscuala", comentó uno de los sonidistas de la Casa del Joven Creador, que prefirió el anonimato. "Los jóvenes se enteraron del concierto por casualidad, porque el grupo musical que estaba previsto el viernes para el cabaret Rumayor no vino y, como la Plaza queda cerca, escucharon la música y se sumaron", explica. El domingo en la tarde para cerrar el evento se organizó un concierto en el área colectiva del poblado La Conchita que debió comenzar a las cuatro de la tarde, pero una vez más la falta de promoción y los retrasos hicieron estragos en la asistencia de público.

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