Abel Prieto ataca al “paquete” y al “nomadismo tecnológico”

pabellón Cuba
Pabellón Cuba, lugar donde sesiona el Foro Consumo Cultural en Cuba: Arte, Cultura, Educación y Tecnología

¿Por qué los jóvenes prefieren los videojuegos a las altisonantes gestas revolucionarias que muestra la televisión nacional? ¿Está desplazando el “paquete” de audiovisuales a la programación oficial? Esas interrogantes flotan –aunque sin enunciarse directamente– en el Foro Consumo Cultural en Cuba: Arte, Cultura, Educación y Tecnología, que está sesionando durante este fin de semana en el Salón Mayo, del Pabellón Cuba.

En el evento oficial participan Abel Prieto, asesor de Raúl Castro para temas culturales, Miguel Barnet y otros miembros de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Brigada Hermanos Saíz. La cita de intelectuales se posiciona críticamente ante la avalancha de materiales  –sin control gubernamental– que está circulando dentro del país, especialmente a través del llamado “paquete” o “combo” que se distribuye de manera alternativa.

El propósito manifiesto de este evento es hacer un diagnóstico de las formas de consumo cultural en Cuba y en consecuencia “crear una plataforma alternativa desde el arte, la educación y las nuevas tecnologías y de esta manera llegar a un público mucho más amplio”.

Abel Prieto declaró en una de las sesiones que le parecía “que tan nociva es la posición intelectual de rechazo irracional a las nuevas formas de consumo cultural, como la de un relativismo postmoderno que acepta todo como bueno.  Ese relativismo nos lleva a desdibujar precisamente los objetivos de una política cultural, los objetivos del humanismo que hoy esta absolutamente de capa caída”.

En el foro se sucedieron varias alusiones al tema de los videojuegos y el propio Prieto lo calificó como “un proceso complejo y dialéctico”, para inmediatamente agregar que “algunos son inofensivos, pero otros son esencialmente violentos y se han convertido en una adicción”.

La política cultural del gobierno pretende desde arriba determinar qué ve cada cubano en la pantalla de su televisor

Cuba parece asomarse así a los grandes debates modernos sobre la violencia y la adicción que pueden acarrear los videojuegos, pero por el momento sólo se permite discutir públicamente a una parte de los implicados en el posible problema. La política cultural del gobierno pretende desde arriba determinar qué ve cada cubano en la pantalla de su televisor y qué resulta bueno o malo para su posterior actitud social.

Abel Prieto atacó también al “paquete” y al “nomadismo tecnológico” a través de dispositivos de almacenamiento como las memoria USB . El ex ministro de cultura dictaminó que “una de las trampas de estas nuevas formas de consumo cultural es que dan la idea de que la persona está escogiendo lo que quiere consumir, pero lo hace a partir de los paradigmas que se le imponen. La democracia y la diversidad están escondidas bajo una trampa de la agenda hegemónica del entretenimiento”.

Como una evidencia de que el oficialismo se rinde ante la existencia de esos fenómenos, Prieto aventuró que “tenemos que fomentar paquetes más diversos e inclusivos”. El problema es que la mayor parte de la población cubana ya no está dispuesta a que le hagan un “menú audiovisual” a la carta del oficialismo.

El aburrimiento, la baja calidad en la realización, el exceso de ideología y el secretismo han marcado por demasiado tiempo los productos audiovisuales cocinados en los laboratorios del Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista (DOR), entidad que rige la programación televisiva y el contenido de todos los medios de prensa nacionales.

Sin embargo, las intervenciones de esto días en el Foro también apuntan a la alarma. Abel Prieto aseguró que “en ningún momento el Estado va a ceder a los privados la decisión de la política cultural”. Su inmediato llamado a “no satanizar los nuevos consumos culturales de una manera autoritaria”, no logró borrar las amenazas implícitas en sus palabras anteriores.

“Ojalá se pusieran de moda el conocimiento y la información cultural” concluyó Prieto, pero le faltó incluir en esa sentencia el calificativo de “revolucionario” o “políticamente correcto” que siempre le cuelga a todo producto audiovisual promocionado y alentado por el oficialismo.

Lamentablemente la cultura sigue estando regida más por considerandos políticos que por exigencias de educación o crecimiento personal.

Durante la mañana de hoy continuarán las sesiones de un Foro, en el que se han echado de menos las voces que defienden los videojuegos, el “paquete” y la democratización de la información.


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