Un mejunje teatral espabila a Santa Clara

La XXIV edición del festival cierra este viernes sus puertas

El grupo teatral Barco Antillano durante una presentación en el Festival Mejunje Teatral. (14ymedio)
El grupo teatral Barco Antillano durante una presentación en el Festival Mejunje Teatral. (14ymedio)

El Festival Mejunje Teatral cierra este viernes sus puertas, tras haber dado vida a las tablas santaclareñas con sus ráfagas de nostalgia y complicidad a lo largo de la última semana. El director del proyecto cultural, Ramón Silverio, se propuso acoger todas las voces y tendencias en esta edición número 24 de la cita escénica, brindando un espacio a las voces diferentes y a las incomprendidas.

El evento ha permitido que el público se acercara a la labor de aquellos creadores y actores que han ganado un reconocimiento en el ámbito de la dramaturgia cubana, así como a los que apenas empiezan a dar sus primeros pasos.

En la memoria de quienes han asistido por estos días al certamen, que con anterioridad fue de pequeño formato, quedarán las funciones sobre el singular escenario, las luces, la acción y el disfrute de haber presenciado un amplio espectro de obras, que van desde las desgarradoras, críticas o desfachatadas, hasta las simplemente buenas o no tan brillantes.

El festival abrió las cortinas con la pieza El Fantasma, dirigida por Rafael Martínez del grupo Teatro sobre el camino, una propuesta atrevida por su abierto contenido sexual, que parte de la obra homónima del argentino Javier Villafañe. Los actores conjugaron la comedia con el romancero español con el auxilio de muñecos, manejados con naturalidad e ingenio, para dar forma a los órganos sexuales masculino y femenino que protagonizan la historia.

La compañía El Portazo, de Matanzas, logró sorprender al público

La compañía El Portazo, de Matanzas, logró sorprender al público y superarse después de aquella memorable puesta en escena de Semen en la edición pasada del festival. En esta ocasión, llegó con el espectáculo Cuban coffee By Portazos Cooperative, una obra que recientemente ganó el Premio Villanueva de la Crítica Teatral correspondiente a 2015.

El cabaret, desplegado por la compañía y dirigido por Pedro Franco, puso a pensar al público en el concepto individual de patria y en las realidades que afronta el país. La pieza juega con los elementos de la Cuba colonial y su director se propone una segunda y tercera parte en las que recreará la etapa republicana con la misma estructura, pero con otra banda sonora, cuerpo textual y diferentes actores.

El sábado trajo consigo Cruzando el puente, en una versión del fallecido Ignacio Gutiérrez, quien no hizo justicia al texto de José Triana en el que está basada la pieza. El escritor de La noche de los asesinos, Premio Casa de Las Américas en 1965, ya había advertido de que su historia muestra "el desgajamiento que supone el exilio" y es "un desesperado intento de clarificación intelectual, de luchar y enfrentar la vida".

Sin embargo, el puente que se intenta levantar entre Bayamo y París jamás se divisa sobre la escena, quizás porque el actor Luis Emilio Martínez no supo defender un personaje tan fuerte como el de Heriberto Fonseca. El texto fallaba por momentos, con improvisaciones, equivocaciones y un pésimo movimiento en el escenario, que delataron falta de ensayo y de rigor en la puesta.

Cartel de la compañía teatral El Mejunje. (14ymedio)
Cartel de la compañía teatral El Mejunje. (14ymedio)

Algo bien diferente ocurrió con Teatro D´Sur, bajo la dirección general y artística de Pedro Vera, que atrajo los aplausos con el Vals de las solas. La joven actriz que asiste a un casting ante la mirada fría de un director déspota es interpretada por Massiel Abreu, quien logra mantener una estrecha conexión con el público. Los espectadores escucharon atentos los tres monólogos con los que la aspirante hizo todo lo posible por estremecer al inconmovible artista.

Al final, queda la impresión de que en el mundo siempre hay un lugar, un sitio paralelo, donde poder refugiarse

Para la fría noche del domingo, en la que los santaclareños tuvieron que desempolvar los abrigos, se presentó The Royal Well. La obra de la Compañía Teatral Mejunje fue dirigida por la dramaturga y actriz Blanca Blanche, quien además actúa en la pieza, acompañada por la excepcional María Luisa Bringas. Esta última siempre sorprende por su gracia, histrionismo y desenvoltura en el escenario.

La comedia silente se acompañó de la orquesta de cámara Rubén Urribarres, con interpretaciones de Mozart, Vivaldi, Bach y Strauss, entre otros clásicos. La obra teje una historia en apariencia ingenua y consigue envolver con cierta complicidad al público. Hay una vuelta a la inocencia de la niñez que llena la sala y la sensación de un secreto compartido entre las actrices y los espectadores. Al final, queda la impresión de que en el mundo siempre hay un lugar, un sitio paralelo, donde poder refugiarse.

Refugiados en la magia, el drama, las luces del cabaret o la distancia del exilio, los espectadores han confirmado que el Mejunje cultural que trae el festival se mantiene refrescante y fuerte y promete sorpresas para la escena teatral cubana.

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