“Tiene que ser el músico el que emprenda y decida”

Servando Blanco habla con '14ymedio' sobre sus planes inmediatos, la situación en el país y la escena musical cubana

Cabina del master y mezcla de SBM Records.
Cabina del master y mezcla de SBM Records.

En un país donde tantos artistas se han marchado hacia otras latitudes, sorprenden casos como los del cantante y arreglista Servando Blanco. No solo se ha quedado en Cuba, sino que permanece en la ciudad de Pinar del Río. "La voz de terciopelo", como le dicen sus seguidores, también desarrolla una intensa labor como productor musical y hace 15 años construyó su propio estudio de grabación.

En medio del calor de agosto, habla con 14ymedio sobre sus planes inmediatos, la situación en el país y la escena musical cubana.

Pregunta. Usted es músico, arreglista, productor... ¿qué le mantiene más ocupado en este momento?

Respuesta. En estos momentos tengo una peña, aunque es más bien un espectáculo, que se llama ConServando el Amor. Se realiza el cuarto jueves de cada mes en la Casa de las Promociones Musicales La Sitiera, aquí en la ciudad. Ha tenido muy buena acogida en el público, que va a disfrutar de una hora y media de música cubana e internacional.

P. Es de los pocos artistas que tiene su propio sello, SBMR (Servando Blanco Martínez Records), y un estudio de grabación. ¿Cómo lo consiguió?

R. Este fue, durante 12 o 13 años, el primer y único estudio independiente que había en Pinar del Río. Ahora, gracias a Dios, hay otros músicos en la ciudad que tienen sus propios espacios para grabar. En mi caso, pude lograrlo gracias al apoyo de Dagoberto Valdés, el Centro Cívico, monseñor José Siro y la Conferencia Episcopal Italiana. Hace 15 años les presenté un proyecto para la construcción y equipamiento de un estudio de grabaciones y fue aprobado. Con el paso de los años lo he mejorado técnicamente.

"El problema fundamental radica en el atraso tecnológico que padecemos"

P. ¿Cómo combina el trabajo de cantante y el de productor musical?

R. Mi mayor satisfacción es poder tener un lugar donde crear, hacer mi música y contribuir a que otros hagan su música. Esto es un laboratorio en donde constantemente aprendo. Me siento realizado cuando ayudo a producir un buen disco. Una de las mayores satisfacciones que he vivido ha sido plasmar la obra completa de Pedro Junco y rescatar 16 canciones inéditas de este genial autor pinareño, conocido mundialmente por su canción Nosotros.

Otras de mis alegrías fue producir el disco que sacó del ostracismo a Fernandito Sánchez, que, en mi opinión, es el cantante vivo más importante de esta provincia. Produzco además discos de grupos de rock, música alternativa, religiosa; aunque mi repertorio se enfoca en la canción, la balada, el bolero.

P. ¿Tuvo que sortear muchos obstáculos como productor?

R. El problema fundamental radica en el atraso tecnológico que padecemos. El mundo de la producción musical está constantemente evolucionando y se nos hace difícil trabajar con tecnología obsoleta y rota.

P. ¿Podrá mejorar esta situación con la apertura al mercado norteamericano?

R. Ya se ve el cambio, eso es algo imparable, no lo puede detener nadie. Ni para bien ni para mal. En estos momentos hay artistas que de forma individual, con sus recursos y sus métodos de trabajo, se están abriendo paso. Evidentemente, La Habana brinda mayores posibilidades que las provincias, pero el mundo musical cubano va a sufrir un cambio enorme.

"Soy feliz de vivir en Cuba, especialmente en Pinar del Río, a pesar de los pesares"

Llegará el momento en el que podamos presentar nuestra música en cualquier lugar del mundo, pero el mercado de Estados Unidos es fundamental. El fenómeno de internet, aunque todavía muy caro, jugará un papel crucial en la promoción y ventas de las obras de los artistas cubanos.

P. ¿Y cómo encaja en ese cambio la producción musical gestionada por el Estado?

R. Ese presupuesto millonario que pone el Estado para que en todo el país se celebren actividades culturales es incosteable, va a desaparecer. Todo será con la óptica de la oferta y la demanda. La actual empresa comercializadora de la música y los espectáculos Miguelito Cuní en la provincia, por ejemplo, quedará como una simple oficina, si acaso, representativa y nada más.

No sé si habrá otro país en el que el Estado tenga la carga económica que tiene aquí, con millones de pesos de toda la cultura del país que al final solo se justifica en papeles. Eso tiene que cambiar. Para el desarrollo de un país hay que liberar a la sociedad de lastres que la frenan. En nuestro sector, tiene que ser el músico el que emprenda y decida.

P. ¿Se siente realizado?

R. He hecho siempre lo que he entendido correcto y no me he dejado manipular por nadie. Tengo muchísimas cosas aún por lograr y eso me mantiene vivo y con esperanzas. Soy feliz de vivir en Cuba, especialmente en Pinar del Río, a pesar de los pesares. Sigo aquí, defendiendo la música cubana.

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