Las autoridades beisboleras llaman a llenar los estadios en memoria de Fidel Castro

El equipo de béisbol de Ciego de Ávila es abanderado antes de comenzar la Serie Nacional 57. (Facebook/ Alejandro García Sánchez)
El equipo de béisbol de Ciego de Ávila es abanderado antes de comenzar la Serie Nacional 57. (Facebook/ Alejandro García Sánchez)

La Serie Nacional de Béisbol 57 fue inaugurada este sábado en el estadio bayamés Mártires de Barbados, sede del equipo Granma, ganador del campeonato anterior. Bajo un sol despiadado, el público comenzó a crecer en número durante el partido y partió apresurado con el último out, porque la ciudad está en medio de sus festejos populares.

La inauguración también tuvo un tono carnavalesco, con un coche dando la vuelta al terreno y apasionados discursos que exhortaron a la afición para que abarrote los estadios en memoria del fallecido Fidel Castro. El broche de oro de la apertura fue el músico Cándido Fabré, pero estuvo tan incoherente en sus improvisaciones que agregó poco entusiasmo.

Sin embargo, el juego no decepcionó a nadie. Los abridores Alain Sánchez, por Villa Clara, y César García, por la casa, sostuvieron un duelo de lanzadores. Sin carreras se mantuvieron hasta que García terminó su trabajo en la séptima entrada y fue sustituido por Juan Ramón Olivera. Sánchez llegó hasta la octava y lo relevó Yoandry Ruiz, que fue atacado por los Alazanes y cedió la lomita a Yasmani Hernández, a la postre el ganador.

Al final del noveno capítulo, todavía el choque seguía cero a cero y las escuadras tuvieron que ir al décimo en busca del desempate. Entonces apareció el descontrol y las bases por bola en el pitcheo de Granma y los Azucareros se llevaron el triunfo. Los visitadores habían dado 6 hits y cometieron un solo error, mientras los Alazanes batearon 4 indiscutibles sin pifias.

Sin embargo, además del desenlace por boletos regalados, hubo una nota oscura en varias jugadas que, sin caer en errores anotados, resultaron desafortunadas, tanto en el corrido de las bases como en la defensa.

La victoria de los Azucareros no fue una sorpresa, en tanto es uno de los grandes equipos de la pelota nacional. Si bien Granma tuvo una impresionante actuación en la serie anterior, en esta le resultará difícil repetir el oro porque les faltan varios de los jugadores que tuvieron un papel decisivo en la conquista de la corona. Entre ellos Lázaro Blanco, el mejor pitcher del país, contratado en la Liga Can-Am.

Las autoridades beisboleras no han introducido los cambios esenciales para que el tan cacareado renacimiento del deporte nacional sea una realidad

A lo largo de 55 Series Nacionales solo dos selecciones han repetido un oro al año siguiente de su primera coronación. Lo hizo Industriales en 1963, en su debut, al conseguir 4 oros consecutivos. Pinar del Río realizó la hazaña en la temporada de 1997 y luego en la de 1998.

Luego de la sorpresiva y convincente actuación de los peloteros dirigidos por el veterano Carlos Martí en la serie 56, pocos apuestan a que consigan mantener el cetro en casa. No obstante hacer vaticinios se torna difícil, dado el difuso contorno de estos 16 equipos y el complicado panorama de la pelota nacional.

Entre los 640 jugadores de la serie, hay más de 260 con 23 años o menos y, en general, alrededor del 50 porciento son principiantes a ese nivel, con muy poca experiencia competitiva y con innumerables deficiencias que no han pulido desde el principio de su formación como peloteros.

Quedan por delante 87 partidos para los elencos que participen en las dos partes de la serie y en el terreno se decidirá todo, pero las autoridades beisboleras no han introducido los cambios esenciales para que el tan cacareado renacimiento del deporte nacional sea una realidad.

Esta semana durante un "congresillo técnico de la justa" realizado en el estadio Latinoamericano de La Habana, el embajador de la Confederación Mundial de Béisbol y Sófbol, Antonio Castro -hijo del fallecido expresidente cubano- llamó a “trabajar sin descanso para que el béisbol cubano vuelva a alcanzar la gloria que siempre tuvo”.

Castro invocó el libro de Osvaldo Rojas Garay, Fidel nunca se poncha y aseguró que "Si él no se ponchó, no pueden jugadores, mentores, entrenadores, dejar que el béisbol se siga ponchando", afirmó Castro. Ahora le toca al público decir la última palabra.

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