Espectacular ‘nocao’ de los Industriales a Ciego de Ávila

La actual temporada beisbolera llega a la mitad

El Estadio Latinoamericano de La Habana. (Wikicommons)
El Estadio Latinoamericano de La Habana. (Wikicommons)

Este domingo, los Leones de la capital cayeron sobre los Tigres avileños en el Latinoamericano, con una lluvia de batazos a la altura de los aguaceros que han empapado en estos días La Habana. Yulieski Gurriel —506 de promedio— causó el nocao, 11-1, con su jonrón número 14. Noelvis Entenza fue el ganador y Osmar Carrero el derrotado.

En el Victoria de Girón, Matanzas batió a los Cachorros holguineros 8 a 6, con victoria para Alexander Rodríguez y revés para José Ángel García. Como se suspendieron los encuentros Granma-Pinar del Río en el Capitán San Luis y Las Tunas-Isla de la Juventud en el Cristóbal Labra, hoy se jugará doble desde las 10 de la mañana.

Ciego de Ávila sigue aferrado a la cima con 44 éxitos y 22 fracasos, seguido a dos juegos y medio por Pinar del Río (40-23). Matanzas, con 38 y 25, se halla a 4,5, mejor que Industriales (39-26) aunque esté también a cuatro y medio. Holguín, con 38-28, está a seis juegos de distancia del primero. Granma (36-30), a ocho. Las Tunas a diez con 34 y 32. Isla de la Juventud tiene el peor balance, 32-33, hundido a 11,5 juegos de la cima.

Pese a la paliza dominical, los Tigres siguen cosechando éxitos, con más de cuatro meses encabezando la tabla de posiciones, después de iniciar la contienda con una decena de victorias seguidas y acumular 31 victorias en la primera fase, para igualar un récord matancero. A ello, los muchachos de Roger Machado acaban de sumar una marca nacional de siete double plays, jugada en la que los avileños comienzan a perfilarse como especialistas tradicionales.

Pinar del Río, sin sonar mucho y con poca cobertura de televisión, ha llegado a la mitad de esta temporada muy cerca de los punteros

Pinar del Río, sin sonar mucho y con poca cobertura de televisión, ha llegado a la mitad de esta temporada muy cerca de los punteros, y su mentor, Jorge Ricardo Gallardo, ha demostrado estar a la altura del desafío que significó sustituir a Alfonso Urquiola en la dirección de uno de los grandes equipos de la pelota cubana.

Lo ha hecho imponiendo un estilo de juego para su conjunto muy juvenil, creativo y animoso, atinando, además, a la hora de escoger y utilizar a sus refuerzos —como vemos a la hora en que actúan Denis Laza, Yusniel Ibáñez o Andy Sarduy— o de mover a sus lanzadores —2,94 de efectividad—, entre los que destacan noveles como Yaifredo Domínguez y fogueados como Vladimir Baños.

Liván Moinelo ha permitido una sola carrera limpia en 20 innings, ha ponchado a una veintena de bateadores y dado solo cinco bases por bolas, con una efectividad de 0,45 y un promedio oponente de solo 147, números que le han permitido obtener dos victorias y realizar cuatro rescates en nueve salidas.

Los vegueros estaban hace menos de un año en una situación muy precaria, con problemas graves de alineación y dirección, lo que hacía lógica toda preocupación sobre sus perspectivas como equipo de primera clase. Pero el nuevo mando supo apelar al pasado y al presente en dosis fructíferas, como salta a la vista viendo cuán peligrosos son los jugadores no solo para quienes quieran estar entre los cuatro finalistas, sino incluso para el que pretenda titularse campeón de esta 55 Serie Nacional.

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