Fallece la leyenda del béisbol cubano Minnie Miñoso

Minnie Miñoso (foto de archivo)
Minnie Miñoso (foto de archivo)

En la mañana de este domingo murió la leyenda del béisbol cubano Minnie Miñoso, quien fuera el primer pelotero negro en jugar en Chicago en las Grandes Ligas. Tenía 89 años al momento de su fallecimiento y el motivo del deceso apunta a problemas cardíacos, que lo habían aquejado los últimos años.

A Miñoso no sólo se le recordará por ser un excelente jugador, muy querido por todos los aficionados, sino también porque tuvo que saltar los grandes obstáculos del racismo.

Se llamaba Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta y nació el 29 de noviembre de 1925 en Perico, provincia Matanzas.

La carrera ascendente de Miñoso incluyó 12 de sus 17 campañas en las Ligas Mayores en Chicago, bateando .304, con 135 jonrones y 808 empujadas para los Medias Blancas. El equipo retiró su número, el 9 y hay una estatua dedicada a él en el U.S. Cellular Field.

El inolvidable pelotero hizo su debut en las Grandes Ligas con Cleveland en 1949 y fue enviado a Chicago dos años más tarde, donde se estrenó el 1 de mayo de 1951 cuando jonroneó contra el derecho de los Yanquis Vic Raschi en su primer turno.

Toda su vida fue una gran hazaña y jugó en las Grandes Ligas en cinco décadas diferentes, hasta que en 1980 se convirtió en el tercer pelotero más viejo en activo, al seguir sobre el terreno con 54 años.

Miñoso también participó en la Negro League y rompió las ataduras raciales de su tiempo cuando en 1951 firmó por los White Sox, para erigirse en el primer jugador negro que jugaba con el equipo del sur de Chicago.

Se destacó como jardinero izquierdo y tercera base y fue elegido nueve veces para el Juego de Estrellas de Grandes Ligas, también ganó tres Guantes de Oro.

En las Grandes Ligas jugó además con los equipos de Cleveland Indians, St. Louis Cardinals,Washington Senators y varios años durante su carrera se desempeñó en México.

En su país natal Miñoso jugó 14 temporadas en la Liga Cubana Profesional. Se ganó el título de novato del año en la temporada de 1945-1946 y el premio de Jugador Más Valioso en las campañas de 1952-53 y 1956-57.

Al final de su vida, se le escurrió el galardón de tener un espacio en el Salón de la Fama de Cooperstown, pues sólo recibió el 50 por ciento de los votos del Comité de la Era Dorada, pero necesitaba 75 para alcanzarlo.

Para muchos hoy ha muerto una leyenda, no sólo en el terreno sino también en la vida.

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