Los veteranos de Orientales ganan 2-0 en un enérgico duelo

Momento del Juego de las Estrellas entre Orientales y Occidentales. (Youtube/captura de pantalla)
Momento del Juego de las Estrellas entre Orientales y Occidentales. (Youtube/captura de pantalla)

En horas de la tarde del sábado se efectuó el Juego de las Estrellas de los veteranos en el estadio Julio Antonio Mella, de Las Tunas, que ganó el Orientales de Héctor Hernández con 2 carreras por 0 anotadas del Occidentales de Gerardo Silé Junco, en un duelo más movido y enérgico de lo que se esperaba.

Los viejos dieron algunos momentos de emoción entre pifias y hasta jugadas controvertidas, pero todo se mantenía más o menos parejo hasta que, en la cuarta entrada, Evenecer Godínez le bateó un doblete a Lázaro de la Torre — pitcher perdedor— y empujó las dos carreras que en definitiva hicieron la victoria del lanzador Juan Carlos Pérez, con juego salvado para Eliecer Montes de Oca.

El encanecido mentor Silé Junco confesó haber sentido molestias en el viaje hacia Las Tunas, pero añadió: "Cuando entro en un terreno de pelota, los achaques se quedan atrás. Si uno vive y muere con el corazón puesto en el béisbol, ya no le duele nada."

Ya se habían dado a conocer los jugadores que participarían en el clásico duelo —que está empatado históricamente— entre las estrellas orientales y las occidentales, y todavía seguía candente la controversia por la negativa de los organizadores a permitir que los aficionados eligieran las dos selecciones, como se había hecho antes.

El estadio tunero no estaba tan abarrotado como podía esperarse después de diez años sin celebrarse allí un evento tan importante, y los organizadores no parecieron haberse esmerado mucho, pues, a pesar de las decenas de niños y jóvenes en la introducción cultural, y de una presentación con mucho trapo, banderones y palmas, faltaron ensayos y no escaseó el desorden.

El estadio tunero no estaba tan abarrotado como podía esperarse después de diez años sin celebrarse allí un evento tan importante

Por fin llegaron los concursos de habilidades. En la velocidad de corrido entre el home y la primera base, se impuso limpiamente el jardinero guantanamero Julio Pablo Martínez, que cubrió la distancia en solo 3,45 segundos.

Aunque el tigre avileño Osvaldo Vázquez había encabezado el día anterior la preparación para el festival de los jonrones, con 5, en esta ocasión no bateó ninguno. El matancero Yurisbel Gracial logró botar la pelota tres veces y el fornido Alfredo Despaigne una sola. Pero el leñador Yosvani Alarcón, ídolo de la afición local, complació de sobra a sus fanáticos conectando nada menos que 9 cuadrangulares.

Un periodista le preguntó al magnífico catcher tunero qué pensaba de las expectativas sobre su equipo, que por fin había logrado colarse entre los ocho conjuntos que pasaban a la segunda fase de la Serie Nacional, Alarcón fue firme, parco y modesto: "Esperamos quedar entre los cuatro finalistas. Estamos muy contentos con los refuerzos que conseguimos."

Es de destacar el breve homenaje que se le hizo al extorpedero Agustín Arias, quien, aunque los más jóvenes no lo conozcan y muchos no lo recuerden, fue uno de los peloteros más destacados de su posición en el país durante las décadas de los 60 y 70, con brazo potente, buen tino al bate y juego elegante.

En declaraciones de aficionados a la televisión, dos reclamaciones llamaron la atención. Una, la petición de regresar al anterior sistema competitivo de la Serie Selectiva, a donde iban a parar los mejores jugadores según su actuación en la Serie Nacional. La otra, la inconformidad por el hecho de que buenos peloteros fueran llevados a jugar en ligas extranjeras en un momento en que tanta falta hacen para la Serie Nacional.

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