Mujer lava en el río Almendares

Lavar en el río Almendares. (14ymedio)
Lavar la ropa en el río es una costumbre que aprendió en su pueblo holguinero y que mantiene en su nuevo entorno urbano. (14ymedio)

Un día recogieron sus pocas pertenencias y tomaron rumbo a La Habana, la ciudad de sus ilusiones y de sus planes futuros. Llegaron desde Banes, un pueblo en la oriental provincia de Holguín, donde tenían una pequeña casa que vendieron para emprender su aventura urbana. Después de tres años, no han logrado obtener los papeles para radicarse legalmente en la capital cubana y han pasado de un alquiler a otro, gastando todo el dinero que trajeron.

Él hace trabajos de albañilería ilegales y evita hablar cuando la policía pasa cerca, para que no detecten su acento. Ella ha tenido algunos trabajos limpiando casas, pero en el sector estatal no la contratan porque es una "sin papeles" en la ciudad. Ahora viven en una casucha inventada con latas y trozos de madera en las cercanías del río Almendares. No tienen agua corriente, ni electricidad, ni gas para cocinar.

Una vez a la semana, ella lava la ropa en el río. Una costumbre que aprendió en su pueblo holguinero y que mantiene en su nuevo entorno urbano. La diferencia es que si en su región aún quedan río que corren con aguas claras, el Almendares habanero huele mal y le da a la ropa "un color amarillento, casi verde", comenta ella.

Espera que la ropa se seque sobre las ramas y las rocas, antes de volver a la selva urbana que fue su sueño.

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