'Dentro de la oposición hay que ceder y el Gobierno también tiene que ceder'

Pedro Campos (Foto Reinaldo Escobar)
Pedro Campos (Foto Reinaldo Escobar)

Pedro Campos trabajó como diplomático y es uno de esos cubanos que apuesta por el socialismo como modelo más apropiado para nuestra sociedad. Durante poco más de un año, este hombre con el pelo blanquísimo y un montón de sueños sobre la espalda, permaneció en Ecuador. Desde allí siguió colaborando regularmente con el digital Havana Times, la red Observatorio Crítico y un boletín que él mismo distribuye por correo electrónico.

Para muchos éste parecía ser un viaje sin regreso. Sin embargo, Campos está otra vez en La Habana y le gusta dialogar.

Pregunta. ¿Se queda aquí o se queda allá?

Respuesta. Este es mi país, aquí vivo y aquí me quedo. Viajé a Ecuador para reencontrarme por un tiempo con mis hijos que residen en ese país.

P. En lo personal y en lo profesional, ¿qué le aportó su estancia fuera de Cuba, y cómo procesó usted esa toma de distancia con la Isla?

R. Fundamentalmente, haber tenido acceso abierto y constante a Internet. Esto me permitió tener contacto con una cantidad de información, documentación y criterios que de otra forma no hubiera podido conocer. Paradójicamente, allá estuve más informado sobre Cuba de lo que puedo estarlo viviendo aquí. No fue posible tomar distancia.

Formo parte de una corriente de pensamiento amplia; no se trata de un partido o una organización, es una corriente de pensamiento socialista y democrática

P. ¿Se abre una nueva etapa para usted en Cuba? ¿Cuáles son sus proyectos?

R. Mis proyectos no son muy distintos a los anteriores. Formo parte de una corriente de pensamiento amplia; no se trata de un partido o una organización, es una corriente de pensamiento socialista y democrática y en esa dirección seguiré trabajando, ayudando en lo que sea posible a que la sociedad cubana marche por ese camino. Criticar, critica todo el mundo, nos sobran críticos. Mi postura es hacer proposiciones que, en mi opinión, están dirigidas a resolver los problemas que tiene Cuba.

P. Sobre su persona hay opiniones extremas, una lo sitúa a usted dentro del saco de “los cómplices de la dictadura” en tanto que del polo contrario se le ve en el lado de los que hacen una abierta oposición al régimen. ¿Dónde se ubica usted?

R. Cuando alguien se sitúa en un extremo suele ver a los demás tan lejos que termina por creer que las personas observadas están colocadas en su extremo opuesto. Como dice el refrán, todo depende del cristal con que se mira. En las filas del Gobierno puede haber quien me catalogue hasta de traidor, pero también hay otros con quienes converso que son funcionarios del Gobierno y me aceptan perfectamente. No es el Gobierno el que me considera un opositor, sino personas dentro de él.

P. Se ha llegado a decir que usted es el fruto de una conspiración de Raúl Castro para crear una oposición tolerada.

R. Los que dicen eso se apoyan en sus propias fantasías, porque de lo contrario tendrían que poseer un nivel de acceso muy elevado a las informaciones sensibles, que no creo que sea el caso de los adictos a las teorías de la conspiración.

P. ¿Considera usted deseable y posible algún tipo de diálogo entre las personas que están en el Gobierno y las que, en diferentes grados, tienen una mirada crítica sobre la realidad cubana?

Ese diálogo es deseable y posible. Me considero un promotor del mismo

R. Ese diálogo es deseable y posible. Me considero un promotor del mismo. Creo que las ideas que se manejan en el Gobierno necesitan enriquecerse con las ideas de los que no concuerdan exactamente y con las que defienden aquellos que no están de acuerdo con nada. Los cubanos necesitamos ponernos a conversar. Todos los cubanos, los que están en posiciones dentro del Gobierno y los que ejercen una oposición pacífica. Eso no constituye un peligro para nadie.

P. ¿Cuáles serían los primeros pasos a discutir en una eventual mesa de conversación?

R. En primer lugar creo que todos tendríamos que poner de nuestra parte. En la oposición, para ser consecuente con la vocación democrática, habría que estar dispuesto a conversar sin asumir la posición de presionar al contrario para llevarlo contra la pared. Dentro de la oposición hay que ceder y el Gobierno también tiene que ceder.

P. ¿Y quién tiene más asignaturas pendientes en eso de ceder?

R. No puedo darte una respuesta exacta a esa pregunta, pero pienso que el Gobierno debe cesar la represión contra el pensamiento diferente, debe dar pasos en relación a la libertad de expresión y a la libertad de asociación; debe dar espacio a la prensa diferente. Desde el punto de vista económico hay que romper las trabas que se mantienen hoy en el trabajo por cuenta propia que debe extenderse también a los profesionales, a los médicos, los abogados, los arquitectos.

No quiere decir esto que se vayan a privatizar los servicios de salud, porque el estado debe tener una responsabilidad fundamental en ese campo, pero por qué no permitir clínicas mutuales, que no son capitalistas. Que todos aquellos que quieran hacer una cooperativa simplemente la inscriban sin tener que esperar por una autorización. Tiene que haber libertad de comercio, poder exportar e importar, con regulaciones claro está, pero que se permita. 

Debe permitirse también recibir capital extranjero en los negocios particulares de los cuentapropistas y en las cooperativas

Debe permitirse también recibir capital extranjero en los negocios particulares de los cuentapropistas y en las cooperativas. Hay que fomentar la intercomunicación y en eso es imprescindible abrir al máximo la conectividad a Internet. No niego que se hayan dado algunos pasos, pero con demasiada lentitud.

P. ¿ Y usted considera que si se dan esos pasos llegaremos al socialismo?

R. Para nosotros la sociedad socialista se identifica mucho con el trabajo libre asociado. Las leyes no solo deben permitirlo sino también propiciarlo, de lo contrario ¿dónde queda el socialismo? Si se eliminan las leyes burocráticas que impiden hoy su desarrollo, si se pone a prueba la creatividad de los cubanos y que la gente pueda hacer florecer sus iniciativas, quizás podamos vivir ese modo de producción sin explotación del hombre por el hombre: ese socialismo que soñamos.

P. ¿Y qué va a hacer Pedro Campos para que eso llegue a realizarse?

R. Esto que estoy haciendo ahora.

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