"El éxito de un negocio garantiza el éxito del negocio vecino"

Entrevista a Gilberto 'Papito' Valladares, líder del proyecto habanero Artecorte elogiado por Barack Obama en su visita a Cuba

El parque público Barbeparque, rescatado, diseñado y construido por Artecorte en colaboración con estudiantes del Instituto Superior de Diseño de La Universidad de La Habana y la Oficina del Historiador. (Ted Henken)
El parque público Barbeparque, rescatado, diseñado y construido por Artecorte en colaboración con estudiantes del Instituto Superior de Diseño de La Universidad de La Habana y la Oficina del Historiador. (Ted Henken)

Casi exactamente un año atrás, el 22 de marzo de 2016, durante su histórica visita a Cuba, el presidente Barack Obama celebró los logros de los empresarios cubanos en un discurso pronunciado desde el escenario del Gran Teatro de La Habana. "En una economía global, impulsada por las ideas y la información, el mayor recurso de un país es su gente [y] en Estados Unidos tenemos un claro monumento a lo que el pueblo cubano es capaz de construir: se llama Miami".

Tras este elogio al ingenio cubanoamericano, lanzó otro similar sobre el talento de los isleños para "resolver" e "inventar". "Aquí, en La Habana, vemos ese mismo talento en los cuentapropistas, las cooperativas y los autos antiguos que todavía ruedan". Y terminando con una frase del español criollo, sentenció: "El cubano inventa del aire".

Fue entonces cuando Obama mencionó a Gilberto Papito Valladares, un hombre que hasta ese momento era mayormente desconocido incluso dentro de Cuba, fuera de su pequeño barrio de Santo Ángel en La Habana Vieja. "Miren a Papito, un peluquero cuyo éxito le permitió mejorar las condiciones en su vecindario".

El secreto del éxito de su proyecto radica en evitar el aislamiento y la competitividad típicos de otros microempresarios, así como adoptar un compromiso ético para la mejora del vecindario

Obama resaltó el ejemplo esperanzador de Papito argumentando que estaba en consonancia con el propio cambio histórico de su administración. "Por eso nuestras políticas están centradas en apoyar a los cubanos", insistió, "en lugar de en hacerles daño".

Durante mis viajes a Cuba el año pasado aproveché para conocer el Proyecto Artecorte, al ahora famoso Papito, y escucharlo hablar de su esfuerzo para combinar el desarrollo económico local con la responsabilidad social y la preservación cultural en el barrio de Santo Ángel.

Papito y la mayoría de sus socios en el Callejón de los Peluqueros tienen licencia de cuentapropistas, aunque en la práctica están lejos de contar solo con sus propios esfuerzos.

El secreto del éxito de su proyecto radica en evitar el aislamiento y la competitividad típicos de otros microempresarios, así como adoptar un compromiso ético para la mejora del vecindario basado en la solidaridad comunitaria y la sinergia colaborativa.

Aparte de desarrollar alianzas clave entre los empresarios del barrio y ellos mismos y los otros residentes de Santo Ángel (con un esfuerzo especial para incluir a los jóvenes y los ancianos), quizás la unión más importante y práctica que Papito ha desarrollado a lo largo de los años es una asociación público-privada con la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, dirigida por Eusebio Leal.

Pregunta: ¿Puede explicar el proyecto Artecorte en términos generales, centrándose en lo que lo hace único en el contexto empresarial cubano?

Respuesta: Artecorte es un proyecto de desarrollo local cuyos objetivos principales son transformar física y socialmente nuestra comunidad, promover métodos de participación social, sensibilizar a nuestros vecinos con la labor de conservar, restaurar y revalorizar el patrimonio cultural tangible e intangible del barrio y del Centro Histórico de La Habana.

[También queremos] mejorar las condiciones de vida incentivando iniciativas individuales y colectivas de esfuerzo barrial, capacitar a los jóvenes del barrio en oficios tradicionales y ayudarles a buscar futuros empleos, fomentar emprendimientos locales solidarios e impulsar la relación público-privada.

"[Queremos] mejorar las condiciones de vida incentivando iniciativas individuales y colectivas de esfuerzo barrial"

[Además buscamos] rescatar la memoria histórica del barrio a partir de la participación de sus protagonistas elevando el sentido de pertenencia, desarrollar la cultura medioambiental, garantizar la integración generacional y la equidad de género y, por supuesto, compartir nuestra experiencia en aras de apoyar el desarrollo de otras comunidades.

Lo que nos diferencia en el entorno del emprendimiento en Cuba es el hecho de conectar actores de todos los sectores de la sociedad (sectores privado y público, religioso, cultural, etc.) para trabajar juntos por un bien común, que no es más que desarrollar nuestro barrio en todos los ámbitos posibles, generando a su vez beneficios de tipo social, cultural, educativo, medioambiental y económicos para todos ellos.

P: Cuando hablamos por primera vez en La Habana, mencionó específicamente la relación importante entre el desarrollo económico, la cultura cubana y el ámbito social del vecindario. ¿Por qué es tan importante este nexo y cómo es que Artecorte y El Callejón de los Peluqueros resaltan y priorizan estos hilos distintos?

R: La evolución natural de nuestro proyecto es la prueba definitiva de la importante relación entre la cultura cubana, la economía y las relaciones sociales. En un inicio, Artecorte era un proyecto cultural creado con el objetivo de promover y dignificar el oficio de la barbería y la peluquería en Cuba.

Al pasar de los años, y al irse sumando a nuestro trabajo diferentes actores no relacionados con este oficio, se hizo evidente de que se requerían pasos que fueron transformando nuestra labor hacia objetivos más amplios y ambiciosos, los cuales a su vez requerían de mayores esfuerzos económicos para respaldarlos.

Los negocios no han desplazado al trabajo cultural, sino que lo han enriquecido y sustentado para beneficio de toda la comunidad

Creado en los primeros momentos de la apertura del sector privado en Cuba y respaldado por emprendedores entusiastas que buscaban en lo que hacían algo más que dinero, nuestro trabajo fue aunando esfuerzos culturales y económicos entrelazados por medio de relaciones sociales cada día más amplias y complejas, dando lugar a los resultados alcanzados hoy día.

El ejemplo del Callejón de los Peluqueros, donde inicialmente sólo se realizaban actividades culturales y hoy día se concentran una veintena de negocios privados, es prueba de ello. Los negocios no han desplazado al trabajo cultural, sino que lo han enriquecido y sustentado para beneficio de toda la comunidad.

P: ¿Cuáles son los componentes de su estrategia de emprendimiento solidario y comunitario?

R: Nuestro enfoque hacia los emprendedores de la comunidad tiene tres líneas de actuación. La primera consiste en apoyar el surgimiento y desarrollo de nuevos negocios, aconsejando, orientando y apoyando siempre que sea posible. En segundo lugar, ayudar a unir los negocios privados para crear nuevas cadenas de valores y relaciones. Por último, comprometer a los negocios en la labor social dentro de la comunidad, con el objetivo de convertirlos en actores del desarrollo local y en la generación de empleo para personas del barrio. Al final, todo esto tributa en que el beneficio económico queda en la comunidad.

P: ¿Quiénes han sido sus socios, tanto dentro del Gobierno como del sector privado y del sector sin fines de lucro?

R: Artecorte como proyecto surgió de un grupo de barberos y peluqueros a los que se fueron sumando artistas y emprendedores del sector privado en Cuba. En la transformación hacia el trabajo enfocado en la comunidad, por supuesto, nuestros primeros y más importantes aliados fueron los vecinos del barrio.

Luego se sumó un aliado que comparte muchos intereses de desarrollo local con nosotros: la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, quien a su vez nos brinda su apoyo institucional.

"A lo largo de los años la comunidad se ha ido diversificando tras el surgimiento de nuevos actores culturales, económicos, religiosos, etcétera, y hemos encontrado en cada uno de ellos intereses compartidos"

A lo largo de los años la comunidad se ha ido diversificando tras el surgimiento de nuevos actores culturales, económicos, religiosos, etcétera, y hemos encontrado en cada uno de ellos intereses compartidos que nos son útiles para trabajar juntos.

Así mismo, hemos creado alianzas con distintas facultades de universidades, centros de investigaciones y empresas nacionales que se han sumado a nuestros esfuerzos.

P: Cuando hablamos por primera vez en Santo Ángel, describió su estrategia innovadora del negocio. Normalmente se entiende como algo competitivo por naturaleza, donde si yo gano tú pierdes. En cambio, en Artecorte la ven como una sinergia colaborativa donde, si ustedes ganan, todos sus socios del negocio pueden ganar también, y viceversa. ¿Cómo funciona esto en la práctica?

R: Emprender juntos es la clave del éxito en lo que hacemos. Sólo en el Callejón de los Peluqueros, para usarlo como ejemplo, conviven 23 negocios privados de distinto tipo, siendo mucho de ellos, según pueda entender un actor externo, "competencia". Pero no es así como lo vemos nosotros. Para nosotros el éxito de un negocio garantiza el éxito del negocio vecino.

Hoy día vienen muchos clientes a diario buscando diferentes servicios para los cuales hay diferentes ofertas, pero en la mayoría de los casos, en lugar de preferir y consumir en un solo negocio, consumen en varios en repetidas visitas. Eso nos garantiza que cada cliente de un negocio es un potencial cliente de lo que puede ser percibido de otra manera como su competencia.

Al mismo tiempo, en un país con serios problemas de suministros, mantener una política de buen vecino nos garantiza un respaldo. Ilustremos esto con un ejemplo: digamos que tenemos un restaurante y vendemos cerveza. Los negocios similares, en lugar de competir conmigo, me avisarán de dónde hay cerveza para comprar, o prestarme algún insumo o materia prima en escasez, favor que luego devolveré, lo cual nos garantiza no perder clientes por este motivo.

"En un país con serios problemas de suministros, mantener una política de buen vecino nos garantiza un respaldo"

Esto, por supuesto, es muy difícil de entender fuera del contexto cubano, pero es una parte importante de quiénes somos.

P: ¿Cómo ha crecido y cuan grande es el Proyecto? ¿Puede compartir algunas estadísticas tanto sobre El Callejón como del barrio de Santo Ángel en general?

R: Según datos que hemos ido recopilando por iniciativa propia, en el barrio del Santo Ángel hay 194 negocios privados. De ellos, 133 son negocios de renta para turistas, 34 proveen servicios gastronómicos, 21 son relacionados con la venta de arte cubano y el resto de servicios varios, para un total de 976 personas empleadas.

Estos datos son de finales de 2016 y ya están obsoletos, pues cada semana se abren nuevos negocios dentro del barrio.

P: ¿Cuán sostenibles y replicables son estos proyectos exitosos fuera de Santo Ángel? ¿Pueden sus lecciones servir como modelo en otros lugares y vecindarios?

R: Nuestro modelo es plenamente sostenible y replicable en otras comunidades siempre que vengan acompañados de un apoyo institucional que avale las acciones a realizar.

"Nuestro objetivo no es únicamente encontrar otros actores del sector privado para replicar nuestro trabajo, sino también a actores dentro de instituciones gubernamentales"

Nuestro objetivo no es únicamente encontrar otros actores del sector privado para replicar nuestro trabajo, sino también a actores dentro de instituciones gubernamentales que puedan apoyar estas iniciativas.

P: ¿Cómo ha impactado tu trabajo en el proceso de normalización de relaciones entre Estados Unidos y Cuba? ¿Qué anticipa acerca de las nuevas oportunidades y los nuevos desafíos dentro del contexto del cambiante liderazgo gubernamental en los dos países?

R: Creemos en los múltiples beneficios de relaciones positivas entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos y anticipar oportunidades y retos es muy difícil en el contexto cubano.

Más que anticipar posibles situaciones trabajamos cada día para sortear las existentes, ya que el entorno cubano siempre ha sido muy cambiante e impredecible.

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En una reseña del nuevo libro del economista estadounidense Richard Feinberg, Open for Business: Building the New Cuban Economy (Brookings Institution, 2016) publicada en el sitio de Cuban Counterpoints el pasado septiembre, cité la sabia advertencia del cuentapropista Ramón Beidas, quien indicó que su propio secreto para el éxito y la supervivencia como empresario en el actual contexto cubano estaba en combinar la estrategia de "la escalera" con la de "la línea roja".

En otras palabras, Bedias permitió que su negocio creciera sólo al mismo ritmo "paso a paso" (sin prisa pero sin pausa) que las reformas del Gobierno avanzaran, pero no más rápido. Crecer más allá y más rápido que las reformas gubernamentales arriesgaría llamar demasiado la atención a su éxito, lo que podría inadvertidamente exponerlo a una reacción represiva al cruzar una "línea roja" invisible pero bastante importante.

Para dejarlo claro, Bedias hacía referencia a este proverbio: "El pájaro que vuela más allá de los árboles es el primero en ser derribado". De hecho, en su libro, el propio Fienberg señala que algunos cuentapropistas "refrenan deliberadamente su crecimiento para no llamar la atención de las autoridades" por temor a las represalias.

Crecer más allá y más rápido que las reformas gubernamentales arriesgaría llamar demasiado la atención a su éxito, lo que podría inadvertidamente exponerlo a una reacción represiva

El éxito inicial, el reconocimiento público extraordinario del presidente Obama y la subsiguiente cobertura mediática del Proyecto Artecorte ciertamente llamaron la atención de las autoridades cubanas.

Sin embargo, la filosofía empresarial única de Papito, que combina el desarrollo económico local a través de la iniciativa privada con el mejoramiento comunitario, la solidaridad barrial y la preservación cultural, ha canalizado la atención gubernamental que han recibido en una serie de innovadoras relaciones público-privadas, evitando así las posibles sospechas, envidias y guerras burocráticas.

Ésto ha sido así, al menos en parte, porque los esfuerzos de base de Artecorte en Santo Ángel se superponen considerablemente con el Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la Ciudad para la Revitalización Integral de La Habana Vieja.

Artecorte también se ha beneficiado del carisma y la alianza personal y única entre Papito, un hombre con raíces comunitarias profundas que poco a poco ha ganado la confianza de sus vecinos, y el historiador de la ciudad Eusebio Leal, alguien con conexiones igualmente importantes y de buena fe dentro de las instituciones estatales.

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Nota de la Redacción: Este texto fue publicado originalmente en inglés en Cuban Counterpoints.

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