‘Me gustaría poder montar una compañía aquí’

Alina Narciso directora de la Bienal Internacional de Dramaturgia Femenina (Luz Escobar)
Alina Narciso directora de la Bienal Internacional de Dramaturgia Femenina (Luz Escobar)

Este fin de semana concluyó en la Habana la VII edición de la Bienal Internacional de Dramaturgia Femenina. El evento nació en 1999 en Barcelona y ha ido ganando prestigio y participación. En la habanera sala Raquel Revuelta encontramos a su directora, la italiana Alina Narciso, quién habló con 14ymedio de los desafíos del encuentro.

Pregunta: ¿Cómo se desarrolló la Bienal y qué cambió con respecto a las ediciones anteriores?

Respuesta: Hemos tenido un estreno diario y algunos días se ha dado el caso que se han estrenado hasta dos obras. Estamos muy satisfechas con la calidad de las puestas y con las directoras que se han entregado con mucha fuerza al trabajo. También hemos crecido muchísimo y este año participaron nueve países y cuatro naciones invitadas como Costa Rica y la República Dominicana, que son nuevas en el evento. Ahora mismo ya contamos con 13 países para la próxima edición. Eso por un lado nos da mucha alegría, pero por otro nos da cierto miedo porque va a ser un evento muy grande.

P: ¿Este año se sumó el apoyo de instituciones culturales cubanas como la Casa de las Américas?

R: Poco a poco el evento se va conociendo y ha demostrado que tiene seriedad. Que no es algo que se hace una vez y luego nunca más.

P: ¿La Bienal busca un equilibrio con el teatro hecho por hombres o más bien sentar las bases para la dramaturgia y la dirección desde una visión femenina?

R: Ambas cosas, por un lado está el tema del equilibrio en las carteleras oficiales. Cuba es un país que en este tema tiene bastante equilibrio, es muy singular en este contexto. Aquí se nota mucha más visibilidad, pero en los demás países casi no existe la presencia femenina en las carteleras, ni como dramaturga ni como directora. Y no solo me estoy refiriendo a Latinoamérica si no también a Europa. Porque Italia y España padecen ese problema; tenemos alrededor del 3% de presencia femenina.

Hay en la escritura femenina un deseo de abrir brechas, de abrir contenidos, temáticas

Puede parecer curioso que el evento se radique en Cuba donde el problema es menor, pero pienso que ocurre precisamente por eso. Aquí fue más fácil convencer a las autoridades para la acogida del evento.

P: ¿Cuáles serían esos rasgos distintivos de hacer teatro femenino?

R: En estos 14 años no he podido definir rasgos distintivos específicos, lo que si puedo decir es que el enfoque es el que lo distingue y lo hace diferente. El punto de vista femenino es lo que lo hace diferente. Eso se ve en mínimos detalles que se encuentran en la escritura, que es muchas veces más poética, por decirlo de alguna manera. Hay en la escritura femenina un deseo de abrir brechas, de abrir contenidos, temáticas. La escritura masculina es un poco más cerrada. Claro eso en una primera mirada no se ve, hay que buscarlo, estudiarlo. Y claro está en la escritura femenina está más presente lo cotidiano, la casa, pero siempre en una manera subtextual. Es imposible definir denominadores comunes en la escritura femenina, la diferencia está en el punto de vista. Y eso es bueno porque demuestra que la mujeres escribimos de cualquier cosa.

P: ¿En Cuba cuál es el balance entre discriminación y privilegio?

R: En Cuba hay una experiencia muy singular, no conozco cómo es en el caso de Norteamérica; estuve allí, pero no conozco este contexto particular, pero en relación con Europa y Latinoamérica, que son las realidades que yo conozco, Cuba tiene una situación muy feliz en ese aspecto porque el teatro está lleno de mujeres. A lo mejor lo que pasa en Cuba es lo que nosotros llamamos el techo de cristal (tejado de vidrio) donde las mujeres llegan hasta un punto de su carrera y luego les resulta muy difícil llegar a los niveles más altos.

P: ¿Algunas vez ha sido demasiado difícil mantener un proyecto así?

R: Este evento ha ido creciendo poco a poco, a veces he pensado en dejarlo por el agobio que significa, pero es que cuando veo que cada día va creciendo me parece un crimen que muera algo así. El miedo sale del hecho a que cuando llegas a un nivel de participación tan grande, hay que organizarlo de una manera diferente. Necesitas entonces un nivel de preparación muy fuerte y eso quiere decir también pensarlo de otra manera. De hecho creo que para poder mantener este crecimiento tendríamos que hacerlo trienal. Solo el trabajo del jurado se lleva un año, por eso estamos pensando la mejor estrategia para adecuar la organización del evento a este crecimiento que nos da felicidad, pero nos ha cogido de sorpresa.

Trabajo mucho con las nuevas tecnologías, pero no para lograr fondos ni escenografías si no más bien para crear en el escenario atmósferas

P: ¿Y su trabajo en el teatro, fuera de la organización de este evento?

R: Llevo 30 años en el teatro como dramaturga y directora. Una de las características de mi trabajo ha sido precisamente las diferencias culturales y así me di cuenta que la diferencia de género tenía un enorme peso. Fue como descubrir algo que yo había dejado detrás, en mi época de feminista en los 70. Este trabajo siempre lo he realizado con compañías mixtas, con actores de distintos países. Recuerdo una obra que hice cuando estaba trabajando en Barcelona donde partíamos del mito de la creación de África y ahí estaban todos los países de ese continente. Por ahí es que llego a Cuba.

Otro enfoque de mi trabajo como directora es la importancia de lo visual. Trabajo mucho con las nuevas tecnologías, pero no para lograr fondos ni escenografías si no más bien para crear en el escenario atmósferas que puedan ayudar a que el teatro esté más cercano a la sensibilidad del público. Y el otro tema es la búsqueda de lugares diferentes. Pienso que el teatro debe salir de las salas convencionales para reconquistar ese público que, en las últimas décadas, ha perdido el interés por este género. Por eso salgo con mi compañía a una plaza, adecuando la escenografía al lugar.

P: ¿Planes futuros?

R: Tengo un montaje en Santiago de Cuba, que si todo va bien lo llevamos a Italia, se llama Cuento de aguas y está basado en una investigación sobre la tradición de la santería aquí y de la tradición de “la magia” del sur de Italia que se parecen mucho. Estoy pensando montar en mi país una obra sobre el tema del agua, que es un bien que se agotará algún día; en unos años será como hoy el petróleo. Curiosamente viviendo en Cuba, donde el agua forma parte de mi vida cotidiana, he encontrado mucha inspiración para eso. Me gustaría poder montar una compañía aquí, eso sería más un sueño que un verdadero plan porque conozco muy bien la realidad cubana y sé que sería difícil pero ¿quién sabe?

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