800 años de la Carta Magna, piedra fundamental de la libertad

(EFE).- La Carta Magna, el documento que sentó las bases de la libertad del individuo y estableció que nadie está por encima de la ley, cumple este 15 de junio 800 años desde que fue acuñada por el rey Juan I de Inglaterra (1166-1216).

El texto trascendió las fronteras de Inglaterra para convertirse en fuente de inspiración de muchos documentos posteriores, entre ellos los de las constituciones escritas de varios países.

Para el abogado David Wootton, exalcalde de la City de Londres (centro financiero), la Carta Magna supuso el "comienzo del camino de la democracia", pues tuvo una "gran influencia" en la historia inglesa y permitió limitar el poder de la monarquía.

"La Carta Magna tuvo influencia en muchos países durante siglos, sobre todo en países que eran parte del Imperio (británico) y también en otros", dijo Wootton a Efe.

Varios de los principios básicos contenidos en la Carta Magna aparecen en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU redactada en 1948 tras el final de la II Guerra Mundial.

También fue fuente de inspiración de la Carta de Derechos de Estados Unidos de 1791, mientras que ayudó a limitar el poder del rey en la guerra civil inglesa (1642-1651) en momentos en que los monarcas en el resto de Europa gozaban de un poder absoluto.

El profesor de Historia Medieval de la Universidad de East Anglia Nicholas Vincent dijo a Efe que la carta ha permitido que durante 800 años "los reyes estuvieran bajo el imperio de la ley".

El Reino Unido ha celebrado los 800 años de la carta con diversas exposiciones, conferencias y debates académicos sobre la influencia y el legado de este texto

"El poder del Estado soberano está obligado a actuar en conformidad con la ley. Es esto, y la confianza generada de un sistema legal ya establecido, lo que permite la mayor garantía de Justicia para el individuo (de hoy)", añadió el catedrático.

El Reino Unido ha celebrado los 800 años de la carta con diversas exposiciones, conferencias y debates académicos sobre la influencia y el legado de este texto, acuñado por primera vez el 15 de junio de 1215 en Runnymede, a las afueras de Londres.

Redactada íntegramente en latín bajo el título de "Magna Carta Libertatum", nunca fue firmada por el rey Juan I pues en la Edad Media los monarcas utilizaban el llamado "gran sello del reino" para dar validez a los documentos oficiales.

A pesar de los valores defendidos, la Carta Magna fue pensada en su día como tratado de paz para poner fin a las rivalidades entre el rey Juan I y un grupo rebelde de nobles por problemas de deudas.

La carta fue redactada originalmente por el arzobispo de Canterbury para conseguir la paz entre las dos partes y establecía la protección de los nobles del encarcelamiento ilegal y dejaba claro que a nadie se le podía denegar justicia.

Tras dar su visto bueno, Juan I envió copias del documento a todo su reino, por lo que los historiadores no están seguros de cuántas copias fueron emitidas, aunque se sabe que al menos fueron trece.

Actualmente, cuatro copias han sobrevivido. Dos están en las catedrales inglesas de Lincoln y Salisbury y dos en la Biblioteca británica, en Londres.

Aunque al principio aceptó la carta, Juan I mostró poco después su inquietud por los términos que limitaban su poder, por lo que le pidió al papa Inocencio III que anulara el texto.

El Pontífice (1161-1226) llegó a calificar el documento como "ilegal, injusto, perjudicial para los derechos reales y vergonzoso para la población inglesa", por lo que la dio por anulada.

Sin embargo, en 1225, el hijo del rey Juan I, Enrique III (1207-1272), emitió una nueva versión y años después, en 1297, Eduardo I (1239-1307) la incorporó a la legislación inglesa.

La carta original está compuesta por 63 cláusulas, pero muchas fueron nuevamente redactadas o eliminadas en la versión de 1225.

Actualmente, la Carta Magna es un documento icónico, símbolo de la libertad del individuo y el derecho a un juicio justo.

"Ningún hombre libre será retenido o encarcelado, o despojado de sus derechos o posesiones, o declarado ilegal o exiliado (...) A nadie se le denegará o retrasará el derecho o la justicia", dice la Carta Magna en una de sus famosas cláusulas.


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