Cuba se asoma al abismo de la recesión arrastrada por Venezuela

Dos hombres recorren la terminal de contenedores de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel. (EFE)
Dos hombres recorren la terminal de contenedores de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel. (EFE)

(EFE).- Embarcada en un complejo proceso de reformas económicas apoyadas sobre todo en una lenta apertura al capital foráneo, Cuba se asoma al cierre de 2016 al abismo de la recesión, motivada en gran medida por la crisis de Venezuela, que ha reducido a la mitad sus envíos de crudo subsidiado a la Isla.

Desde la alianza político-económica que Hugo Chávez y Fidel Castro -fallecido el 25 de noviembre- fraguaron en 2003, a cambio de la exportación de servicios profesionales de personal médico y educativo cubano, Venezuela enviaba unos 100.000 barriles diarios a precios preferenciales, cantidad que se ha reducido este año más de un 40%.

Ante esa situación, después de que la economía de la isla creciera un 4% en 2015, el Gobierno cubano pronosticó un aumento del producto interior bruto del 2% para 2016, objetivo que a mitad de año rebajó al 1%, una meta demasiado ambiciosa para muchos analistas que auguran una recesión para los próximos años.

Las dificultades para lograr un suministro estable de petróleo -la Isla solo produce el 40% de lo que consume- han obligado a Cuba a buscar nuevos socios y para ello se han iniciado contactos con Rusia, Argelia y Angola, también aliados políticos del país.

Las dificultades para lograr un suministro estable de petróleo han obligado a Cuba a buscar nuevos socios

No obstante, la crisis estructural de Venezuela tiene un doble impacto en Cuba: por un lado necesita recurrir al mercado mundial a comprar petróleo a precios más caros y, por otro, implica una pérdida de ingresos por la exportación de servicios profesionales, ya que el país suramericano está recortando la contratación de médicos y maestros cubanos.

Ante la merma de liquidez en las arcas cubanas, para muchos se despertó el fantasma del Periodo Especial a mitad de este 2016, cuando el Gobierno tuvo que rebajar la perspectiva de crecimiento, anunció un plan de ahorro energético en las empresas estatales y se revivieron algunos de los apagones frecuentes en esa época.

No obstante, Cuba no depende hoy tanto de un sólo socio como en los años noventa dependía de la Unión Soviética: la dependencia comercial de la URSS y los países del bloque socialista fue superior al 75%, mientas que en los mejores momentos del idilio con Venezuela no se ha alcanzado el 45%.

Para no repetir ese colapso de grandes dimensiones -la mayor crisis de la Cuba revolucionaria- el Gobierno de la Isla ha emprendido una serie de reformas estructurales que tienen en la atracción del capital extranjero su gran apuesta para diversificar su economía y reducir la dependencia de un único socio.

Desde 2014, Cuba aprobó una nueva ley de inversión extranjera y presentó por primera vez una cartera de negocios abiertos al capital foráneo que, tras varias actualizaciones, ofrece hoy 395 proyectos de inversión por valor de 9.500 millones de dólares en sectores estratégicos como turismo, petróleo, agroalimentación y energía.

La novedad de este año es que por primera vez se permite la creación de empresas de capital 100% extranjero, que evitan la anterior obligación de asociarse con una empresa estatal para no romper con el modelo socialista y centralizado de la economía cubana.

Pero la apertura al capital extranjero está siendo demasiado lenta: desde que se puso en marcha la cartera de negocios en 2014 solo se han aprobado 83 proyectos por valor de 1.300 millones de dólares, muy por debajo de las necesidades de la Isla.

En los tres años de andadura de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel -un centro empresarial y puerto mercante que aspira a ser un foco de atracción de inversión gracias a los beneficios fiscales y laborales para la instalación de empresas- únicamente se han aprobado 19 proyectos empresariales y siete empresas han iniciado sus actividades.

Desde que se puso en marcha la cartera de negocios en 2014 solo se han aprobado 83 proyectos por valor de 1.300 millones de dólares

El Gobierno tiene depositadas sus esperanzas en el turismo y, después de dos años consecutivos de récords en llegada de visitantes, este año prevén sobrepasar el umbral de los 3,8 millones de turistas.

El turismo es el sector más dinámico y la segunda fuente de ingresos, después de la exportación de servicios, al generar más de 2.800 millones de dólares en 2015, una cifra que se espera que aumente al cierre de 2016, tras crecer el 15% en el primer semestre.

Desde hace seis años, el país está embarcado en las reformas económicas o Lineamientos que inició Raúl Castro para "actualizar el modelo socialista", pero que para muchos avanzan a paso muy lento y en medio de muchas dificultades, entre ellas el embargo económico de Estados Unidos que se mantiene desde hace medio siglo.

El pasado abril, con motivo del VII Congreso del Partido Comunista, se aprovechó para revisar la marcha de estas políticas y se adoptaron decisiones continuistas, más allá del compromiso de regular la existencia de pequeñas y medianas empresa que han ido surgiendo en la Isla al calor del cuentapropismo.

Después del colapso económico del Periodo Especial y la resaca posterior de casi una década, desde el inicio de las reformas "raulistas" en 2010, la economía cubana creció un 4% en 2015 y, en promedio, un 2,3% cada año entre el 2011 y el 2014, unas tasas positivas que probablemente revertirán entre 2016 y 2017.

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