HRW califica de "parodia" las últimas sentencias contra activistas en China

Guo Feixiong fue condenado la pasada semana a seis años de prisión por reivindicar la libertad de prensa
Guo Feixiong fue condenado la pasada semana a seis años de prisión por reivindicar la libertad de prensa

(EFE).- Las nuevas condenas a tres activistas chinos y el resultado de la apelación presentada por la periodista disidente Gao Yu reflejan una "parodia de justicia" en el sistema chino, según denuncia hoy Human Rights Watch (HRW) en un comunicado.

La semana pasada, el Tribunal Supremo de Pekín redujo la sentencia a la veterana periodista Gao Yu de siete a cinco años de prisión y, posteriormente otra corte le permitió que pasara el resto de la condena fuera de la cárcel por motivos médicos, en casa o en un hospital, donde estará estrictamente vigilada.

Un día después, un tribunal del sur de China condenó a seis años de prisión al activista Guo Feixiong, y a tres y dos años y medio a otros dos compañeros suyos, Liu Yuandong y Sun Desheng, respectivamente, después de que éstos participaran en las primeras protestas en décadas por la libertad de prensa en China en enero de 2013.

"A pesar de que la reducción de la sentencia de Gao y su liberación fueron unas buenas noticias poco habituales, no hubo justicia real. Ninguno de estas cuatro personas cometió delitos y los tribunales simplemente deberían haber desestimado los cargos", consideró Sophie Richardson, directora para China de HRW.

Una vez más, vemos a críticos pacíficos con graves condenas por pedir cambios que ya están en la agenda de los líderes chinos"

Guo es uno de los activistas más combativos del sur de China y fue juzgado en noviembre de 2014 por "reunir a gente para alterar el orden en un espacio público", después de que ayudara a organizar las protestas iniciadas por un periodista de un semanario chino después de que el Partido Comunista censurara uno de sus editoriales.

De acuerdo a la acusación, Guo "llevó pancartas y dio discursos" en una manifestación a las puertas de la sede del semanario Southern Weekly, una de las publicaciones más incisivas de este país, después de que el Gobierno ordenara modificar uno de sus editoriales situados en la portada.

El pliego de cargos incluía también que Gao organizó a otros activistas, realizando actos pacíficos similares, con objetivos como presionar al Gobierno para que ratificara la Convención Internacional Civil y de Derechos Políticos que China firmó en 1998.

"Una vez más, vemos a críticos pacíficos con graves condenas por pedir cambios que ya están en la agenda de los líderes chinos", denunció Richardson y explicó que los políticos d "prometen de forma habitual, y especialmente en foros internacionales, estudiar la ratificación de la convención mientras que la gente que pide lo mismo sigue enfrentándose a la cárcel".

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