Moon rompe el dominio conservador en Corea del Sur tras el caso 'Rasputina'

 El candidato liberal surcoreano, Moon Jae-in, celebra el triunfo en las elecciones presidenciales junto a sus seguidores en Seúl. (EFE)
El candidato liberal surcoreano, Moon Jae-in, celebra el triunfo en las elecciones presidenciales junto a sus seguidores en Seúl. (EFE)

(EFE).- El liberal Moon Jae-in se impuso este martes en las elecciones celebradas en Corea del Sur y será el nuevo presidente del país, rompiendo con una década de Gobiernos conservadores tras el caso "Rasputina", que supuso el cese de su predecesora.

A falta de una declaración oficial de la Comisión Oficial Electoral (NEC) proclamándolo ganador y con el 75% de los votos escrutados, Moon obtiene el 39% de los sufragios frente al 25% del conservador Hong Yoon-pyo y el 21% del centrista Ahn Cheol-soo.

La distancia con sus perseguidores de más de tres millones de votos llevó al político a proclamarse vencedor ante miles de seguidores congregados en la emblemática plaza de Gwanghwamun de Seúl, escenario de las mayores protestas contra la expresidenta Park Geun-hye tras el estallido del escándalo "Rasputina".

Moon adoptará el cargo prácticamente de inmediato, en vez de tener que esperar los dos meses de "transición" que son tradición en el país, algo que sucederá por primera vez desde que Corea del Sur volvió a celebrar elecciones democráticas en 1987 dado que al frente del país hay un Gobierno interino desde hace cinco meses.

El presidente provisional, Hwang Kyo-ahn, anunciará mañana mismo su dimisión de un cargo que ha ocupado desde que el pasado 9 de diciembre el Parlamento destituyó a la expresidenta conservadora Park Geun-hye, una decisión que después ratificó el Constitucional en marzo forzando el adelanto de elecciones.

Moon adoptará el cargo prácticamente de inmediato, en vez de tener que esperar los dos meses de "transición" que son tradición en el país

La implicación de Park, encarcelada ahora de manera preventiva, en la trama de corrupción de la Rasputina ha condicionado por completo estos comicios, que han registrado la mayor participación en dos décadas (el 77,2%).

Es prueba de la indignación que generó un escándalo que estalló hace algo más de seis meses y sacó a millones de surcoreanos a las calles el pasado invierno para pedir la dimisión de Park.

La hija del dictador Park Chung-hee está acusada de crear una red de tráfico de influencias con su amiga Choi Soon-sil, conocida como la "Rasputina" por su influencia sobre la expresidenta, que supuestamente sobornó millones de dólares a grandes empresas.

Entre los implicados se cuenta asimismo el presidente de facto del grupo Samsung, Lee Jae-yong, que también ha sido puesto en prisión de manera preventiva.

Moon se ha comprometido a crear empleo públicos, a potenciar las pymes o a reducir la tremenda desigualdad en un país donde el 10% de los asalariados se lleva la mitad de lo generado, algo que revela la tremenda concentración de riqueza y poder de los "chaebol" (los grandes conglomerados controlados por clanes familiares).

No lo tendrá fácil puesto que su formación, el Partido Democrático (PD), domina el Parlamento pero sin mayoría absoluta y deberá pactar sus planes de reforma hasta 2020, fecha de las próximas legislativas.

También deberá decidir si concede un indulto (tal y como se ha hecho con anteriores expresidentes surcoreanos) a Park Geun-hye en caso de que sea condenada o si demostrará su compromiso en la lucha contra la corrupción manteniéndola en prisión.

Moon, un exabogado de 64 años versado en la lucha por los derechos civiles, deberá encarar también la actual crisis que vive la península de Corea

Moon, un exabogado de 64 años versado en la lucha por los derechos civiles, deberá encarar también la actual crisis que vive la península de Corea ante los continuos test de armas del régimen de Pyongyang y la endurecida retórica del Gobierno de Donald Trump en Washington.

Muchos creen que el nuevo presidente surcoreano buscará un mayor entendimiento con Pyongyang tras los diez años de pésimas relaciones de los Gobiernos conservadores en Seúl y que podría ayudar a templar los ánimos estadounidenses e intentar desempeñar un papel de mayor peso a la hora de mediar de la actual crisis.

"Es improbable que haya cualquier cambio significativo de manera inmediata debido al peso de la amenaza nuclear norcoreana", indica sin embargo a Efe el profesor Kim Sung Chull del Instituto de Estudios para la Paz y la Unification de la Universidad Nacional de Seúl.

"No obstante, en comparación con otros candidatos, Moon tiene una proyección a largo plazo más concreta con respecto a la mejora de las relaciones intercoreanas", añade Kim, que considera que Seúl va a tener que usar "todos sus recursos diplomáticos" debido a la complejidad de una crisis en la que EE UU y China juegan un papel capital.

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