Obama elimina la política de pies secos/pies mojados

Miles de cubanos han entrado este año a Estados Unidos por la frontera mexicana. (EFE)
Miles de cubanos han entrado este año a Estados Unidos por la frontera mexicana. (EFE)

El Gobierno de Barack Obama anunció este jueves el fin de la política de "pies secos/pies mojados" que permitía a los ciudadanos cubanos que llegasen a territorio estadounidense sin visado obtener la residencia. El Gobierno de Cuba, a su vez, se compromete a aceptar y facilitar la repatriación de los ciudadanos cubanos expulsados de Estados Unidos.

La decisión tiene efecto inmediato y afecta también al programa Cuban Medical Professional Parole, instaurado durante la presidencia del republicano George W. Bush para acoger a los trabajadores médicos en misiones internacionales que así lo solicitaran en las embajadas de EE UU de los países en que estaban destinados.

A partir de ahora, los cubanos pasan a ser tratados en EE UU como cualquier otro migrante y se enfrentan a los mismos procedimientos de expulsión expedita que los ciudadanos de otros países si son detenidos en los puertos de entrada o cerca de la frontera. El Gobierno cubano solo aceptará de vuelta al país a sus ciudadanos cuando hayan pasado "menos de cuatro años" entre su salida de Cuba y el "comienzo del procedimiento de expulsión" de EE UU.

El secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, explicó que esta decisión forma parte del proceso de normalización iniciado en diciembre de 2014 y refleja el "compromiso de contar con una política de inmigración más amplia que trata de manera consistente a personas de diferentes países".

Estados Unidos ha mantenido políticas específicas durante años justificadas, según expresó ayer jueves la Casa Blanca, por la ausencia de relaciones diplomáticas, la negativa del Gobierno de la Isla a aceptar la repatriación de sus ciudadanos y las "condiciones en Cuba".

A raíz de la normalización de las relaciones entre los dos países, Washington considera que los cubanos deben ser tratados como cualquier otro inmigrante. Además, la administración Obama señala que en los últimos meses se han generado movimientos migratorios masivos y peligrosos para la vida de quienes emprenden el viaje incentivados por esta política especial a la que ahora pone fin.

"Los cambios constituyen otro paso importante en la normalización de la relación migratoria entre los dos países y tienen por objeto garantizar una migración regular, segura y ordenada entre ambos", afirma Washington.

"¿Y ahora qué nos hacemos?", dice Yuniel Ramos, un migrante cubano que se encuentra en Honduras acompañado de más de 40 nacionales que se dirigen a Estados Unidos.

"Estamos desesperados, en medio de la selva. ¿Cómo Obama puede saltarse al Congreso y cambiar las cosas sin ni siquiera dar un período de tiempo para que lleguemos?", protesta.

El fin de esa política era un viejo reclamo que tenía el Gobierno cubano, que la calificaba como "criminal" y "responsable de la muerte de miles de cubanos". Desde amplios sectores anticastristas en Miami se pedía también un cambio en el mismo sentido, al considerar que las nuevas oleadas de emigrantes llegaban a Estados Unidos por motivos económicos, se beneficiaban de las ventajas migratorias y después viajaban a Cuba con frecuencia proporcionando ingresos al Gobierno de La Habana.

Sigue vigente, sin embargo, el programa de Admisión Condicional para Reunificación de Familias Cubanas que permite viajar a Cuba a los beneficiarios de solicitudes aprobadas de visa de inmigrante patrocinadas por la familia antes de que estén disponibles sus visas de inmigrante, en vez de permanecer en Cuba hasta que lleguen.

La política de pies secos/pies mojados era una orden ejecutiva, agregada a la Ley de Ajuste, que fue firmada por el presidente de EE UU Bill Clinton en 1995 tras la crisis de los balseros y después de las negociaciones con el Gobierno de la Isla.

Ben Rhodes afirmó que lo que consideran ahora apropiado es que el Congreso derogue la Ley de Ajuste Cubano y opinó que "hay apoyo bipartidista" para que así sea

En una conferencia de prensa telefónica, el asesor adjunto de seguridad nacional de Obama, Ben Rhodes, afirmó que lo que consideran ahora apropiado es que el Congreso derogue la Ley de Ajuste Cubano. Rhodes opinó que "hay apoyo bipartidista" para que el Congreso adopte esta decisión, puesto el senador Marco Rubio y el congresista Carlos Curbelo impulsaron el año pasado con sendos proyectos legislativos.

Al Programa para Profesionales Médicos Cubanos se han acogido, entre 2006 y 2015, más de 8.000 trabajadores de la salud, según cifras del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS). Solo en 2015 se acogieron a él 1.663 profesionales. Su eliminación representa un importante triunfo para el Gobierno cubano que obtiene grandes ganancias a partir del trabajo de sus médicos en el exterior.

"Castro utiliza a los refugiados como peones para obtener más concesiones de Washington, por lo que no hay razón para acabar con el programa médico cubano, que es una concesión imprudente a un régimen que envía a sus médicos a las naciones extranjeras en una servidumbre moderna", denunció la representante republicana de la Florida Ileana Ros-Lehtinen.

"La revocación del Programa de Parole Profesional para Médicos Cubanos se hizo porque eso es lo que quería la dictadura cubana y la Casa Blanca cedió a lo que Castro quiere, en lugar de defender los valores democráticos de Estados Unidos", añadió la congresista.

Dariel González, un especialista de salud cubano que llegó a Estados Unidos hace un año a través del programa, dice haberse "quedado sin palabras". "Es un golpe bajo que Obama le está dando a todos los profesionales de la salud que quieren escapar de la esclavitud a los que los somete el Gobierno cubano. Esto nos deja indefensos a todos", lamenta.

La Casa Blanca, que considera que las nuevas medidas son coherentes con la estrategia de la Administración para promover cambios en Cuba, dijo ser consciente de que las razones para emigrar de la Isla en los últimos tiempos son más económicas que políticas.

Ambos países declararon sin embargo que las 20.000 visas que excepcionalmente concede Estados Unidos para favorecer la migración segura entre los países se mantendrá.

El mismo jueves del anuncio tuvieron lugar en La Habana y Washington sendas reuniones entre delegaciones de ambos países para dialogar sobre el tráfico de personas y las reclamaciones de bienes confiscados.


Nota de la redacción: Contribuyeron a este reportaje los reporteros de El Nuevo Herald, Nora Gámez y Abel Fernández.

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