Polonia recibe a Trump al más puro estilo comunista

El presidente estadounidense, Donald J. Trump, saluda tras pronunciar su discurso en la plaza Krasinski de Varsovia este jueves. (EFE)
El presidente estadounidense, Donald J. Trump, saluda tras pronunciar su discurso en la plaza Krasinski de Varsovia este jueves. (EFE)

(EFE).- Polonia agasajó este jueves al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con un recibimiento como el que se ofrecía a los antiguos jerarcas de Moscú, sin disidencias y con un público entregado llegado desde diferentes partes del país, que coreó al unísono su nombre.

Trump cerró su breve visita a Varsovia con una multitudinaria intervención en una simbólica plaza de la capital, donde miles de personas con banderas de Estados Unidos y Polonia escucharon deleitados un discurso en el que alabó "el espíritu indomable" de los polacos, a lo que estos respondieron con un entusiasmo inusual ante la visita de un líder extranjero.

El Gobierno de Varsovia se había asegurado antes de evitar cualquier tipo disidencia durante la intervención pública de Trump, y para eso el partido gobernante, la fuerza nacionalista y conservadora Ley y Justicia, costeó el traslado en autobús de cientos de militantes de todo el país, que llenaban la tribuna de invitados instalada en la plaza.

El Gobierno de Varsovia se había asegurado de evitar cualquier tipo disidencia durante la intervención pública de Trump

A última hora algunos representantes de la oposición decidieron asistir al acto, aunque la invitación no había partido del Gobierno, sino de la embajada estadounidense en Varsovia, y su presencia fue recibida por la multitud con abucheos y gritos de "¡Ladrones, ladrones!".

Junto a ellos se destacó el nobel de la Paz Lech Walesa, quien debido a sus discrepancias con Ley y Justicia tampoco confirmó su presencia en el acto hasta el último momento, y que también escuchó durante el acto algunos reproches por su supuesta vinculación a los servicios secretos durante el periodo comunista.

Pero por encima de todos y todo, el Gobierno polaco y Ley y Justicia disfrutaban de una Polonia entregada a Trump y de los elogios de este al heroísmo polaco, en una visita que Varsovia considera "histórica" y que se ve como un balón de oxígeno para sus polémicas decisiones, como la negativa a aceptar refugiados, duramente criticadas desde Bruselas.

En ese clima de fervor patriótico, no eran pocas las pancartas con las que desde la tribuna de invitados se reclamaba en inglés hacer "una Polonia grande otra vez", parafraseando el lema electoral de Trump, mientras miles de personas seguían la intervención a través de las pantallas gigantes instaladas en los aledaños de la plaza.

No eran pocas las pancartas con las que desde la tribuna de invitados se reclamaba en inglés hacer "una Polonia grande otra vez"

"Esta visita demuestra que Polonia es un país importante", afirmó la primera ministra polaca, Beata Szydlo, tras la intervención de Trump, un acto rodeado de simbolismo, ya que tuvo lugar en la plaza donde se encuentra el monumento a los héroes de la Insurrección de Varsovia contra la ocupación nazi.

De hecho, los veteranos del levantamiento contra el ejército nazi ocupaban un lugar prioritario en el acto, acompañados de una representación de los contingentes de Estados Unidos, Rumanía y Reino Unido desplegados en Polonia en el marco de la OTAN, con los que se escenificó el apoyo de la Alianza a sus socios del Este de Europa.

Mientras y no muy lejos de ahí, aunque ensombrecida por la multitud entregada, unas 200 personas convocadas por el Partido Verde y Razem, una formación izquierdista, protestaban contra Trump y trataban de hacer llegar al resto del mundo que, aunque no lo parezca, no todos los polacos aplauden la visita del político estadounidense.

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