Ricos en Venezuela, mendigos en Colombia

A medida que la economía venezolana continúa desmoronándose, miles de sus ciudadanos emigran al país vecino todos los días

"Venezuela ... No lo desearía ni siquiera a mi peor enemigo", cuenta, con lágrimas en los ojos Luis Alfredo Rivas en una terminal de autobuses de Bogotá.

El joven, de 32 años, es uno más de los miles de inmigrantes venezolanos en Colombia que dejaron sus trabajos, casas y todas sus posesiones atrás y ahora mendigan durante todo el día solo para juntar suficientes monedas que les aseguren un techo bajo el que dormir. Pese a ello, muchos aseguran estar mejor que antes de cruzar la frontera.

A medida que la economía de Venezuela continúa desmoronándose, miles de sus ciudadanos emigran a Colombia todos los días, a veces caminando cientos de millas a pie por los Andes para escapar de la escasez crónica de alimentos y medicinas, los saqueos frecuentes y el crimen desenfrenado.

En su último informe publicado en enero Migración Colombia calcula que más de 550.000 venezolanos viven en el país. Además, según la firma de estudios de mercado Consultores 21, unos cuatro millones de ciudadanos han abandonado Venezuela. La crisis migratoria ha alcanzado tal nivel que el presidente Juan Manuel Santos viajará este jueves previsiblemente a la ciudad fronteriza de Cúcuta para anunciar medidas con las que abordar la situación.

La crisis migratoria ha alcanzado tal nivel que el presidente Juan Manuel Santos viajará este jueves previsiblemente a la ciudad fronteriza de Cúcuta para abordar la situación

La huida de cientos de miles de venezolanos de sus hogares refleja el impacto que el hundimiento de la economía nacional durante la presidencia de Nicolás Maduro ha tenido sobre la vida de sus ciudadanos.

La próspera nación petrolera, que solía proporcionar miles de millones en ayuda a sus vecinos, está atrapada en una espiral de hiperinflación que al cierre de 2017 se situaba en un 2.616%.

"Tengo mi casa allí. Tengo todas mis cosas, allí. Pero mi salario y el de mi esposo no eran suficientes para que mis hijas desayunaran. Ni siquiera pan podían comer ", explica a 14ymedio Esperanza Tello, acompañada de su hija de 6 años, Edilianys Rojas. "Aquí vivimos mal, pero es mejor que en Venezuela".

Muchos venezolanos que viven en las calles de Bogotá tienen el mismo desafío todos los días: intentar reunir 12.000 o 15.000 pesos (entre 4 y 5 dólares) para pagar una habitación por la noche. Eso es lo más importante para Tello y su familia. Su hijo menor tiene 2 años y hace frío por la noche en la capital de Colombia, que se encuentra a 1.600 metros sobre el nivel del mar.

Brian Steven Tole, Edilianys Rojas y Ediangelis Alexandra Rojas juegan a las afueras de una de las terminales de buses en la ciudad de Bogotá mientras sus padres se dedican a vender caramelos y café para poder pagar un lugar donde pasar la noche. (14ymedio)
Brian Steven Tole, Edilianys Rojas y Ediangelis Alexandra Rojas juegan a las afueras de una de las terminales de buses en la ciudad de Bogotá mientras sus padres se dedican a vender caramelos y café para poder pagar un lugar donde pasar la noche. (14ymedio)

Sentados cerca en la misma plaza, Shelby Jesús Monsalve Pérez de 29 años, y Alexis Romero, de 22, dicen que ha habido días en los que no han podido juntar los 12.000 pesos y han dormido sobre la hierba de un parque cercano.

Los dos exestudiantes han intentado encontrar trabajo, pero es muy complicado, así que pasan muchos días rogando que las monedas que juntan sean suficientes para comer. Pese a su difícil situación, Pérez afirma estar más preocupado por su hermana pequeña, a quien dejó con su otro hermano en Caracas.

"Tuvimos una buena vida, pero luego sucedió lo que sucedió. He hablado con mis hermanos y me dicen que la situación ahora es mucho peor, mucho más dura y más difícil", dijo Pérez

"Tuvimos una buena vida, pero luego sucedió lo que sucedió. He hablado con mis hermanos y me dicen que la situación ahora es mucho peor, mucho más dura y más difícil", dijo Pérez. "Me siento muy mal por mi hermana porque ella está allí sola con mi hermano. He estado ayudando, enviándoles 20.000 o 30.000 pesos (entre 7 y 10 dólares) para que puedan comer, porque allí [en Venezuela] los salarios no son suficientes".

Rivas, el joven de la estación de autobuses, explica que la diferencia entre los salarios y los precios de los alimentos, que se encuentran sobre todo en el mercado negro, es desproporcionada. "Para empezar, el salario mínimo de Venezuela es de solo 190.000 bolívares por semana, cuando un kilogramo de arroz cuesta 210.000 bolívares. ¿Qué puedo hacer, entonces? ", dice.

John Rodríguez, de 29 años y recién llegado a Bogotá cuenta que conoce a muchas personas que han decidido marcharse de Venezuela porque creen que allí no hay ninguna posibilidad para ellos. En su caso, decidió entrar por Cúcuta desde Valencia en noviembre animado por la experiencia de sus amigos.

Rodríguez caminó, junto a un amigo, David Ortega, las 340 millas entre Cúcuta y Bogotá por las orillas de las carreteras.

"Los colombianos nos han ayudado en el camino. No pasamos hambre porque nos dieron comida ", dijo Rodríguez. "Acabo de llegar y estoy tratando de encontrar un hotel para no tener que dormir en la calle. No quiero hacerlo, pero si no se puede evitar, lo haré ".

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