Los almendrones no despiertan interés entre los coleccionistas de EE UU

El ingenio con que los cubanos los han mantenido durante tantos años ha hecho que pierdan su valor

Los almendrones que pululan por La Habana conservan la carrocería original pero la parte mecánica es casi siempre moderna. (Lilianne Ruiz/14ymedio)
Los almendrones que pululan por La Habana conservan la carrocería original pero la parte mecánica es casi siempre moderna. (Lilianne Ruiz/14ymedio)

Los coleccionistas estadounidenses no parecen entusiasmados con ir a Cuba a comprar cualquiera de los miles de coches antiguos que recorren las calles de la Isla. El ingenio con que los cubanos han logrado mantenerlos con el paso del tiempo es, precisamente, la razón de su escaso valor.

"Simplemente, no lo vemos", afirmó McKeel Hagerty, director ejecutivo de Hagerty Insurance, una empresa especializada en asegurar coches de coleccionista.

Algunos expertos expresaron al canal estadounidense CNBC su profunda admiración por el ingenio con que se ha logrado mantener estos coches en ruta, pero que es precisamente el motivo por el que estos vehículos han perdido valor. "Saben como mantener las piezas unidas con cinta adhesiva y cuerdas", dice David Magers, director ejecutivo de Mecum Auctions. "Desde nuestro punto de vista, no hay mucho entusiasmo por traer estos coches al mercado estadounidense", agrega .

"El valor intrínseco de los coches procede de la originalidad de sus piezas", dice Steve Linden, tasador de automóviles de colección. Las más importantes, señala, son "carrocería original, motores y la transmisión".

Uno de los anacronismos más visibles que permanece en Cuba son los miles de coches americanos de los años 40 y 50 que siguen siendo un medio de transporte muy extendido por la Isla. Durante más de cinco décadas de embargo, las compañías de coches estadounidenses han tenido prohibido hacer negocios en la Isla, por lo que no es posible encontrar modelos recientes de autos americanos en el país.

El Gobierno de Fidel Castro, además, impidió la compra de automóviles a los cubanos. Los habitantes de la Isla solo podían tener uno si el Gobierno se lo otorgaba, pero el Estado nunca tuvo suficiente dinero como para lograr importar de forma masiva coches desde Europa o Asia. Rusia contribuyó, en la época de la Unión Soviética, con el envío de Ladas que, pese a ser más nuevos, no eran tan duraderos como los automóviles estadounidenses.

“Han estado aislados tanto tiempo que han desarrollado sus propios modelos. No es un Cadillac. Es algo distinto”, explica un experto

Un experto no necesita demasiado tiempo para ver que queda poco, excepto la carrocería, de los coches originales en estos que circulan por las carreteras cubanas, la mayoría de los cuales son de General Motors.

Hagerty recuerda su primera experiencia en un coche antiguo en Cuba, hace 15 años. "Monté en un Cadillac de 1956 y parecía que estaba muy bien. Le enchufaron y tenía un motor diesel de Peugeot", cuenta. "Han estado aislados tanto tiempo que han desarrollado sus propios modelos. No es un Cadillac. Es algo distinto".

Linden explica que, por ejemplo, un Chevy Bel Air de cuatro puertas de 1957 en perfectas condiciones y con partes originales podría venderse por unos 50.000 dólares. El valor del mismo coche en Cuba, sin piezas originales, probablemente sería de apenas 5.000 dólares.

Los más interesados en comprar coches de la Isla podrían ser los exiliados, según Hagerty. "Tomarían en cuenta el valor de un coche por ser 'cubano', no por ser un clásico de colección", destaca.

Además, Hagerty dijo que desea que los cubanos mantengan estos automóviles en la Isla "como un ejemplo del último vestigio de supervivencia. Hay algo en estos coches que los convierte en algo más que simples vehículos". "Es como jazz", añade. "Es una de sus formas de arte".

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