Los balseros del faro, de vuelta a casa

Balseros cubanos se refugiaron en la parte más alta de un faro en los cayos de Florida por temor a ser repatriados a Cuba. (Captura de pantalla: WSVN)
Balseros cubanos se refugiaron en la parte más alta de un faro en los cayos de Florida por temor a ser repatriados a Cuba. (Captura de pantalla: WSVN)

Los 24 balseros cubanos que se refugiaron a finales del pasado mes de mayo en el faro American Shoal Light, en los Cayos de Florida, se enfrentan al riesgo de ser repatriados a la Isla, según estableció este martes la justicia estadounidense. El juez federal Darrin Gayles negó la medida cautelar que había sido solicitada por el Movimiento Democracia en una corte del sur de Florida para que no fueran repatriados a la Cuba, argumentando que la construcción no puede ser considerada como territorio de EE UU.

La Guardia Costera estadounidense podría a partir de este momento repatriar a los cubanos cuando lo estime conveniente, algo que no había hecho en espera de la decisión de los magistrados.

"La Corte considera que los demandantes no han establecido una probabilidad sustancial", dice la sentencia. El fallo asume, además, la situación precaria de los derechos humanos en Cuba, por la cual muchos personas emigran a la nación vecina, pero no decide definitivamente si los balseros pueden o no acogerse a la política de pies secos/pies mojados. "La Corte no aprueba ni desaprueba la decisión del Poder Ejecutivo de que los inmigrantes cubanos en este caso no reúnen los requisitos para el procesamiento de refugiados como llegadas pies secos a Estados Unidos", dice el documento firmado por el juez Gayles.

"Este no es el final del caso", aseguran los abogados del caso

"Este no es el final del caso. El juez se ha pronunciado acerca de que es posible repatriar a los cubanos, pero es una decisión que acaba de publicarse y que los abogados estaremos analizando esta tarde. Después de estudiar la decisión, procederemos", dijo Virlenys Palma, una de las abogadas defensoras del caso.

Los balseros llegaron el 20 de mayo a aguas norteamericanas y, para evitar ser detenidos por la Guardia Costera y devueltos a Cuba, se refugiaron en el faro, una estructura construida en el siglo XIX, de unos 30 metros de altura que se levanta en un arrecife de coral a unas siete millas náuticas al sur de Sugarloaf Key.

"Si los regresan, van a volver a intentarlo. Ahora lo que hace falta es que no tomen medidas contra ellos", dijo Alexander, hermano de uno de los balseros. "Hemos estado con el credo en la boca desde que se fueron", agregó desde Puerto Padre, en la provincia oriental de Las Tunas, de donde proceden parte de los migrantes. "Ha pasado todo este tiempo y la televisión cubana no dice nada".

Para el fiscal, el lugar donde los balseros se refugiaron no califica para otorgar el refugio que permite la política de pies secos/pies mojados, mientras que la defensa sostiene lo contrario. "Éste es un edificio federal, en tierra federal, en territorio federal", dijo en la audiencia Kendall Coffey, exfiscal de Miami y uno de los abogados del caso.

EE UU permite a los ciudadanos cubanos que arriban a sus costas quedarse en el país y solicitar la residencia permanente al cabo del año y un día, mientras que los que se detienen en alta mar son devueltos a Cuba.

En un caso similar, en 2006, el juez federal Federico Moreno determinó que el Puente de las Siete Millas hacía parte del territorio norteamericano y admitió a un grupo de 15 balseros que se habían refugiado en esa estructura.

Desde el inicio del actual año fiscal, en octubre pasado, más de 4.700 cubanos han intentado entrar por vía marítima a Estados Unidos, frente a los 4.473 de 2015, según datos de la Guardia Costera.

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