Los cambios legales no logran frenar la violencia de género en China

Los esfuerzos para proteger a las mujeres maltratadas se topan con la falta de información de algunas autoridades locales. (un.org)
Los esfuerzos para proteger a las mujeres maltratadas se topan con la falta de información de algunas autoridades locales. (un.org)

(EFE).- Los golpes empezaron a los dos meses de embarazo y ya no cesaron: en casa, en público e incluso frente a la policía. Es la historia de Guo, pero podría ser la de casi una de cada tres mujeres chinas casadas que son maltratadas habitualmente y que siguen desprotegidas pese a la nueva ley que les ampara.

Guo Mingxiu tiene 43 años y dos hijas fruto de dos matrimonios a las que no puede ver, pues sus parejas se llevaron a sus pequeñas cuando decidieron abandonarla tras una relación marcada por los malos tratos.

"Mi primer esposo aún amenaza con pegarme y el segundo me envía mensajes advirtiéndome de que si intento ver a mi hija me mata", dice la mujer tras acabar su jornada laboral en una fábrica, en la que pasa 12 horas diarias por un salario mensual de 400 dólares.

"Ya no acudo a las autoridades porque no confío en ellas", manifiesta con pesar Guo, tras agotar todas las vías posibles para denunciar a sus parejas y no recibir ningún apoyo.

"La última vez que me pegó mi primer marido, fui a la comisaría del pueblo a pedir ayuda y allí me dijeron que tenía que ir a ver al alcalde. El alcalde se limitó a hablar con mi marido y él se enfadó y me tiró dinero a la cara", recuerda la mujer.

Según los datos oficiales más recientes, el 30% de las mujeres chinas casadas sufren abusos, pero muy pocas lo denuncian

Guo relata escenas que ocurrieron antes de que China pusiera en marcha su primera ley contra la violencia doméstica, hace ahora un año, pero la situación no parece haber cambiado para muchas víctimas, la mayoría aún en la sombra.

Según los datos oficiales más recientes, el 30% de las mujeres chinas casadas sufren abusos, pero muy pocas lo denuncian, y los expertos advierten de que la cifra real puede ser muy superior al no incluir a víctimas fuera del matrimonio.

"Algunas mujeres han conseguido protección, pero aún hay un gran problema. Los funcionarios aplican la ley en base a sus propios valores en lugar de seguir lo estipulado", explica la feminista Feng Yuan, quien durante más de una década lideró una campaña para promover la aprobación de una legislación contra la violencia machista.

En muchas ocasiones, cuando la afectada acude al tribunal a pedir el divorcio por maltrato, el funcionario de turno trata de conciliar a ambas partes para evitar la ruptura de la pareja.

"La Ley de Matrimonio estipula que, en los casos de divorcio, el primer paso es la conciliación. Así que no lo hacen del todo mal, pero la víctima tiene derecho a rechazarla", dice por su parte el abogado Lu Xiaoquan, dedicado a estos casos.

No obstante, opina Lu, el problema se produce a la hora de tratar el asunto: "No se puede dar a entender que la víctima tiene la culpa, el juez tiene que ser neutral, no puede hablar con los dos a la vez", como en muchas ocasiones sigue sucediendo.

Los esfuerzos para proteger a las maltratadas también se topan con la falta de información de algunas autoridades locales o de coordinación entre los departamentos que deben aprobar medidas contra los agresores, como las órdenes de alejamiento, que no se están concediendo en las 72 horas que marca la ley.

"Pedí ayuda en comisaría, y me mandaron al tribunal. En el tribunal, me pidieron que volviera a comisaría a presentar una denuncia y regresara, pero acabó en nada", dice Zhang Wenxia, una dentista que lleva cuatro años huyendo de su exmarido.

Uno de los vacíos más criticados de la legislación es que no condena agresiones que se produzcan en parejas que no estén casadas ni convivan

A Zhang la ley no le protege por estar divorciada. Uno de los vacíos más criticados de la legislación es que no condena agresiones que se produzcan en parejas que no estén casadas ni convivan, y tampoco entre personas del mismo sexo.

En una sociedad como la china, donde estos maltratos se siguen viendo como un asunto familiar, la puesta en marcha de una ley para atajar el problema fue considerado un hito y, aunque no ha cumplido con las expectativas, hay quien pide tiempo.

"No creo que la ley tenga problemas. Lo que se necesita es un plan nacional para explicar cómo deben actuar las autoridades", valora el letrado Qi Lianfeng, especializado en este ámbito.

Sin embargo, para las afectadas, el problema radica en la concienciación de la sociedad: "La policía no considera la violencia doméstica como algo grave", afirma la dentista Zhang desde su "escondite", aún con miedo a toparse con su agresor en la calle.

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