La concordia se abre paso en Dallas para superar la matanza de cinco policías

Los vecinos de Dallas rinden tributo a los policías asesinados durante el ataque de la pasada semana. (Twitter)
Los vecinos de Dallas rinden tributo a los policías asesinados durante el ataque de la pasada semana. (Twitter)

(EFE).- Traumatizada aún por la reciente matanza de cinco policías, la ciudad de Dallas vivió el domingo una emotiva jornada de reflexión marcada por la concordia para superar una tragedia que agita el debate sobre las tensiones raciales en EE UU.

Poco a poco, la urbe tejana, cuya población es de mayoría blanca aunque destacan también los hispanos y los negros, intenta recuperar la normalidad rota el pasado jueves, cuando el centro histórico de Dallas se tiñó de sangre.

El francotirador Micah Xavier Johnson, un exsoldado negro de 25 años, convirtió una protesta pacífica contra la brutalidad policial hacia las minorías (especialmente la afroamericana) en una carnicería al acabar a tiros con la vida de cinco agentes.

Antes de fallecer atrincherado por la explosión de un artefacto de las fuerzas de seguridad, Johnson confesó su enojo por las muertes de dos negros a manos de agentes esta semana en Minesota y Luisiana y aseguró que quería "matar policías blancos".

El peor ataque contra la Policía en EE UU desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 retumbó con fuerza en los sermones que se pronunciaron en los servicios religiosos dominicales

El eco de la masacre, el peor ataque contra la Policía en EE UU desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, retumbó con fuerza en los sermones que se pronunciaron en los servicios religiosos dominicales oficiados en la ciudad.

El acto más emocionante y multitudinario se celebró en la gigantesca iglesia Potter's House, dirigida por el carismático reverendo evangelista T. D. Jakes y abarrotada hoy por "unos 7.000 feligreses", según precisó a Efe un portavoz del templo.

"Esos agentes dieron su vida protegiendo no sólo a los negros, sino a gente blanca, latinos, personas de todas las razas. Alabemos al Señor por estos agentes", afirmó el reverendo afroamericano, ataviado de traje oscuro a rayas y corbata amarilla, y aplaudido por una congregación emocionada que respondió con un sonoro "Amén".

Jakes cambió hoy su habitual sermón desde el púlpito por un foro de debate sobre un escenario, flanqueado por dos pantallas enormes, al que acudieron, entre otros, el alcalde de Dallas, Mike Rowling, que instó a la población a evitar divisiones y abrazar la unidad.

También habló el agente Steve Gentry, testigo del horror del tiroteo del jueves: "Necesitamos más aspirantes en la fuerza de policía. Necesitamos más apoyo de nuestra comunidad", señaló el uniformado.

El reverendo aludió asimismo a las muertes esta semana de los dos hombres negros Philando Castile, asesinado en Minesota por un policía tras detener su vehículo por una infracción de tráfico; y Alton Sterling, al que dos agentes blancos dispararon a quemarropa cuando ya lo tenían reducido en el suelo en Baton Rouge (Luisiana).

Invitada al acto de Potter's House, la tía del fallecido en Luisiana, Sandra Sterling, reclamó "justicia" por la pérdida de su sobrino, que era la fuente de su "fuerza", y condenó la masacre de los cinco agentes en la ciudad tejana.

"Siento lo que ha sucedido en Dallas. Nosotros no queremos violencia", aseguró Sterling ante un grupo de periodistas de varios medios, entre ellos Efe.

La tía tuvo además palabras para el presidente de EE UU, Barack Obama, quien visitará Dallas el próximo martes para pronunciar un discurso en homenaje a los cinco agentes que perdieron la vida.

"Le pediría que, antes de dejar el poder (en enero próximo), nos ayudase. Hay leyes en Luisiana que son viejas y necesitan un cambio", comentó Sandra Sterling, en respuesta a una pregunta de Efe.

A varios kilómetros de la iglesia, los lugareños seguían peregrinando a la sede del Departamento de Policía de Dallas, cerca del centro de la ciudad, para rendir tributo a los agentes caídos ante un improvisado monumento de flores, tarjetas, globos, banderas y peluches construido sobre dos vehículos de patrulla policial.

Los lugareños peregrinaron a la sede del Departamento de Policía de Dallas para rendir tributo a los agentes caídos ante un improvisado monumento de flores, tarjetas, globos, banderas y peluches

"Necesitamos centrarnos en el amor. Nadie debería tener prejuicios", declaró a Efe Leticia Dreiling, miembro de un equipo del Departamento de Asuntos de Veteranos, dedicado a ofrecer apoyo en situaciones de crisis, que instalado una carpa ante la comisaría.

Dallas, que tardó años en enterrar la reputación de "ciudad del odio" que se ganó por el asesinato en sus calles del presidente John F. Kennedy en 1963, tiene ahora por delante el desafío de cerrar las heridas que deja la masacre de los cincos policías.

"Habrá tiempo más tarde para la ira y la justicia, la ira cuyo propósito es servir a la justicia. Pero, de momento, necesitamos aprender a entendernos el uno al otro", reclamó The Dallas Morning News, un diario local con 130 años de historia, en un impactante editorial a toda página publicado en su portada.

La imagen que acompaña al editorial quizás sea la mejor síntesis del duelo que vive Dallas: un gran ojo abierto, en cuyo iris se refleja la silueta de los rascacielos de la ciudad y del que cae una lágrima.

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