La desaparición de un magnate vuelve a cuestionar la autonomía de Hong Kong

Fotografía facilitada por la Universidad China de Hong Kong el pasado 2 de febrero de 2017 del multimillonario chino Xiao Jianhua. (EFE/Archivo)
Fotografía facilitada por la Universidad China de Hong Kong el pasado 2 de febrero de 2017 del multimillonario chino Xiao Jianhua. (EFE/Archivo)

(EFE).- La  desaparición  de un multimillonario chino en Hong Kong y su reaparición días más tarde en China, donde permanece detenido, vuelve a cuestionar la autonomía y el Estado de Derecho en la excolonia británica, a poco más de un mes de las elecciones en las que se elige al máximo líder local.

Sumergida en campaña de cara a esas elecciones del 26 de marzo (sin sufragio universal), Hong Kong ha vuelto a ver puesta en duda su autonomía tras una nueva muestra de reafirmación de la autoridad china sobre el territorio.

Desde la "Revolución de los Paraguas" de finales de 2014, que sacó a las calles a decenas de miles de hongkoneses para pedir mayor independencia política, China ha aumentado su injerencia en la región autónoma, lo que ha minado ciertas libertades y su independencia política y judicial.

La última de estas intervenciones en suelo hongkonés se produjo en plena celebración del Año Nuevo Chino, a finales del pasado mes, cuando la atención en el país estaba más distraída por los festejos.

Xiao Jianhua, un millonario chino con pasaporte canadiense, desapareció de su vivienda, una de las lujosas residencias del hotel Four Seasons en el centro de Hong Kong, en la madrugada del día 27, la "Nochevieja" para los chinos.

Hong Kong ha vuelto a ver puesta en duda su autonomía tras una nueva muestra de reafirmación de la autoridad china sobre el territorio

Iba acompañado de dos guardaespaldas y otras seis personas -la prensa sospecha que policías chinos vestidos de paisano- y no opuso resistencia, según mostraron las cámaras de grabación del hotel.

El 28 de enero su esposa presentó una denuncia ante las autoridades hongkonesas, pero la retiró al día siguiente, y el misterio sobre su  desaparición  provocó que el mismo Xiao recurriera a las redes sociales para afirmar que se encontraba recuperándose "de una enfermedad, fuera del país".

En declaraciones recogidas por medios estatales chinos el millonario defendía que no había sido "secuestrado", mientras la Policía de Hong Kong confirmaba que Xiao había cruzado a China a través de uno de los cruces fronterizos terrestres de la ciudad el 27 de enero, desmintiendo algunas de sus afirmaciones.

Aunque las autoridades de la excolonia rechazaron la hipótesis del secuestro, el hecho de que presuntos agentes chinos entraran en Hong Kong sin usar las vías oficiales y convencieran al multimillonario para regresar a China mostraron ya las interferencias del régimen comunista.

"China está menospreciando cada vez más el sistema de separación de poderes de Hong Kong", señaló a Efe Kevin Yam, portavoz del grupo de Abogados Progresistas de Hong Kong.

El caso de Xiao se produce un año después de que cinco libreros y editores afincados en Hong Kong y conocidos por sus publicaciones críticas hacia el Partido Comunista de China desaparecieran tras ser detenidos por supuestos agentes del régimen comunista fuera de su jurisdicción.

Lee Bo, uno de los cinco editores, fue llevado desde Hong Kong a China sin ninguna orden oficial de extradición, donde estuvo detenido para ser liberado meses después.

Las autoridades de la excolonia rechazaron la hipótesis del secuestro

"El caso de los libreros y el de Xiao evidencia que China no evita este tipo de situaciones, veremos más casos de este tipo si Pekín lo considera necesario", vaticinó en declaraciones a Efe Mathew Wong, un analista político de la Universidad de Hong Kong.

El suceso de los libreros inquietó y levantó ampollas entre la población hongkonesa, que está siendo testigo de cómo el principio de "un país dos sistemas", por el que se aprobó la cesión de la excolonia a China hace 20 años, está siendo minado desde la llegada a la presidencia de Xi Jinping en el régimen comunista.

"Desafortunadamente, no hay herramientas legales para que Hong Kong pueda protegerse de tales desapariciones", dijo Yam.

"En teoría, si la Policía de Hong Kong hiciera una investigación exhaustiva y lograra arrestar a alguien involucrado en las desapariciones, podrían presentar una acusación criminal contra esas personas, pero en la realidad tampoco vemos a las autoridades locales conducir pesquisas reales", añadió.

Las elecciones a jefe ejecutivo de Hong Kong, fuertemente controladas por China al tener poder para seleccionar a los candidatos, serán la próxima prueba para ver hasta dónde radica el interés de Pekín por controlar el funcionamiento político de la Isla.

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