La huida del turismo extranjero desangra a Egipto

La inseguridad ha ahuyentado a los turistas rusos y europeos

Sharm el Sheikh ha vivido del turismo hasta que el terror ha minado la fortaleza de este pilar de su economía. (Marc Ryckaert/ CC)
Sharm el Sheikh ha vivido del turismo hasta que el terror ha minado la fortaleza de este pilar de su economía. (Marc Ryckaert/ CC)

Mohammed regenta una tienda de souvenirs en la que fue la calle central de Sharm el Sheikh, una ciudad costera situada al noreste de Egipto. En los apenas 10 metros cuadrados que ocupa su comercio, este egipcio proviniente de El Cairo acumula babuchas de cuero o estatuillas varias, algunas con forma de pirámide y otras con la figura de algunos de los dioses de la mitología egipcia. También podemos encontrar camisetas y bolsos: falsificaciones made in Egipto que acumulan polvo día tras día.

"Hace años, esta era la primera tienda de la calle. Ahora soy el último de los puestos. Con el comienzo de la revolución en Egipto el turismo comenzó a descender. Después, con el atentado del avión ruso en 2015, el turismo murió en Egipto. La mayor parte de nosotros no somos de esta zona. Vinimos a Sharm el Sheikh a hacer dinero y ahora nos encontramos atados de pies y manos", explica a bez.es Mohamed.

Desde el atentado de 2015, la situación ha ido de mal en peor para los egipcios que vivían del turismo

En el año 2015 un atentado terrorista reivindicado por el Dáesh acabó con la vida de 224 ciudadanos rusos que sobrevolaban la península del Sinaí. Un artefacto explotó a bordo de un Airbus 321 de la compañía Kogalymavia que recorría la ruta entre Sharm el-Sheij y San Petersburgo. Desde entonces la situación ha ido de mal en peor para los egipcios que vivían del turismo y ahorraban en divisa extranjera.

Más de tres millones de turistas rusos abandonaron las costas egipcias. Rusia, como otros países clave -Reino Unido y Alemania- impusieron un veto a los vuelos hacia y desde Egipto que se mantiene a día de hoy. De hecho, los turistas rusos constituían el 30% de los extranjeros que visitaban Sharm el-Sheij y la mitad de los que pasaban sus vacaciones en Hurgada, uno de los principales centros turísticos del país y la segunda ciudad egipcia más grande situada a orillas del mar Rojo.

Además, la pérdida de turistas extranjeros ocasionó una escasez de divisas. Egipto, que afronta una grave crisis económica, se vio forzado a poner en marcha un plan de austeridad que le ha llevado a elevar el precio de la harina, que hasta ahora había sido subvencionada por el Estado, y a aceptar un préstamo de 11.000 millones de euros del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los carteles de los principales paseos y señalizaciones, en árabe, inglés y ruso, son un vago recuerdo de los que alguna vez fueron estas playas. Los 90 y la prosperidad económica del pasado han quedado atrás para una de las zonas turísticas más prometedoras de entonces. Lejos queda el récord de visitantes del año 2010, cuando 14,7 millones de turistas llegaron al país de las pirámides.

En 2015, 9,3 millones de turistas visitaron el país mientras que en 2016 esta cifra se vio reducida a la mitad. La drástica reducción del turismo, que representa el 11,3% del PIB, dejó sin divisas extranjeras al país

"La situación es realmente mala en Egipto. La devaluación de la moneda nos ha hundido: antes un euro eran siete libras egipcias, ahora equivale a 20 libras egipcias. Además, los precios no paran de subir mientras los salarios se mantienen. Aunque para los extranjeros sea más barato venir aquí, precisamente porque nuestra moneda vale menos frente al dólar o al euro, siguen sin venir y nosotros nos asfixiamos económicamente" explica Nasha, un comerciante egipcio que mantiene una pequeña tienda en el interior de un hotel costero.

En 2015, 9,3 millones de turistas visitaron el país mientras que en 2016 esta cifra se vio reducida a la mitad. Según los gerentes de este mismo hotel, "la tabla de salvación está siendo el turismo local. Ya no llegan extranjeros a esta parte del mundo. Lo único que nos queda es incentivar el turismo egipcio. Hemos perdido muchos de los servicios que ofrecíamos antes y obviamente la situación económica tiene un impacto también en la calidad de los servicios".

La drástica reducción del turismo, que representa el 11,3% del PIB, dejó sin divisas extranjeras al país que no ha respondido a las agresivas campañas publicitarias lanzadas por el Estado que no pueden hacer frente a la inseguridad, los continuos ataques terroristas y los enfrentamientos que tanto el Ejército egipcio como la policía mantienen con las milicias terroristas en la península del Sinaí.

Centros comerciales fantasma y calles desiertas ilustran la decadencia de este paraje que hace diez años competía con las costas españolas y que pretende recuperar el Gobierno egipcio, hasta ahora sin éxito: según señaló a los medios el presidente de la Federación Egipcia de la Cámara de Turismo, se estarían redoblando los esfuerzos para atraer a turistas procedentes del Golfo Pérsico, que representan un 22% del total de turistas con elevados gastos durante sus estancias vacacionales en el país.

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Nota de la Redacción: Este artículo fue publicado originalmente el miércoles 19 de julio en el diario digital español bez.es

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