El lesbianismo en Egipto, entre el silencio y el rechazo de las familias

Y es que para la sociedad egipcia, según confiesa Fátima, ser homosexual "está en contra de la religión y de la cultura, e incluso las personas que dicen ser las más abiertas de mente, lo perciben como algo muy negativo". (EFE)
Y es que para la sociedad egipcia, según confiesa Fátima, ser homosexual "está en contra de la religión y de la cultura, e incluso las personas que dicen ser las más abiertas de mente, lo perciben como algo muy negativo". (EFE)

(EFE).- Para la joven Fátima Abdalá, que se esconde en el anonimato, no ha sido fácil vivir en Egipto ocultando su homosexualidad y asegura a Efe que las familias egipcias escogen el silencio para que nadie pueda saber la condición sexual de sus hijos.

Fátima, que ronda los 30 años y vive exiliada en un país cuyo nombre no quiso dar a conocer, siempre fue con cuidado por las calles de El Cairo para que nadie se percatase de que le gustan las mujeres.

Solo un familiar de Fátima sabe que es lesbiana. Pero este lo mantiene en silencio ya que cree que "es una fase de su vida y que se le pasará". Este familiar no se lo ha contado a nadie más.

La joven se ha sentido siempre sola en un país que no persigue explícitamente la homosexualidad en su código penal, aunque lo denomina "libertinaje", por lo que estas personas pueden afrontar acusaciones de "prácticas inmorales" y terminar en prisión.

Fátima piensa que este familiar "lo sabía de todas maneras", aunque cuando se lo contó, vio que su rostro cambió y "se mostró decepcionado", relata al otro lado del teléfono.

La joven se ha sentido siempre sola en un país que no persigue explícitamente la homosexualidad en su código penal, aunque lo denomina "libertinaje"

Por desconocimiento de su familia, no ha tenido que hacer frente a la odisea que ha vivido en estos últimos días la egipcia Shaza Ismail, que junto a su novia hispano-argentina María Jimena Rico, huyó de Dubái (Emiratos Árabes Unidos) donde acudió junto a Jimena para ver a su madre, que se encontraba supuestamente enferma.

Aunque finalmente todo fue un plan orquestado por su padre, que le tendió una trampa a Shaza para poder retenerla en el país en el que ellos residen.

Shaza, que vive en Londres, como Jimena, sí le dijo a su familia egipcia que tenía una novia. Por ese motivo, sus progenitores le acusaron ante las autoridades de Emiratos de mantener una relación homosexual.

Al enterarse, las jóvenes consiguieron huir en avión hasta Georgia, donde el padre de Shaza las interceptó e incluso les rompió el pasaporte, pero consiguieron escapar y cruzar a pie la frontera hacia Turquía, donde fueron detenidas por la policía turca.

Tras estar más de 48 horas incomunicadas, la embajada de España en Turquía confirmó el buen estado de las dos, y esta madrugada fueron deportadas y llegaron al aeropuerto de Barcelona.

Sobre este asunto, Fátima piensa que el hecho de que el padre de Shaza haya perseguido y denunciado a su hija "no va a cambiar la realidad", es más, asevera que esta clase de acciones produce "más daño" y provoca que la sociedad continúe "oprimida".

Y es que para la sociedad egipcia, según confiesa Fátima, ser homosexual "está en contra de la religión y de la cultura, e incluso las personas que dicen ser las más abiertas de mente, lo perciben como algo muy negativo".

Por estas mismas razones, la egipcia eligió vivir lejos de su hogar y aduce sin pensarlo que no quiere volver a Egipto.

Sin embargo, afirma que no ha perdido el contacto telefónico con su familia. Ellos creen que se ha ido del país de los faraones por una oferta de trabajo a miles de kilómetros de su hogar.

El activista político y director del Programa LGTBI de la organización Human Rights Watch (HRW), Boris Dittrich, dice que tanto las chicas como los chicos homosexuales en Egipto "intentan dejar" el país si "quieren vivir"

El activista político y director del Programa LGTBI de la organización Human Rights Watch (HRW), Boris Dittrich, apunta a Efe que tanto las chicas como los chicos homosexuales en Egipto "intentan dejar" el país si "quieren vivir", pero esto, como asegura, "es una cuestión de clases sociales".

"Si no tienes dinero, educación y contactos, es difícil que puedas construir una nueva vida fuera. En Egipto, tienen miedo de que la policía, una vez que les arrestan, digan a sus familias que son homosexuales, porque esto puede llevar a la exclusión social o incluso, a un crimen de honor", asegura.

No obstante, comenta que las lesbianas tienen "menos visibilidad" que los chicos y pueden pasar más desapercibidas, pero si "las atrapan, sus vidas estarían en peligro" en Egipto.

La prestigiosa institución suní egipcia de Al Azhar, determinó que la homosexualidad es "un crimen contra la humanidad".

Así lo dictó en un edicto religioso con el que respondía a las campañas internacionales que piden la legalización del matrimonio gay: "Al Azhar subraya que la homosexualidad (...) es una degeneración de la humanidad hacia la parte más profunda del pecado, y sin duda es un crimen contra la humanidad y una violación flagrante a los derechos humanos".

La vida de Fátima pudo cambiar gracias a que encontró una persona que le encaminó hacia el lugar donde se encuentra ahora, aunque el silencio sigue siendo su mejor compañero desde la distancia para esconder su realidad.

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