Unos 2.600 obreros norcoreanos son explotados en Mongolia y Polonia, según una ONG

150.000 norcoreanos que operan en condiciones similares en todo el mundo, la mayoría de ellos en China y Rusia. (Archivo EFE)
150.000 norcoreanos que operan en condiciones similares en todo el mundo, la mayoría de ellos en China y Rusia. (Archivo EFE)

(EFE).- El régimen de Corea del Norte mantiene a unos 2.600 obreros en Mongolia y Polonia trabajando en condiciones de semiesclavitud para recaudar divisas, denunció este miércoles una organización no gubernamental de la vecina Corea del Sur.

El Centro de Bases de datos para los Derechos Humanos en Corea del Norte, una ONG con base en Seúl, divulgó que alrededor de 1.800 norcoreanos trabajan en el sector de la construcción y fábricas de costura de Mongolia, mientras 800 lo hacen en construcción y astilleros en Polonia.

Los obreros trabajan 12 horas al día a cambio de menos de 100 dólares al mes ya que están obligados a entregar al régimen de Kim Jong-un aproximadamente el 90% de su salario, según los datos de la organización publicados hoy en los medios surcoreanos.

Los obreros trabajan 12 horas al día a cambio de menos de 100 dólares al mes ya que están obligados a entregar al régimen de Kim Jong-un aproximadamente el 90% de su salario

Tanto Mongolia como Polonia mantienen con Corea del Norte lazos diplomáticos que se remontan a la época de la Guerra Fría.

Los trabajadores en ambos países son solo una pequeña parte de los más de 150.000 norcoreanos que operan en condiciones similares en todo el mundo, la mayoría de ellos en China y Rusia, según han denunciado reiteradamente organizaciones internacionales como Human Rights Watch (HRW) o NK Watch.

El régimen de Kim Jong-un utiliza a estos obreros para captar divisas por valor de entre 200 y 300 millones de dólares cada año, según el Centro de Bases de datos para los Derechos Humanos en Corea del Norte.

La economía norcoreana, ahogada por las sanciones de la ONU y sin recuperarse del todo de la gran crisis de los años 90, ha mostrado signos de revitalización desde que el joven dictador Kim Jong-un llegó al poder a finales de 2011, especialmente en el sector de la construcción y obras públicas.

Según expertos, las remesas de divisas de sus obreros en el extranjero contribuyen de forma importante a financiar el desarrollo en la nueva era de la dinastía Kim.

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