El embargo empaña el optimismo de EE UU y Cuba medio año después del anuncio de Obama

Primera imagen de Barack Obama y Raúl Castro juntos durante la inauguración de la Cumbre
Primera imagen de Barack Obama y Raúl Castro juntos durante la Cumbre de las Américas en Panamá, el pasado abril

(EFE).- El proceso de normalización de relaciones entre EE UU y Cuba cumple este miércoles medio año con un marcado optimismo de ambas partes, pero empañado por el persistente embargo económico contra la Isla, un gran obstáculo en el deshielo que el Congreso estadounidense tardará años en levantar, según expertos.

El histórico anuncio de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro el pasado 17 de diciembre ha estado seguido de numerosos pasos simbólicos y algunos prácticos que culminarán en las próximas semanas con la apertura de embajadas en las respectivas capitales.

"Seguiremos trabajando con el Gobierno de Cuba para restablecer las relaciones diplomáticas y abrir nuestras embajadas pronto", dijo a Efe un funcionario del Departamento de Estado estadounidense.

El Gobierno estadounidense no ha proporcionado una fecha para la esperada apertura de embajadas, pero varios expertos consultados por Efe coinciden en que el anuncio es "inminente" y en que sería "sorprendente" si no se produce "a comienzos de julio".

La apertura de embajadas y el restablecimiento de relaciones, rotas en 1961, serán solo "primeros pasos en el largo proceso hacia la normalización" completa, y permitirán a EE UU "representar mejor sus intereses y aumentar la relación con el pueblo cubano", aseguró el citado funcionario estadounidense, que pidió el anonimato.

Estados Unidos cree que, en los últimos seis meses, la atención mundial que antes se centraba en su política aislacionista hacia la isla se ha "dirigido hacia el impacto negativo que las políticas del Gobierno de Cuba tienen en los propios cubanos", según la fuente.

No obstante, Cuba insiste en que no habrá una normalización total hasta que se levante el embargo económico, impuesto en 1962.

Obama pidió en diciembre al Congreso iniciar un debate para levantar ese conjunto de sanciones, que por ley solo puede eliminar el poder legislativo, pero la voluntad política para hacerlo escasea en ambas cámaras, controladas por la oposición republicana.

"Este Congreso no va a levantar el embargo. Eso tendrá que esperar hasta después de (las elecciones presidenciales de) 2016", afirmó a Efe William LeoGrande, profesor de la American University (AU) y autor de un libro sobre las negociaciones secretas entre Estados Unidos y Cuba que llevaron al anuncio del deshielo.

"El discurso de los republicanos es que Obama es débil en política exterior y tiende la mano a los enemigos de EEUU. No harán nada para que su política hacia Cuba parezca un éxito", añadió.

Ted Piccone, experto en Latinoamérica en el centro de estudios Brookings, pronostica que levantar el embargo llevará "al menos dos años más", con lo que Obama no llegará a verlo durante su mandato.

Cuba insiste en que no habrá una normalización total hasta que se levante el embargo y tres candidatos republicanos a las primarias para la presidencia se han pronunciado en contra

"No hay consenso suficiente ni para relajar el embargo ni para reforzarlo", señaló Piccone a Efe.

La comunidad de origen cubano en EEUU está registrando cambios, como una mayor aceptación de la apertura a Cuba por parte de la generación más joven, que "en teoría deberían llevar a una mayor flexibilidad de los (legisladores) de línea dura", explicó.

"Pero no estamos viendo eso, en parte porque a la hora de votar, los cubanoestadounidenses siguen pautas que apoyan el embargo, incluso si la opinión pública se opone a ello", dijo Piccone.

Tres de los candidatos presidenciales republicanos para las elecciones de 2016 –Jeb Bush, Marco Rubio y Ted Cruz– se han pronunciado claramente en contra de levantar el embargo.

No obstante, el interés de muchas empresas estadounidenses en invertir en Cuba y los posibles avances en materia de comercio podrían llevar a un "desmantelamiento gradual" de las restricciones del embargo en los próximos años, según dijo a Efe el presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano, Michael Shifter.

Dentro de otros seis meses, cuando se cumpla un año del inicio del deshielo, los expertos coinciden en que ya habrá habido una visita a Cuba del secretario de Estado de EE UU, John Kerry, para inaugurar la embajada estadounidense en La Habana.

Una visita de Obama no es probable este año, pero sí "antes de que acabe su mandato, en enero de 2017", dado que el giro hacia Cuba ha "asegurado su legado en Latinoamérica", de acuerdo con Shifter.

No es probable que esté resuelto para entonces un asunto clave para Cuba, la devolución de la base militar de Guantánamo -a la que Estados Unidos se opone- ni el reclamo de unos 6.000 estadounidenses de que se les compense o se les devuelvan las propiedades que tenían en la isla antes de la ruptura de relaciones.

Incluso si hay una embajada estadounidense en Cuba, varios republicanos en el Senado han prometido dificultar el nombramiento de un embajador en La Habana.

Por eso, Piccone cree "poco probable" que haya un "embajador confirmado por el Senado" en Cuba para final de este año, aunque Obama tiene la opción de aprovechar un receso del Congreso para nombrar al diplomático que elija durante el plazo de un año, y confiar en que los legisladores respalden más tarde su elección.

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